Diego Gómez, la estela de Mariano

Diego Gómez, izquierda, junto a Mariano. /Antonio Tanarro
Diego Gómez, izquierda, junto a Mariano. / Antonio Tanarro

El joven ariete asume con madurez el reto de ser referencia en un equipo que aspira a todo como lo fue el actual directivo

QUIQUE YUSTESegovia

Mariano González no sabe con certeza cuántos goles llegó a marcar defendiendo la camiseta de la Gimnástica Segoviana (calcula que unos 150). Diego Gómez recuerda cada detalle del único tanto que ha conseguido con el primer equipo azulgrana. El primero repasa su carrera profesional tirando de cientos de recuerdos por estadios de Castilla y León, mientras el segundo sueña con una carrera futbolística que pueda quedar en la memoria de los aficionados. Mariano lleva retirado cuatro años y ahora vive el fútbol desde el palco de La Albuera como directivo. Diego afronta su primera campaña como futbolista del primer equipo tras completar su etapa de juvenil. Muchas son las diferencias entre el que durante años fue el 'siete' azulgrana y el que espera ser el 'nueve' del equipo la próxima década, pero hay algo que les une: la facilidad para marcar goles.

Su estilo de juego también es diferente. «Yo he sido delantero solamente mis últimos años. Empecé de interior derecho y siempre iba ocupando los puestos que más necesitaba el entrenador. Terminé jugando de delantero por necesidades del equipo. Estaban muy demandados los goles y como yo tenía gol terminé así», declara. De Gómez, al que Mariano que ha visto jugar en muchas ocasiones, el directivo destaca «su corpulencia, su honradez, su trabajo y sus ganas de querer marcar gol en todas las acciones».

«He sido un trabajador y una persona a la que le ha gustado mucho el fútbol, que lo ha vivido con mucha pasión y que ha disfrutado de ello como su profesión», explica Mariano. Recuerda sus complicados inicios, con épocas en las que «costaba ver que esto podía tener futuro». Semanas en la que entrenaba duro solo para participar en defensa. «Hacerse un hueco es muy difícil. Era un equipo con mucha experiencia y muchos minutos en Tercera. Yo llegué con toda la ilusión pero era inexperto. Son inicios complicados porque el ritmo te supera pero poco a poco te vas haciendo a ello».

Su experiencia es escuchada con atención por Diego Gómez. Se encuentra en una situación parecida, aunque se muestra confiado en sus posibilidades. En el vestuario es uno más tras varias temporadas compaginando el Juvenil Nacional con el primer equipo, circunstancia que le ha ayudado en el salto desde la categoría juvenil. «Pasas de competir con niños a pelearte con gente de treinta años», explica el delantero, que recuerda su debut con la camiseta azulgrana en un partido de Tercera frente al Mirandés B, con Luis Bertó en el banquillo.

Sin embargo, Abraham García fue el entrenador con el que asegura haber aprendido más. Con el técnico madrileño era un fijo en los entrenamientos del primer equipo y tuvo la oportunidad de debutar en Segunda División B, frente al Pontevedra en Pasarón. Unas semanas después volvió a disfrutar de minutos. Fue en La Albuera, frente al Unión Adarve, en el último partido de la primera vuelta. La Segoviana perdía 0-1 y García buscó el revulsivo del canterano, que aprovechó la oportunidad. A cinco minutos para el final, Chema despejó un balón que buscó la espalda de la zaga rival. «El defensa se tropezó. Entonces me salió el portero, me fui para la izquierda y la metí para adentro», recuerda Gómez sobre un gol «agridulce» que no sirvió para sumar puntos ya que el Adarve volvió a marcar en el descuento. Pero aquella tarde de invierno, Gómez presentó sus credenciales para convertirse en el 'nueve' de la Segoviana.

«Estoy trabajando para ello. Trato de aprender mucho para disfrutar de los máximos minutos posibles», asegura el madrileño que llegó de niño a Segovia, quien agradece la confianza que le han mostrado desde todos los ámbitos del club. «Por eso estoy aquí», declara, tras haber tenido el pasado verano la posibilidad de marcharse al Numancia. «Estoy dispuesto a seguir trabajando y mejorando», para lo cual afirma no tener presión. «Tampoco sería malo sentir esa responsabilidad por parte de mis compañeros y de los aficionados, pero creo es que es más ilusión que presión».

La exigencia de un plantel al que solo le vale el ascenso no amedrenta a Gómez. Tampoco que haya carecido recientemente de un goleador nato en el equipo, salvo el primer año de Ayrton, por lo que considera que no es necesario incorporar a un nuevo delantero. «Creo que con Ivi y conmigo es suficiente hasta que se recupere Agus», señala Diego tras una cómplice mirada a Mariano, buscando su aprobación. También intentará derribar la puerta de la titularidad. Mariano recomienda paciencia. «El primer año te llevas muchas decepciones porque sales de juveniles, de ser uno de los mejores de Segovia, y llegas a Tercera y te crees que va a ser igual. No tiene nada que ver. Toca agachar las orejas, espabilar y trabajar más para que el entrenador confíe en ti y te haga un hueco. Son 21 y ser de los 11 que empiecen el partido es muy meritorio», explica Mariano.

Pero su confianza en Gómez es tal que no descarta que pueda superar sus números. «Ya es el nueve de la Segoviana. Ojalá pueda lograr superarme y ojalá meta muchos goles porque sería bueno para él y para la Segoviana. Estaría encantado», afirma Mariano en un deseo compartido por el que aspira a ser el próximo gran goleador azulgrana. «Ojalá pueda hacerme un nombre como hizo él. Es un sueño desde que te vistes la azulgrana », subraya Diego.

Mariano ofrece varios consejos, como un correcto cuidado de la alimentación y del cuerpo, así como de las palabras en sus declaraciones a los medios. Pero sobre todo, le pide dos cosas para triunfar: «Que disfrute y que trabaje. Que tenga los ojos bien abiertos para aprender de cualquier circunstancia. Al final, de cada fallo se saca un aprendizaje. Y que cada vez que esté delante de la portería la meta, no se ponga nervioso, porque muchos delanteros intentan hacer cosas que no deben. Es mucho más sencillo. Que el balón vaya a puerta y entre. Eso lo va a aprender rápido con los años. Que escuche siempre a los compañeros y al entrenador».

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