Dueñas, la rueda de Froome y Thomas

Moisés Dueñas saluda al público en la presentación del equipo Barloworld con Chris Froome, el único con las gafas puestas. /El Norte
Moisés Dueñas saluda al público en la presentación del equipo Barloworld con Chris Froome, el único con las gafas puestas. / El Norte

El exciclista bejarano ejerció en el año 2008 de jefe de filas de los dos últimos campeones del Tour

Juan J. López
JUAN J. LÓPEZBéjar (Salamanca)

Pocos días antes del 14 de julio de 2008, de la fiesta nacional francesa, Moisés Dueñas (Béjar, 1981) y el resto del entonces su equipo, el Barloword, ultimaban su estrategia en el Tour de Francia. Lo hacían en su cuartel general, un coqueto hotel de Brest, en la bretaña, localidad de la que partiría aquella ronda que se adjudicaría el abulense Carlos Sastre, en el que sería el tercer triunfo consecutivo del ciclismo español en los Campos Elíseos.

La llamativa escuadra, pese a su peculiar confección con gen sudafricano, licencia inglesa y sede en Italia, miraba de reojo a un corredor «keniano, nos dijeron», que aterrizaba en las filas de un conjunto que tenía en el colombiano Mauricio Soler a su líder. «Para nosotros era algo exótico», rememora Dueñas cuando comienza a hablar de Chris Froome. «Era una persona muy educada, que hablaba poco y actuaba con hechos», subraya su excompañero salmantino.

En aquel Tour –el primero para el ciclista de origen africano– «tenía los ojos súper abiertos». «No había detalle que se le pasase. Tenía muchos destellos de que sería un gran corredor, aunque nadie podía pensar que llegaría a ganar cuatro Tours», señala Dueñas, quien, aún así, destaca que «el bueno –para él– era Geraint Thomas. No le convocaron para ese Tour, pero llegó al equipo como campeón del mundo de relevos con Bradley Wiggins. Además, era un buen especialista contra el crono y ejercía de último lanzador para los esprinters», añade.

Sin embargo, Dueñas incide en cómo la montaña se le atragantaba al nuevo ganador de la ronda francesa, que poco tenía que ver con el actual ciclista, capaz de levantar los brazos como si nada en el mítico Alpe D´huez. «Entonces, no tenía esa capacidad de respuesta para salir a los ataques de los especialistas... Es más, hasta la etapa del Tourmalet del pasado viernes, no me creía que pudiese aguantar los ataques del propio Froome», admite su excompañero, quien entiende que la bicefalia actual del Team Sky se habrá visto mitigada «por la caballerosidad» del propio Froome.

Dueñas y Froome.
Dueñas y Froome.

Gregarios de lujo

A la faceta de 'hombre rápido' de Thomas, con capacidad para rodar «y tirar kilómetros del pelotón», Froome sumaba su «diligencia y disposición» con sus jefes de filas. «Si te faltaba agua, bidones... Ahí estaba Chris bajando a por lo que fuese al coche de equipo para subírtelo posteriormente. Estaba atento a todo», afirma el corredor salmantino, quien llegó a ser el líder del Barloword tras los problemas de Soler y Félix Cárdenas.

De aquellos jovencitos Froome y Thomas, viralizados en Internet en los últimos días por pesar muchos más kilos que en la actualidad, Dueñas recuerda también la peculiar forma de agarrar la bici del africano. «Aún no corría con el potenciómetro, ni siquiera tenía el plato ovalado... Pero ya agarraba la bici de una forma extraña, con los codos abiertos y la cabeza tan agachada... ¡Quién diría que podía ser tan efectiva!», agrega. «Lo que no hay que dudar es que Chris hoy estará súper contento de que su amigo Thomas haya ganado su Tour, que sería el quinto».

«Es un caballero, aunque le hayan tratado como a un villano», concluye Moisés Dueñas.

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