Rodrigo Pérez, las «pinceladas» de un central esforzado para el Nava

Rodrigo Pérez posa en el hotel Fray Sebastián, en Nava de la Asunción. /Antonio Tanarro
Rodrigo Pérez posa en el hotel Fray Sebastián, en Nava de la Asunción. / Antonio Tanarro

El leonés, apadrinado por Dani Gordo, esgrime dinamismo y experiencia en un grande como Ademar

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZNava de la Asunción

Hace una década, el Nava estaba en la cuarta categoría del balonmano. Ayer, presentó a un leonés que viene de un grande como el Ademar. Es uno de los que tiene la respuesta a la pregunta que la plantilla navera, debutante este curso en la élite nacional, ansía responder. ¿Qué es jugar en Asobal? «Para mí, un sueño. Nunca esperaba que pudiera jugar a nivel profesional». Recordó su vivencia cuando Dani Gordo, ahora técnico navero, le llamó para que hiciera la pretemporada con Ademar. Se unirá a un vestuario con pocos jugadores con experiencia en la máxima categoría, como Yeray, Rosales o Darío Ajo. «Entre todos, hay que ayudar e ir contagiando a los demás», ahondó alguien que tiene claro el proyecto desde el mismo día de su presentación. «Aquí hace cuatro o cinco años nadie se esperaba jugar contra el Barcelona . La ilusión de este club es trabajar día a día y mejorar. Y eso es bonito».

El presidente del Nava, Julián Mateo, habló de un jugador que encarna los valores del club. Él se definió. «Soy una persona que lo da todo. Por mis características, tengo que hacerlo así. Yo no puedo ir a medio gas porque entonces soy un jugador normal. Luchar hasta el final es lo que más me representa». El leonés dio el sí al proyecto en una conversación meses atrás. «Para mí era muy importante que el equipo estuviera en Asobal, quería seguir jugando en la máxima categoría». Durante la presentación, el club le dio la bienvenida con un vídeo de minuto y medio sin sonido con acciones que el público –en Nava también se llenan las presentaciones en hoteles como el Fray Sebastián –contempló con un silencio sepulcral.

«El hecho de que Dani esté aquí tiene mucha culpa de que yo haya tomado esa decisión», reconoció. Gordo, por su parte, le definió como «un trabajador, un jugador de los que sacan los partidos de oficio». Y añadió: «Él nos va a ayudar, pero también nosotros a él en su crecimiento, sobre todo a nivel personal». Será su primera experiencia fuera de León. «Quería probar estar fuera del abrigo de mi familia». Ya avisó que con su estatura –no llega al 1,80– descarten el lanzamiento exterior. «Soy un central que le gusta hacer jugar a los demás y lo que me define es mi capacidad en el uno contra uno. Soy muy desequilibrante en esa faceta y, a partir de ahí, sé ver las mejores opciones para que los demás metan gol». Su adaptación a un grupo ya engrasado será clave. «Quiero conocer a todos los compañeros, integrarme lo más rápido posible. A partir de ahí, dejar las pinceladas que yo le pueda dar a este proyecto». A juzgar por la expectación, la pista navera se vestirá de gala como lienzo.