El Recoletas se pasea en Huerta del Rey

Manu García se eleva para lanzar a portería/El Norte
Manu García se eleva para lanzar a portería / El Norte

Plácido encuentro del equipo vallisoletano, que se impone con mucha solvencia a un Teucro que no dio la talla

Víctor Borda
VÍCTOR BORDA

El Recoletas Atlético Valladolid dio un paso importante en su lucha por acabar en la octava plaza e igualar así su mejor puesto desde que milita en la Liga Asobal. No lo tuvo nada complicado frente a un Teucro que venía quemando sus últimas naves y no dio la talla en un encuentro en el que se jugaba la vida. El cuadro local mandó, dominó y se fue en el marcador con suma facilidad en el momento en el que ajustó su defensa y pudo correr. Un océano de distancia entre un equipo y otro. El cuadro local fue engordando su casillero. La rotunda ventaja que se fue fraguando con el paso de los minutos permitió que el técnico local, David Pisonero, diera minutos a Jorge Serrano, que reaparecía después de siete meses de ausencia por lesión y que dejó algunos goles de bella factura para un público que le dedicó los aplausos más sentidos. También destacar los minutos de los que dispuso el joven pivote Álvaro Martínez, un jugador que respondió de la mejor manera, con cinco goles como cinco soles desde los seis metros. Por lo demás, poca historia para un partido que se puede calificar de entrenamiento con público. Del Teucro, solo los detalles de Cutura –el que tuvo, retuvo–, el poderoso brazo de Fischer –fichado por Anaitasuna para el año próximo– y las buenas intervenciones de Lloria se salvaron en un encuentro más que flojo de los gallegos.

38 Atlético Valladolid

Calle (1) (César Pérez, ps), Turrado (-), Dani Pérez (4), Río (3), Serdio (1), Manu García (6), Víctor Rodríguez (2), Diego Camino (-), Adrián Fernández (7,5p), Álvaro Martínez (5), Héctor González (1), Roberto Pérez (5), Serrano (3), Nico López (-).

26 Teucroi

LLoria (Santana, ps), Samuel Gómez (4), Cutura (6,3p), Gehrhardt (-), Fischer (7), Domingo (-), Sergio Pérez (2), Poveda (3), Bela (-), Piovarczk (3), Iván Fernández (-), Pereiro (-), Rial (-), Garrido (-), Prada (1).

Parciales cada cinco minutos
3-3, 7-5, 10-5, 14-8, 18-8, 19-12 -descanso-; 22-12, 26-15, 28-17, 31-21, 34-24 y 38-26 (final).
Árbitros
Alberto Macías de Paz y Ernesto Ruiz Vergara (Comité andaluz). Excluyeron a Poveda (m.15)e Iván Fernández (m.23), del Teucro.

El primer tiempo fue un ejercicio de control y dominio por parte del Recoletas Atlético de Valladolid. El equipo vallisoletano pasa por el mejor momento de la temporada. Lo volvió a demostrar frente a un Teucro que huele a a División de Honor Plata. No había color sobre la pista de Huerta del Rey. El cuadro gallego comenzó al ralentí, hasta que la defensa de los gladiadores azules pasó a controlar las acciones de Davor Cutura. El ex del Balonmano Valladolid dejó gotas de calidad y goles. Suyos fueron los primeros tres tantos del conjunto de Pontevedra. Pero el Recoletas fue cogiendo el tempo al encuentro y acabó por imponer su estilo.

De un 5-5 se pasó en un momento a un 10-5. Balones recuperados atrás y goles fáciles en primera o segunda oleada. Lo que cualquier entrenador tiene en su catecismo de juego. El partido se rompió entonces. La superioridad del Recoletas comenzó a ser casi insultante. Luis Montes pidió el primer tiempo muerto para intentar parar la sangría, pero ya era imposible. El Recoletas siguió aplicando la misma medicina. Jorge Serrano tuvo sus primeros minutos. Todo iba rodado, con el guion que había previsto el entrenador local. El Teucro era incapaz de hallar vías en la defensa vallisoletana. Con estas premisas, el partido amenazó con un resultado de escándalo. Los gladiadores azules llegaron a ganar de 10 goles (18-8) a los veinte minutos de juego.

Antes del descanso, el cuadro pontevedrés consiguió reducir la diferencia con un parcial final de 1-4. Al receso se llegaba con un 19-12.

Sentencia

Por si acaso, el Recoletas dio el tiro de gracia al inicio de la segunda mitad. Endosó un 5-0 de salida que provocó el pertinente tiempo muerto solicitado por el banquillo gallego. Con el 24-12, el partido quedaba visto para sentencia.

El Teucro intentó buscar soluciones y probó con un 5:1 defensivo que hizo escaso daño al ataque local, que seguía perforando con comodidad la portería visitante. La diferencia pudo ser mayor, pero el guardameta Lloria evitó con algunas intervenciones de mérito que el marcador creciese más de lo necesario.

La diferencia se movió en el tramo final entre los 10 y los 11 goles. El encuentro era plácido y cómodo. En la segunda parte ni siquiera hubo exclusiones. Ambos equipos se dedicaron a intercambiar goles. Más minutos para un brillante Álvaro Martínez –demostrando lo complicado que es defender a un pivote zurdo– y más minutos para un Jorge Serrano que dejó un par de goles propios de un jugador de su calidad. La grada disfrutó de un partido sin mucha historia, pero que agradeció. Nadie puede negar que el equipo de David Pisonero ha llegado en el mejor momento de la temporada a este tramo de la competición.

La octava plaza, tras el empate de Benidorm en casa frente al Anaitasuna, está más cerca. Los vallisoletanos sacan un punto al equipo alicantino. El calendario, con dos salidas a dos canchas asequibles, Puente Genil y Alcobendas, y la visita a Huerta del Rey de Huesca, parece proclive a que los hombres de Pisonero consigan esa octava posición final. Dependen de ellos mismos. Sería el mejor broche a una temporada que ya languidece.