División de Honor Juvenil

El CIA baila bajo la lluvia

Helmy celebra su gol con Edu detrás, mientras que Yago consuela a Kike. /Marta Moras
Helmy celebra su gol con Edu detrás, mientras que Yago consuela a Kike. / Marta Moras

Edu decide el partido ante el Santa Marta tras una gran jugada que culminó Helmy con mucha sangre fría

LÍA Z. LORENZO Palencia

En el fútbol existen jugadores especiales, capaces de cambiar un partido. Y el CIA tiene la suerte de tener a Edu, uno de esos futbolistas distintos, con mucha calidad en los pies y experto en entender el juego. Ayer, el mediapunta palentino se echó el equipo a la espalda, peleó como nadie en medio del diluvio que asoló La Balastera y creó un gol de la nada para dar tres puntos vitales a su equipo. Porque el Club Internacional de la Amistad se había sumergido en una mala racha de resultados que le habían acercado peligrosamente a la zona de descenso. Con la victoria ante el Santa Marta, los de Manu Gañán vuelven a la senda del triunfo y se alejan de los últimos puestos.

1 CIA

Javi, Álvaro, Selles, Manu, Marco; Gatu, Rubén (Jordanos, min.90), Cuéllar, Campos (Helmy, min.75); Edu (Pablo, min.85) y Blanco (Prieto, min. 53).

0 Santa Marta

Kike, Boigues (Quinti, min.86), Yago, Pablo, Miguel; Eloy (Carlos, min.86), Sergio, Víctor, Manuel; Gonzalo y Jose.

Goles.
1-0, (min. 84), Helmy.
Árbitro.
García de la Loma. Amonestó a Marco, Gatu y Jordanos por el CIA; y a Víctor y Manuel por el Santa Marta. Expulsó por doble amonestación al salmantino Jose.
Incidencias.
Partido correspondiente a la 20 jornada de la División de Honor juvenil disputado en La Balastera.

El Santa Marta llegó a La Balastera dispuesto a llevar la iniciativa del partido y planteó una presión muy adelantada, que complicaba la salida de los palentinos. El estado del césped tampoco ayudaba a rasear la pelota, ya que el terreno de juego estaba salpicado de charcos que ralentizaban el balón, mientras que en otras zonas, el esférico volaba sobre la hierba mojada.

Así que cualquier error en el pase o en la salida de los defensas podía suponer una ocasión clara del rival. El CIA había decidido presionar en la medular para encontrar la espalda de los centrales salmantinos en los buenos desmarques de Blanco y Edu. El partido era intenso, con muchos choques provocados por la lluvia, pero sin ocasiones. Los dos porteros vivían muy tranquilos ya que el juego se desarrollaba lejos de las áreas. Ambos querían controlar el ritmo del encuentro, pero el estado del terreno de juego lo impedía. El primer tiro llegó cuando ya se había sobrepasado el minuto 25. Eloy recogió un rechace y sin pensárselo soltó un latigazo seco con la derecha. Por fortuna para los palentinos, el disparo no cogió puerta. Los chicos del CIA respondieron con un gran cabezazo de Blanco que se fue lamiendo el palo derecho de Kike. La lluvia caía incesante y el centro del campo empezó a convertirse en un verdadero barrizal. Y en medio del caos organizado alrededor del círculo central, Campos tuvo una gran ocasión tras un medido pase de Rubén, que de un plumazo limpió a todos los defensas. Pero el delantero palentino llegó muy justo y solo puedo tocar el balón con la punta de la bota. Kike, que había ido muy bien al suelo, desbarató la ocasión. Se había entrado en los últimos diez minutos de la primera mitad y parecía como si los dos equipos le hubieran cogido la medida a un campo cada vez más ingrato con el juego. Porque Manuel tuvo el 0-1 cuando, tras un bonito recorte, se quedó solo ante Javi en la frontal del área pequeña. El delantero salmantino quiso ajustar demasiado y su disparo se fue fuera. El CIA podía respirar.

Entrelíneas

El partido se había roto y los palentinos empezaban a sentirse cómodos. Su juego entrelíneas comenzaba a funcionar y las llegadas al área visitante se empezaron a suceder. El problema fue el último pase. Siempre llegó un poco largo o un poco tarde, impidiendo que los palentinos pudieran traducir su dominio en un gol. Con todo, los charros llevaban peligro a balón parado y a punto estuvieron de marcar en una falta lateral que se envenenó. Pero tras varios rechaces, Javi se lanzó como un gato para meter el guante y enviar el balón a córner. Ahí moría una primera parte que solo había acelerado al final. El paso por los vestuarios se encargó de frenar de nuevo el ritmo del partido. Además, el drenaje de La Balastera dijo basta y los jugadores resbalaron durante toda la segunda mitad. El balón largo se convirtió en el recurso necesario para evitar los charcos y Blanco vio como le anulaban un gol por un dudoso fuera de juego.

El empate parecía inamovible, pero el CIA se había hecho con el control del juego y ponía cerco a la portería de Kike. Edu y Cuéllar pudieron adelantar a los palentinos, pero el guardameta salmantino desbarató el peligro. Los locales habían decidido arriesgar y dejaban mucho campo a la espalda de sus centrales. Eso permitía que los centrocampistas salmantinos pudieran incorporarse al ataque en las transiciones ofensivas. Precisamente, en un robo iba a llegar la jugada que cambiaría el partido. Gatu se hizo con el balón y trató de lanzar la contra. Jose, que ya estaba amonestado, se lanzó al suelo para cortar las jugada y el colegiado decidió mostrarle la segunda amarilla. El Santa Marta se quedaba con 10 cuando aún restaban más de veinte minutos para el final.

Los palentinos decidieron que el empate no era suficiente y se lanzaron a por el gol. Lo tuvo Cuéllar en un disparo lateral que se fue al lateral de la red después de que Edu peleara hasta la extenuación un balón en la frontal. El mediapunta palentino fue uno de los que mejor interpretó el partido en medio de un campo cada vez más embarrado. El CIA merecía adelantarse, pero el marcador se empecinaba en mostrar el 0-0. Las llegadas palentinas se sucedían sin descanso, pero el ansiado remate no llegaba. Kike se agigantaba en la portería mientras sus compañeros se afanaban en perder tiempo para que pasaran los minutos. Parecía que el empate era inamovible hasta que apareció Edu. El mediapunta palentino intuyó la posibilidad de una pérdida salmantina y se lanzó como un poseso a presionar. Robó el balón, lo condujo para atraer al central y le regaló el gol a Helmy, que había entrado minutos antes para sustituir a un agotado Campos. El delantero amarillo no perdonó en el mano a mano con Kike y el CIA por fin pudo celebrar el ansiado gol. Edu había cambiado el partido cuando el miedo empezaba a sobrevolar La Balastera. Prieto pudo decidir tras una espectacular jugada de Cuéllar, pero su disparo volvió a estrellarse ante un inconmensurable Kike. Al CIA le iba a tocar sufrir en un final agónico. Los de Manu Gañán siempre afrontan los partidos sin red y ayer el fútbol recompensó su valentía con una victoria que les devuelve la tranquilidad.

 

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