Fernán Ferreiroa: «La Segoviana me enseñó a no relajarme nunca»

Fernán, en el centro, celebra el ascenso de la Segoviana en mayo de 2017. /Antonio Tanarro
Fernán, en el centro, celebra el ascenso de la Segoviana en mayo de 2017. / Antonio Tanarro

El gallego analiza su fichaje a última hora por el Barakaldo y le augura un buen futuro a la Gimnástica: «No tiene techo»

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Fernán Ferreiroa ha escuchado durante su largo verano sin equipo, desde que la Gimnástica Segoviana asumiera que no podría mantenerle tras su descenso a Tercera, el goteo constante de cariño de sus excompañeros del club: «Siempre estaba la mítica broma de que en Segovia tenía casa», recuerda entre risas el gallego, que tras apurar el calendario de fichajes ha cerrado esta semana su contratación por el Barakaldo, un club puntero de Segunda B con aspiraciones de ascenso. «Tuve trato con casi todos los compañeros, preocupados por no saber qué iba a hacer con mi futuro. Y estoy agradecidísmo por ello. Yo lo dije siempre, si por lo que sea hubiera jugado en Tercera División, lo habría hecho sin ninguna duda en la Segoviana, pero a nivel personal me veía capaz de entrar en un proyecto fuerte en Segunda División B, peleé por ello y tuve la suerte de al final pasara».

Tras no concretarse otras opciones sobre la mesa, la llamada del club vasco, una habitual de la zona noble de su grupo en Segunda B, fue una bendición porque representaba un proyecto ideal para el jugador. «El Barakaldo realmente no era un opción que haya valorado durante el verano. Se complicaron las que tenía, apareció al final del mercado y la verdad es que ni me lo pensé. Era lo que estaba buscando; un equipo que aspirase a todo; el entrenador y director deportivo han mostrado interés en mí». Tras brillar en la categoría de bronce del fútbol español después de ser una pieza esencial en el ascenso del club segoviano en 2017, el tercero de su historia, Fernán ha hecho valer finalmente su progresión y el potencial que tiene por delante. «Tenía otros equipos en Segunda B pero no me llamaba su proyecto o lo que yo creía que podía merecerme. Al final tuve la suerte de que apareciera un equipo que va a pelear por puestos de 'play off'. Estoy muy ilusionado y con ganas de empezar a jugar».

Fernán repasa con cierta nostalgia el camino recorrido en Segovia tras sus experiencias en el filial del Celta de Vigo y en otros equipos de Galicia. «Fui allí siendo un niño que nunca había salido de casa y me voy, no siendo tampoco un hombre, pero sabiendo lo que es un poco el mundo real y el fútbol fuera de un filial», explica el vigués, muy satisfecho con su rendimiento el curso pasado en Segunda B y pone en valor que el equipo peleara hasta el final por la permanencia contra presupuestos mucho mayores. «He aprendido que no puedo acomodarme, siempre tienes que querer más porque si no va a aparecer gente joven y muy buena que va a querer estar en tu sitio. Lo que entendí con Abraham [García, entrenador de la Segoviana el curso pasado] es que no podía relajarme en ningún momento y que para ser titular había que entrenar siempre como el que más. Así te desarrollas como jugador. En un filial estás cobrando tu dinero, en tu casa, y te acomodas».

El gallego resume así la Segoviana. «En una palabra, es una familia. Tuve una suerte enorme de poder entrar en ella desde el primer momento y es algo de lo que estaré agradecido toda mi vida. Para mí, jugar en La Albuera era una experiencia mágica». Analiza el aspecto económico como diferencial para que el curtido grupo gimnástico no pudiera competir en igualdad de condiciones ante jugadores que, a veces sin ser mejores, disponen de dedicación exclusiva al fútbol. «En la Segoviana hay gente de una calidad inmensa, un equipo que en Tercera siempre va a estar arriba porque allí ese factor no es tan determinante». No obstante, augura un gran futuro al club. «Estoy seguro que en cuanto la Segoviana sea capaz de dar ese toque de profesionalizar a los jugadores, manteniendo la idea de familia, la gente apoyando a muerte... Ya no digo Segunda B, es un equipo que no va a tener techo. Lo tengo claro. Obviamente, va a llevar tiempo y hay que seguir haciendo las cosas tan bien como hasta ahora». Y se despide con un deseo «Que este año ascendamos los dos, la Sego y el Barakaldo».

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