El intenso calor hace mella en la undécima edición del Desafío Canal de Castilla

La jornada tuvo un gran ambiente deportivo./Miguel G. M.
La jornada tuvo un gran ambiente deportivo. / Miguel G. M.

Más de 600 participantes superaron el reto de los 163 kilómetros desde Alar hasta Rioseco

MIGUEL G. MARBÁNMedina de Rioseco

Un año más, Medina de Rioseco acogió ayer la llegada de la prueba ciclista Desafío Canal de Castilla, que, en su undécima edición, contó con la participación de cerca de 600 participantes, que, llegados de los más diversos puntos de la geografía nacional, superaron una vez más el reto de recorrer en un solo día los 163 kilómetros de caminos de sirga junto al viejo cauce del río artificial que separan Alar del Rey de la Ciudad de los Almirantes. Un desafío que ayer tuvo como gran protagonista el intenso calor, que hizo que muchos ciclistas tuvieran que abandonar.

Tras la salida en Alar del Rey, los primeros 60 kilómetros de prueba por el ramal del Norte llevaron a los ciclistas al primer avituallamiento en Frómista, donde cogieron fuerzas para alcanzar, ya por el ramal de Campos, el Museo del Canal de Castilla, en Villaumbrales, desde todavía los participante tendrían que pedalear 70 kilómetros de disfrute y sufrimiento por igual hasta entrar en la dársena de Medina de Rioseco, donde concluía la prueba.

A pesar de la ausencia de competición, el primero en llegar a la dársena de Medina de Rioseco a media tarde, con una media de 26 kilómetros por hora, fue José Julián Gabaldón, de Iniesta (Cuenca), quien, acostumbrado a participar en carreras extremas como las del Bajo Tiétar, los 10.000 del Soplao o la Mediterranean Xtrem aseguró que «la prueba es muy recomendable para el que tenga fondo y buenas piernas». Segundos después cruzó el arco de meta Francisco González, del terracampino pueblo de Cuenca de Campos, que en su primera participación calificó la experiencia de «muy buena». Más tarde llegó Fernando Javier Gómez, de Elechas (Cantabria), quien indicó «el mal servicio de avituallamiento».

La llegada de ciclistas se prolongó hasta pasadas las 21.00 horas. Entre los que tuvieron que abandonar la marcha cicloturista, se encontraban José Manuel y Pedro Morales, padre e hijo llegados desde Córdoba, que acusaron el excesivo calor y que el firme no estuviera compacto. No obstante aseguraron que el recorrido era una preciosidad y que volverían el próximo año.

Los participantes tuvieron que hidratarse para hacer frente al calor.
Los participantes tuvieron que hidratarse para hacer frente al calor.
Jesús Julián Gabaldón entra primero en la dársena de Rioseco.
Jesús Julián Gabaldón entra primero en la dársena de Rioseco.
Dos cicloturistas se felicitan al haber conseguido realizar el desafío.
Dos cicloturistas se felicitan al haber conseguido realizar el desafío.
Un ciclista llega junto a escultura de la Ciudad Euroea de la Navidad.
Un ciclista llega junto a escultura de la Ciudad Euroea de la Navidad.

El atleta Isaac Viciosa, perteneciente al club Desafío Canal de Castilla, organizadora de la marcha, explicó que «algunos pensaban que era un paseo por Castilla, por una superficie llana, y se han llevado una sorpresa porque son 160 kilómetros con mucho calor». Viciosa dio gran importancia a las 48 mujeres participantes, a la vez que expresó que el objetivo para ediciones futuros era «mantener el espíritu familiar, con un tratamiento igual para primeros y últimos, lejos de la competición, que siempre es selectiva».

El concejal de Deportes en funciones, Rafael San José, valoró muy positivamente la actividad «como una demostración de las posibilidades que tiene el Canal de Castilla y que, por lo que demuestran las cifras y las publicaciones, cada vez es más conocido entre los amantes del deporte». San José quiso agradecer a los organizadores su decisión de mantener el recorrido con final en Rioseco, ya que, la llegada de cientos de ciclistas repercute muy positivamente en la economía local y en la promoción de nuestra ciudad».

Un buen masaje, sabrosas viandas y refrescantes bebidas isotónicas sirvieron para que los esforzados y cansados ciclistas, con la tranquila y bella imagen de la lámina de agua de la dársena riosecana, empezaran ya a pensar en la décima segunda edición del Desafío Canal de Castilla, siempre con la certeza de que no es una competición, de que no hay meta, y de que no hay clasificaciones.