Balonmano

Tarrafeta y Figueras derrotan al Recoletas Atlético

Vïctor se dispone a lanzar ante Antonio García. /Rodrigo Jiménez
Vïctor se dispone a lanzar ante Antonio García. / Rodrigo Jiménez

Los de Pisonero se diluyeron tras el descanso por sus propias carencias, incapaces de frenar a los dos jugadores del Granollers

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

Las propias carencias del Recoletas Atlético le llevan al pelotón de los de abajo. El conjunto de David Pisonero sorprendió al Granollers con una defensa 5-1 muy agresiva que funcionó hasta que los catalanes la digirieron por medio de un central como Tarrafeta, que asumió la responsabilidad de encontrar los huecos para lanzar o penetrar, y de un extraordinario pivote como Adrián Figueras, que atrapa todo lo que le llega y lo convierte en gol. Entre ambos, y con la sola amenaza de lanzamiento de Antonio García o Marqués, el Granollers hizo mantequilla de la defensa local tras el descanso.

29 Recoletas

Calle (13 paradas), Turrado (1), Dani Pérez (3), Serdio (6,1 de penalti), Roberto (2), Manu (2), Víctor (1), Adrián (2), Diego (6), Héctor (1), Nico, Río (2), Miguel Camino (2), Mouriño (1).

32 Granollers

Almeida (15 paradas), Figueras (13), Adriá Martínez (1), Gassama (1), Tarrafeta (10), Márquez (2), Antonio García (3,2 de penalti), Ferrer, Marc García, Sáez (1), Popovic, Valera, Franco (1).

Parciales cada cinco minutos:
2-1, 3-3, 7-8, 11-10, 13-13, 16-14; 16-17, 19-20, 21-22, 23-25, 25-27 y 29-32.
Árbitros:
García Mosquera y Rodríguez Rodríguez. Excluyeron a Héctor (min.18), Abel (min.33), y roja directa a Nico (min. 53), y a Marc García (min.9), Gassama (min.45) yPopovic (min.55), del Granollers.
Incidencias:
Huerta del Rey, con 1.913 espectadores en las gradas. El Recoletas homenajeó a María Montserrat Marín, comisaria jefe de la Policía Nacional de Palencia, y exportera de la selección española de balonmano.

Pero es que además, el conjunto vallesano supo cerrar su defensa en el centro en la segunda parte, con la aparición del gigante Popovic para cortar de raíz el juego cada vez más previsible del Recoletas. Y es que es muy complicado intentar jugar al balonmano sin lanzamiento exterior, sin unos laterales que aporten goles o pases, o por lo menos que no cometan infracciones técnicas. El juego del Recoletas, aparentemente fluido y rápido durante algunos minutos, acaba convirtiéndose en una sucesión de percusiones sobre la zona central, sin capacidad para ofrecer otras acciones, lo que facilita enormemente la labor defensiva. Si a ello le sumamos que los colegiados ayer no estaban por la labor de señalar infracciones en la línea de los seis metros, se entiende que el Recoletas fuese perdiendo fuelle, intensidad y capacidad para mantenerse en el partido y evidentemente acabar derrotado. Ylo que es peor, con la sensación de que el equipo y la plantilla no dan más de sí.

El Recoletas es décimo en la tabla a día de hoy, pero con la amenaza de bajar algún puesto cuando se complete la jornada este fin de semana. Faltan cuatro partidos para finalizar la primera vuelta –visitas a Teucro y Huesca, y con el Puente Genil y Alcobendas en Huerta del Rey– y mucho debe reaccionar el conjunto de Pisonero para mantener su posición en la clasificación.

Turrado, de salida

Sorprendió Pisonero con la presencia de Turrado en la posición de avanzado. El jugador llevaba varios partidos inédito y de pronto se ha encontrado con la titularidad en una posición novedosa. Yfuncionó bastante bien. Le pone intensidad, conoce muy bien el juego y se marcó una jugada en un contragolpe que levantó al público de sus asientos. El Granollers se vio maniatado en sus laterales y sin conexión con Figueras, pero encontró su tabla de salvación en un portentoso Almeida, que hizo siete paradas en los primeros seis minutos, evitando que el Recoletas se despegara en el marcador. Además, la primera superioridad local se saldó con un 0-2. A pesar de ello, reaccionaron los de Pisonero, con Diego Camino como director de operaciones. La continuidad, rapidez y cambios de dirección, movían a la defensa vallesana y, salvo Rubén Río, todos los hombres que saltaron a la cancha tuvieron la oportunidad de anotar, evidenciando una variedad en el ataque y un reparto coral de las tareas ofensivas. En defensa, el Recoletas logró sus primeros objetivos de frenar a los lanzadores y al pivote Figueras, pero apareció la figura del central Tarrafeta, que supo leer el partido y la zaga local para asumir la responsabilidad con un acierto extremo (seis goles en la primera parte). Con todo, el Recoletas mandó en el marcador y se fue al descanso con una renta de dos goles, que permitía albergar esperanzas tras el descanso.

Y tras el paso por el vestuario el que movió ficha fue el Granollers. Colocó a Popovic en la zona defensiva central y cerró su defensa sobre la línea de los seis metros, consciente de la escasa capacidad de los de Pisonero para anotar desde el perímetro. Además, los pésimos pases, la precipitación y la exclusión de Abel propiciaron un parcial de 0-3 que dio la ventaja a un Granollers que la mantendría hasta al final.

Toda la continuidad de la primera mitad se convirtió en el atasco habitual sobre la zona central y solo en contadísimas ocasiones los extremos entraban en contacto con el balón. Y si en ataque las ideas se esfumaron y diluyeron apoyados en un Rubén Río completamente negativo, en defensa ni el equipo ni el banquillo fueron capaces de frenar a Tarrafeta y Figueras, dos hombres que ganaron el partido prácticamente ellos solos con 10 y 13 goles respectivamente. El pivote internacional campó a sus anchas sobre la línea de los seis metros, donde se mostró infalible, mientras el central entraba como por su casa en los numeroso huecos que dejaba la defensa local.

El Recoletas solo pudo oponer un mínimo de coraje, pero consciente de que era imposible remontar a un Granollers que sabía lo que tenía que hacer y lo hacía con precisión quirúrgica.

Los de Pisonero tienen ahora diez día para preparar su choque ante el Teucro, que ya es un partido decisivo de 'nuestra' liga.

 

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