Recuerdos de una gesta inolvidable

Jesús Fernández, el periodista Álvaro Gómez y Javier Orol, durante la mesa redonda en la Casa de la Lectura./Antonio Tanarro
Jesús Fernández, el periodista Álvaro Gómez y Javier Orol, durante la mesa redonda en la Casa de la Lectura. / Antonio Tanarro

Javier Orol y Jesús Fernández rememoran el primer título nacional del Caja Segovia

QUIQUE YUSTESegovia

El 8 de marzo de 1998 es una fecha que ha quedado grabada en la memoria de miles de segovianos. Muchos recuerdan a la perfección donde estaban aquella tarde de invierno. Cerca de 4.000 abarrotaban las gradas de un pabellón Pedro Delgado que estaba a punto de acoger la primera de muchas gestas de un joven equipo de fútbol sala que venía maravillando con su juego desde meses atrás y que era consciente de que se encontraba ante su gran oportunidad. Aquel día, frente al Talavera de la Reina, el Caja Segovia de fútbol sala logró su primera Copa de España en un hito que pasó a la historia del deporte segoviano junto a otras gestas como los triunfos de Pedro Delgado en el Tour de Francia o en la Vuelta Ciclista a España.

Ayer, dos de los artífices de aquel éxito se sentaron en la Casa de la Lectura para rememorar aquella experiencia. Jesús Fernández, expresidente de Caja Segovia, y Javier Orol, capitán de aquel equipo campeón, debatieron en una mesa redonda –organizada por la Asociación Segoviana de la Prensa Deportiva– de la que se ausentó a última hora Jesús Candelas (entrenador del Caja Segovia aquella tarde de marzo), pero que contó con la presencia de Daniel Ibañes entre el público para aportar el toque desenfadado que también mostraba en la cancha.

En primer lugar, Jesús Fernández puso en contexto aquella Copa de España. Desde la formación de la plantilla, dirigida por un Jesús Candelas que había llegado al pabellón Pedro Delgado tan solo un año y medio antes, al fichaje de jugadores que se convirtieron en Segovia en los mejores del mundo en su posición como Luis Amado o Daniel Ibañes. Del primero el expresidente del club recordó como tras una primera etapa en Segovia tuvo que salir a Madrid a disputar de minutos «porque aquí no paraba una». Tras frustrarse el fichaje de Guillermo, portero del Playas de Castellón, la dirección deportiva apostó por Juanlu, procedente de Salamanca como primer portero, y por la vuelta de Luis Amado como segundo. En el primer partido de la temporada, el madrileño ya se había hecho con el puesto.

Sobre el jugador hispano-brasileño Fernández recordó su descubrimiento al ir a ver un partido de Alexandre, jugador que también estuvo apalabrado pero que finalmente no llegó al equipo. Las negociaciones, llevadas por la madre y la tía de Dani en una cafetería de Madrid, acabaron con el internacional español defendiendo la camiseta de Caja Segovia. Hubo tiempo también para agradecer a Javier Martínez su impulso para que la Copa de España se celebrase en el Pedro Delgado.

Javier Orol, por su parte, recordó el inicio de aquella temporada, que comenzó con derrota por 6-1 frente a Interviú en un partido amistoso, pero que desde el primer momento desprendía buenas sensaciones. «Éramos un equipo joven sin apenas experiencia. Creo que nadie esperaba que llegásemos tan lejos», confesó Orol sobre una campaña en la que llegaron a Segovia jugadores como Riquer, Adeva u Óscar Jiménez que no habían tenido un papel importante en sus anteriores equipos. «En Segovia todo lo que hacíamos era positivo», relató Orol, quien no disfrutó de la misma sensación cuando fichó por un club como Interviú con mayores exigencias deportivas. «Cuando vas a un club como Inter lo que echas de menos es el entorno, el calor de Segovia. En Polaris la afición solo funcionaba por los resultados», afirmó.

Al frente de aquel vestuario estuvo un Jesús Candelas que abandonó el equipo al finalizar la temporada. «Nos dejó tirados», declaró Jesús Fernández, quien encontró en José Venancio López Hierro a su sustituto gracias a una llamada al entonces seleccionador nacional, Javier Lozano. «Llegó y fue una revolución. Puso fin al entrenar entre Madrid y Segovia. Le dio una vuelta al club», declaró. «Consiguió que la dinámica del equipo fuese similar a la de Candelas», aseveró Orol, quien situó la clave de aquellos éxitos en la gran relación que mantenían los componentes de la plantilla. «Éramos jugadores en situaciones similares», indicó Orol, quien situó en un triunfo en Murcia una dosis de confianza para las posibilidades del equipo. «No éramos un vestuario de arengas. Nos costaba afrontar de manera seria un partido», reconoció Orol, bromeando con una futura mesa redonda para abordar las ‘peleas’ que los jugadores mantenían con la junta directiva a la hora de renovar sus contratos con el club.

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