Un club con más vidas que un gato

El escudo./
El escudo.

El CD Íscar cumplió 50 años en la temporada finalizada, sobreviviendo a pesar de los cambios

Jesús Domínguez
JESÚS DOMÍNGUEZ

La temporada que acaba de concluir ha valido para la conmemoración de efemérides en distintas localidades y disciplinas deportivas. En Íscar el fútbol llegó a las bodas de plata con salud, que, suele decirse, es lo que importa; a ojos de algunos quizás mejorable, pero igualmente cumpliéndolos a pesar de los cambios producidos en la última era, que reorientaron a la entidad hacia la cantera, tras unos años durante los cuales el primer equipo copó páginas y páginas por su trayectoria en Tercera.

El Club Deportivo Íscar vivió dos etapas en esta categoría, en las que llegó a cuajar un grandísimo papel, por ejemplo, en la última, cuando lo entrenaba Manuel Retamero. La bonanza en el fútbol era otra, eran otros los tiempos en los que había una capacidad que desde entonces el fútbol de la provincia extraña al margen del Atlético Tordesillas y del año que pasó el Simancas en la categoría. Claro, que esa bonanza, al menos teórica, estuvo próxima a llevarse al club por delante, y por eso la renuncia a la categoría, tras el esplendor de los cuatro Trofeos Diputación en cinco años y lograr alcanzar las semifinales de la Copa Castilla y León. Una vez el apoyo del Consistorio decayó, a pesar del nuevo San Miguel, desde el club se decidió dar un paso a un lado para apostar por la base.

El club iscariense militó en Tercera División en dos etapas diferentes, con nombres diversos

Nacido el cuatro de abril de 1968 con la base del San Miguel OJE, se federó desde su inicio para jugar la Copa Presidente. Durante los años 70 vivió una época importante en Preferente, superada por las once campañas que militó en Tercera en dos épocas diferentes. La primera, en los años 90, duró tres campañas en las que el esfuerzo fue el valor principal caracterizador frente a la mayor pujanza económica de los rivales. Tras el descenso, renunció a la categoría y pasó a competir en Provincial nada más acceder Jesús Hernansanz, actual presidente, al cargo. Solidificó los cimientos del club y, paso a paso, después de otros cinco cursos en Preferente, al final llegó el ansiado nuevo ascenso. En 2004 comenzó la mejor época del CDÍscar, renombrado de distintas formas durante su trayectoria. Con ese ascenso, y para intentar tener un mayor músculo económico, dos empresas le dieron nombre: fue el CD Jher Íscar durante los tres años iniciales y luego, en 2008, cobró la denominación de CDLos Gatos de Íscar, con la que todavía hay quien los recuerda. Es la época en la que vistió la zamarra blanca gente como Romo, Galache, los hermanos Dani y Javi Calleja, Ricardo –que luego jugó en el RealValladolid B–, Iván Cabezudo o, en sus últimos años, un Benjamín Zarandona todavía internacional por entonces con la selección de Guinea Ecuatorial. El nuevo estadio y la mejor posición histórica –séptima– no sirvieron a la postre para dar continuidad a un proyecto que se modificó para que Los Gatos siguieran viviendo más allá de esta denominación. Así, en la temporada 2013-14 desaparece el equipo sénior, que se retoma una campaña más tarde para volver, al menos por ahora, a renunciar a los 'mayores' en pos de las categorías inferiores. El cierre definitivo del momento culmen se da en la 2015-16, con la vuelta a los orígenes y al Club Deportivo Íscar.

Un torneo que puso a Íscar en el mapa

El CD Íscar se repuso de sus años malos y consiguó situar a la localidad en el mapa años atrás con la creación de la Íscar Cup, trofeo que se celebró por primera vez en 2011 y que, sin embargo, ha cambiado en las últimas ediciones de localidad. Antes de que pasara a Medina del Campo y a Tordesillas, la que muchos denominan como la 'Champions' de la categoría benjamín, que acapara cuota de pantalla y espacios en medios en múltiples lugares, el estadio de San Miguel era el lugar por el que pasaban esas estrellas del mañana. En su recuerdo hoy mantiene todavía su marca y la de Memorial Pedro Sánchez Merlo.

Resurgir desde abajo

Aun con sus momentos álgidos y los bajos, no se puede negar al CD Íscar un instinto de supervivencia mayor que el del animal que en su anterior época le dio nombre. Y es que ante eso que suele decirse de que la curiosidad mató al gato, en este caso la permanencia viene del afán de pervivir. Si el club tiene si no más vidas sí más años es por la capacidad de buscar resurgir desde la base, creyendo en un trofeo que se creó en la localidad como fue la Íscar Cup o apostando por formar a sus niños para conseguir otro tipo de éxitos como los campeonatos de Castilla y León de la categoría benjamín que lograron en la 2013-14 y en la 2014-15.

Recientemente ha sido dos veces campeón regional en categoría benjamín

Los históricos Romo y Galache son parte actualmente del club en calidad de entrenadores de la base, cuya estructura está completa: en fútbol 11 tres equipos defienden los colores iscarienses (en juvenil, cadete e infantil) y en fútbol 7 son cuatro las formaciones (dos de ellas en alevines, más una en benjamín y otra en prebenjamín), de entre las que los cadetes e infantiles han mantenido su estatus en Primera Provincial con solvencia. En total, sin contar la escuela, superan las cien licencias, signo de que pese a la despoblación que afecta tanto a los pueblos, a la captación que los equipos de la capital llevan a cabo y a que tiempos pasados dicen que fueron mejores, el CD Íscar sigue muy vivo en una localidad que en la última década ha perdido, como otras tantas, juventud.

El divino tesoro, en cambio, en este caso es la resiliencia. Haberse sabido reponer a las dificultades y apostar de manera decidida por la formación en el fútbol dejando el pasado a un lado. Porque al fin y al cabo las nuevas generaciones son de traer también gloria aunque no sean ya mininos.