División de Honor de juveniles

Demasiado castigo para el CIA

Cuéllar se escapa por la banda ante la llegada de Óscar, que trata de frenar la subida del extremo. /M. Moras
Cuéllar se escapa por la banda ante la llegada de Óscar, que trata de frenar la subida del extremo. / M. Moras

Los palentinos pierden ante el Valladolid en un partido en el que fueron superiores en la medular y blandos en las áreas

LÍA Z. LORENZO Palencia

Tres goles, tres mazazos, dejaron al Club Internacional de la Amistad noqueado por el Real Valladolid, un equipo tan plano como efectivo, letal en las distancias cortas. Los palentinos llevaron el mando del partido, pero no pudieron frenar la calidad individual de los blanquivioletas, que impusieron su pegada en el área.

0 CIA

Javi, Álvaro, Marco, Manu, Selles, Gatuso, Cuéllar (Helmy, min.65), Rubén, Blanco (Pablo, min.45), Edu y Reza (Prieto, min.45).

3 Real Valladolid

David, Iker, Álex, Cerro, Gómez (Jairo, min.87), Luismi (Carrión, min.76), Óscar, Sanz, Víctor, Dalisson (Arroyo, min.82) y Álvarez (Rafa, min.68).

goles.
0-1, (min.35), Álvarez. 0-2, (min.75), Iker. 0-3, (min.91), Óscar.
Árbitro.
Julián Calvo Antolín. Mostró amarilla a Manu, Gatuso y Rubén  por los locales; y a Álex y a Luismi por los visitantes.
incidencias.
Partido correspondiente a la vigésimosexta jornada de la División de Honor de juveniles jugado en La Balastera ante cerca de 500 espectadores.

El choque empezó con una presión alta del Real Valladolid sobre la salida de balón de un CIA muy nervioso en los primeros minutos. Los blanquivioletas robaban con facilidad en el centro del campo, pero no eran capaces de traducir ese buen trabajo en ocasiones de gol. Enfrente, los palentinos trataban de buscar la espalda de los laterales ante la apuesta de Baraja de jugar con la defensa muy adelantada. Lo consiguió Cuéllar justo antes de que se cumpliera el minuto 10 para provocar la primera polémica de la mañana. Porque el rapidísimo extremo palentino puso un centro envenenado que Edu bajo para dejar de cara a Reza. El potente disparo del mediapunta golpeó en la mano de Álex y la jugada terminó en córner ante la desesperación de los palentinos, que protestaron el penalti de forma vehemente.

Esa jugada pareció espolear a los palentinos en la misma medida que creaba dudas entre las filas blanquivioletas. Los laterales pucelanos empezaron a subir menos, mientras que Rubén estuvo a punto de hacer el primero en un gran disparo desde fuera del área que se marcho por muy poco por encima de la portería de David. Los palentinos se habían sacudido los nervios y se encontraban muy cómodos con Edu y Cuéllar percutiendo por las bandas. El Real Valladolid insistía en su presión adelantada, pero el CIA conseguía salir a través de la conducción de Gatuso y el buen trato de balón de sus centrales. El partido se había transformado. El CIA había logrado imponer su fútbol fulminante, ese que se juega a mil pulsaciones por minuto, mientras que los blanquivioletas no conseguían darle al juego ese sosiego que les pedía una y otra vez su entrenador desde la banda. David se encargó de mantener a los blanquivioletas mientras el CIA desarbolaba a su defensa. El guardameta hizo un paradón a tiro de Blanco tras una gran jugada dentro del área con Edu. El derechazo del delantero se encontró con la mano de David, que adivinó el disparo al largo.

Los palentinos habían conquistado el centro del campo y de un plumazo habían acabado con las aspiraciones blanquivioletas de dominar el encuentro. Pero la insistencia de los vallisoletanos en su presión adelantada iba a tener recompensa. Dalisson le robó la pelota a Manu muy cerca del área, se fue directo a la línea de fondo para meter un pase medido al punto de penalti, donde entraba Álvarez, que había leído a la perfección la jugada. El delantero se adelantó a la defensa amarilla para hacer el primero. Los blanquivioletas habían recibido un premio a la insistencia sobre su estilo de juego. Enfrente, el CIA se tomó el gol como un castigo. Los palentinos habían hecho todo en el partido , de repente se encontraban por detrás en el marcador. Los últimos diez minutos de la primera mitad dejaron a un CIA zombi, muy lejos de esa versión explosiva que les caracteriza.

Cambios

Manu Gañán se dio cuenta del daño que el gol había hecho a sus jugadores y decidió arriesgar con dos cambios en el descanso. Blanco y Reza se quedaron en el vestuario para que entraran Pablo y Prieto. Los palentinos querían recuperarse a sí mismos. Y sabían que eso pasaba por recuperar las bandas. El partido iba subiendo de temperatura y un centro envenenado de Álvaro se encontró con la mano salvadora de David justo antes de que Cuéllar rematara en el segundo palo. Los chicos del CIA sabían que tenían que arriesgar y tratar de minimizar las contras del Real Valladolid. Porque con el 0-1 en el marcador, los blanquivioletas decidieron arroparse atrás y desperezarse a través de las jugadas individuales de Dalisson. El CIA llegaba a empujones mientras en el campo se protestaba absolutamente todo, desde posibles penaltis hasta fueras de juego inexistentes. Los palentinos se acercaban mucho, con centros y faltas laterales, pero no eran capaces de superar la barrera que habían plantado los blanquivioletas en la segunda mitad. Los de Baraja veían tanto campo delante de ellos que se confiaron a las contras sin darse cuenta de que cada vez defendían más cerca de su área.

El partido lo dominaban los locales, pero cada centro acababa en las manos de David, despejado por los centrales blanquivioletas o con remates demasiado forzados. El Real Valladolid empezaba a sentirse acorralado y todo el mundo sabe que lo peor que se puede hacer es asustar a un tigre. Los blanquivioletas soltaron un segundo zarpazo letal justo cuando se cumplía el minuto 75. Y eso que la jugada parecía intrascendente. Iker conducía el balón por la derecha perseguido por dos jugadores amarillos. El lateral recortó hacia dentro y decidió probar suerte con un disparo muy lejano y escorado. Ese descaro provocó el 0-2. Porque su derechazo se enveneno para acabar alojado en el fondo de las mallas de Javi, que nada pudo hacer para atajar el balón. Iker había marcado un golazo y sentenciado el partido.

El CIA volvió a pagar muy caros sus errores en las dos áreas, aunque ni siquiera con el 0-2 se rindió. Los palentinos siguieron peleando cada balón, aunque eso supusiera arriesgar al máximo. En medio de ese ímpetu, Edu y Gómez chocaron en el aire y acabaron los dos con sendos cortes en la cabeza. Con los palentinos volcados llegó el tercero de los blanquivioletas. Óscar remató un córner en el segundo para demostrar que la pegada siempre marca la diferencia.

El 0-3 fue un castigo demasiado duro para los palentinos, que tendrán que seguir peleando por la permanencia hasta el último suspiro. Ahora solo queda que los palentinos no acusen la goleada y recuerden que su fútbol también tiene recompensa.