Juventud cargada de pasión por el fútbol sala

Antonio González, con su pizarra junto a la cancha del colegio de San José en el que jugaba de niño./Óscar Costa
Antonio González, con su pizarra junto a la cancha del colegio de San José en el que jugaba de niño. / Óscar Costa

Antonio González, con 22 años, entrenará al Unami en la Segunda División femenina de fútbol sala

QUIQUE YUSTESegovia

Con tan solo 22 años, acumula ya seis temporadas de experiencia en los banquillos de varios clubes de Segovia. Apasionado del fútbol sala, optó por dejar de jugar con 16 años para convertirse en entrenador. Este verano le ha llegado su primera gran oportunidad, con la responsabilidad de dirigir al Unami.

–¿Qué sensaciones tiene tras sus primeros días al frente del equipo?

–Son muy positivas. Estamos compaginando el trabajo físico con el técnico y el táctico. Por mi parte estoy muy contento porque las jugadoras están cogiendo los conceptos mucho más rápido de lo que pensaba.

–¿Cómo le han acogido en el vestuario en el que es su primer año como líder del equipo?

–Bien. Las sensaciones son iguales que el año pasado, cuando estaba con ellas como segundo entrenador. Las chicas yo creo que están contentas con el trabajo que estamos haciendo. Son cosas e ideas nuevas que a todas las hace involucrarse un poco más y estar más contentas.

–Es su primer gran proyecto como entrenador...

–Llevo entrenando seis años. Después de haber estado trabajando con la base y compitiendo en categorías regionales ha llegado este proyecto. Es un salto más pero me siento preparado y con ganas de hacer un buen trabajo.

–¿Siempre ha tenido claro que su lugar estaba más en los banquillos que dentro de la pista?

–Sí. Dejé de jugar en juveniles. Ahí vi que mi lado estaba en los banquillos. Cuando uno no tiene los suficientes recursos dentro de la pista tiene que buscar otros lugares...

–Pero podía haber seguido jugando con el Juvenil Nacional de Segosala...

–Podía haberlo hecho. Pero me picaba el gusanillo de probar como entrenador.

–¿Qué es lo que llama la atención de un chaval de 16 años para dar el paso de dejar de ser jugador y convertirse en entrenador?

–El fútbol sala es un deporte que se ha convertido en mi pasión. Con 16 años pensé que este era mi camino correcto. Empecé con Concha Casado en la Unión FS. Ella ha sido una persona muy importante porque es quien me ha formado como entrenador. He aprendido cosas muy importantes de ella. Después ya cogí equipos por mi cuenta y me ha gustado mucho. Tengo muchas ganas de comerme el mundo.

–¿Cuántas horas al día le puede dedicar al fútbol sala?

–La cabeza está todo el día dando vueltas pensando en fútbol sala. Pero quizás pueda estar cinco o seis horas haciendo cosas relacionadas con ello. Más en verano incluso que en invierno. Ahora hay que planificar toda la temporada y tener claro lo que se va a realizar. Durante la temporada se trabaja en función del rival. El análisis del rival solo me va a llevar cinco o seis horas a la semana.

–¿Cómo se definiría como entrenador?

–Voy a intentar aportar un estilo valiente en el que las jugadoras estén cómodas y se diviertan. También quiero que la gente que venga a ver al equipo, que espero sea más que otros años, se lleve un buen espectáculo como recuerdo para que quieran volver a subir al Pedro Delgado.

–Un estilo de juego atractivo...

–Un estilo divertido, con una presión alta, con lucha cada segundo del partido. En ataque quiero un equipo dinámico en el que participen todas las jugadoras. Al final, entre la unión de todos vamos a conseguir llegar a buen puerto.

–¿Es nervioso o tranquilo en el banquillo? ¿Le gusta mandar cada jugada de su equipo o prefiere dejar libertad a sus jugadoras?

–Suelo dejar hacer, aunque siempre respetando las premisas y conceptos que hemos marcado. Hay circunstancias en las tienes que ser más tranquilo y otras en las que hay que meter un poco más de caña para que el equipo funcione y podamos sacar el mayor rendimiento posible.

–¿Quién es su referente?

–Me gusta mucho Diego Ríos (actual entrenador del Levante). En Segovia hemos tenido a gente como Diego Gacimartín que también me gustan. Otros dos en los que también me fijo son Imanol Arregui (Osasuna Magna) y Diego Giustozzi (El Pozo de Murcia).

–En diez años todavía tendrá 32 y seguirá siendo joven para lo que habitualmente se ve en los banquillos ¿dónde se ve en ese tiempo?

–Pues no me lo puedo ni imaginar. Lo único que sé es que esto trata de seguir formándome, acumular experiencias como esta, que es muy buena, e ir mejorando. Quién sabe si llegará una oportunidad grande dentro de unos años. Si llega lo que es seguro es que la cogeré.

–Una oportunidad grande es entrenar en Primera División...

–Sí, ya sea masculina o femenina. Una oportunidad de vivir de esto y ser profesional. Quiero poder dedicarme a lo que es mi pasión.

–Dice que le da igual que sea con un equipo masculino o con uno femenino ¿es diferente la forma de entrenar?

–Un poco en la dirección de grupo. En lo que se refiere al juego más o menos es parecido. Los chicos juegan a más velocidad y con las chicas puedes ver mejor los movimientos. Al fin y al cabo, si eres claro con tus premisas y tus conceptos tienen muchas posibilidades de llegar a buen puerto con chicos y con chicas.

–¿Cuál es el objetivo del Unami esta temporada?

–Tenemos que empezar a competir e ir viendo. Lo que les he transmitido a las jugadoras es que tenemos cada luchar cada minuto del partido. Si lo conseguimos vamos a hacer una buena temporada seguro.

–Hace unos años el Unami estuvo a punto de ascender a Primera División y desde entonces no ha vuelto a jugar la fase de ascenso ¿está el proyecto en horas bajas?

–Yo venía hablando con Luis Martín (el anterior entrenador del Unami) que se necesitaba un cambio. Para eso estoy yo aquí, para cambiar las cosas e intentar que vayamos a más. El trabajo de Luis durante estos años ha sido fenomenal y yo he aprendido un montón de él, pero sí es verdad que hacía falta un lavado de cara y pilas nuevas para volver a luchar por estar ahí.

–¿Es posible volver a luchar por ese sueño del ascenso?

–Creo que todo depende de si somos capaces de competir cada partido. Cuando llegue diciembre y acabemos la primera vuelta podremos intentar ver hasta donde se puede llegar. No me cierro a nada porque lo único que quiero es competir todos los minutos de cada partido.

–¿Tiene futuro el equipo al no tener categorías inferiores que aseguren el relevo de este grupo?

–Es complicado. Lo hemos hablado con la directiva durante las reuniones. Deberíamos buscar algún convenio o algo para tener un equipo por debajo. Al final las jugadoras van teniendo una edad en la que es difícil que sigan jugando, por lo que necesitamos renovar el equipo poco a poco. Esa va a ser la clave de si el proyecto va a ser viable o no.

–¿Vería bien que este equipo estuviera en la estructura de Segosala, un club que cuenta ya con ochenta jugadoras en su escuela femenina?

–Creo que se ha llegado a hablar. Se tienen que poner de acuerdo ambos clubes. Es una de las formas que, bajo mi punto de vista, funcionaría bien. Sería beneficioso para todos.