Balonmano

El Recoletas cede el empate en el último instante en Guadalajara

Diego Camino sufre una falta en el partido de ida ante el Guadalajara. /R. Jiménez
Diego Camino sufre una falta en el partido de ida ante el Guadalajara. / R. Jiménez

Un pasivo señalado por los colegiados propició el contragolpe que impidió la victoria de los vallisoletanos

OPTAGuadalajara

El Quabit BM Guadalajara y el Recoletas Valladolid empataron a 25 en un duelo muy igualado que tuvo en sus manos el cuadro visitante, pero que desaprovechó a falta de 15 segundos con una falta en ataque absurda y muy protestada.

25 BM Guadalajara

Hombrados (po.), Chema Márquez (2), Mellado (3), Fuentes (0), Vigo (6), Nacho Moya (4, 1p.) y Paredes (3), siete inicial-; Parra (0), Chema Celada (0), Javi García (2), Alberto Sanz (0), Gallardo (2), Pawel (1) y Serradilla (2).

25 Recoletas Atlético

Calle (po), Rubén Río (3, 1p.), Víctor Rodríguez (4, 1p.), Manu García (1), Turrado (0), Abel Serdio (5) y Dani Pérez (5), siete inicial-; Adrián Fernández (3), Diego Camino (3, 3p.), Álvaro Martínez (0), Roberto Pérez (1), Héctor González (0) y Nicolás López (0).

Parciales cada cinco minutos:
1-0, 3-3, 7-6, 10-8, 12-11, 14-13 (descanso). 14-14, 16-16, 19-20, 21-22, 23-23, 25-25 (final).
Árbitros:
Ignacio García y Andreu Marín. Excluyeron dos minutos a Parra (2) por el Quabit Guadalajara, y a Adrián Fernández, Rubén Río, Roberto Pérez y Turrado, por el Recoletas Atlético Valladolid.
Incidencias:
Partido correspondiente a la 22ª jornada de la liga Asobal, disputado en el Municipal David Santamaría de Guadalajara, ante 900 espectadores.

El duelo comenzó con tanto del goleador local, Chema Márquez. Sin embargo, la situación se enrareció por momentos. No en vano, en los primeros cinco minutos los pucelanos dispusieron de tres siete metros de los que solo aprovecharon uno. A pesar de errar, los locales no eran capaces de abrir distancias. De hecho, era el Valladolid el que mandaba hasta el minuto 6 cuando Adrián Fernández fue excluido. La superioridad fue aprovechada por Moya para igualar la balanza. Un Moya que, por otra parte, estuvo soberbio hasta su lesión allá por el minuto 22. Y es que, el extremo había sido el principal estilete local con tres dianas dejando a su equipo 12-11 arriba. Hasta ese momento, las distancias apenas fueron visibles. Los goles morados eran contrarrestados inmediatamente por goles vallisoletanos. Incluso las paradas de Hombrados eran igualadas por Carlos Calle, muy acertado en los compases finales de la primera parte.

Sin embargo, el cancerbero visitante no pudo hacer nada para que el Quabit lograra dos de ventaja gracias al tanto de su pivote, Javi García. Un tanto que fue respondido por Dani Pérez a falta de 18 segundos para la conclusión del primer acto. Un acto con en el que el Quabit y el Recoletas estuvieron igualados en todo, menos en el marcador, 14-13.

La segunda mitad se iniciaba con un empate del equipo visitante a manos De la Cal, que hasta el momento llevaba una efectividad del cien por cien. Momento que aprovecharía Hombrados para romper la racha ante un cuarto lanzamiento, dejando el marcador 14-14 en el 5 de la segunda. Las expulsiones de Parra primero, y Roberto Pérez después convertirían el partido, al minuto 10 de la segunda, en un calco de la primera. Con el marcador a 16, el Valladolid se adelantaría en el marcador (17-18), pero el Quabit no dejaría un margen mayor a un gol. Así se fueron sucediéndose los goles hasta el minuto 20, situación en la que Hombrados sostuviera de nuevo al Quabit gracias a su solvencia final en los siete metros (21-22).

Los visitantes se mantuvieron por delante hasta que los morados aprovecharon otra superioridad numérica para volver a empatar el duelo, 23-23. El partido estaba llegando al final con las espadas en alto, aunque con el Valladolid uno arriba gracias a un tanto de Rubén Ríos. De hecho, la victoria parecía caer del lado visitante cuando Márquez falló el ataque morado. Los pucelanos disponían de posesión para cerrar el partido. Sin embargo, una falta en ataque le dio la posibilidad de un contragolpe a un Quabit que, esta vez, en manos de Gallardo, no falló (25-25).