Balonmano

El Recoletas Atlético Valladolid da la campanada en Logroño

Diego Camino. /R. J.
Diego Camino. / R. J.

Derrota, gracias a un excelente segundo tiempo, a un equipo que estaba imbatido hasta el momento

EFELogroño

El Recoletas Atlético Valladolid se ha impuesto este sábado al Logroño La Rioja por 29-32 en un choque marcado por la personalidad de los castellanos, que mantuvieron su personalidad cuando peor estaban en el partido y así remontaron y ganaron con merecimiento.

El Logroño La Rioja ha encajado su primera derrota de la Liga y ha perdido el segundo puesto, además de dejar claro que aunque tiene muchas variantes en su plantilla le falta la madurez suficiente para agarrar un partido cuando está por delante.

29 Logroño

Sergey Hernández (p), Ilic (5), Kusan (7), Fekete (1), Del Arco (1), Eduardo Cadarso, Garciandia (2), Balenciaga (3), Scott (1), Javier Muñoz (3), Sánchez Migallón (2,1p), Moreira (3) y Kukic (1).

32 Recoletas

César Pérez (p), Adrián Fernández (3), Abel Serdio (6), Miguel Camino (2), Roberto Pérez, Manuel García (1), Víctor Rodríguez (4), Carlos Calle (p)(1), Diego Camino (7,1p), Nicolás López, Rubén Río (6), Alberto Mouriño, Daniel Pérez (2) y Miguel Martínez.

Marcador
2-3, 5-5, 6-6, 9-8, 11-10, 15-12 (descanso), 18-15, 21-18, 24-22, 25-25, 28-30 y 29-32.
Árbitros
Raluy y Sabroso. Excluyeron por dos minutos a los locales Ilic (2 veces), Kusan, Kukic y Garciandia; y a los visitantes Abel Serdio (2), Miguel Martínez y Nicolás López.

Y tampoco sabe ofrecer su mejor versión en el caos, en un juego poco académico, como el que le planteó el Valladolid, que gracias a eso se impuso en el inicio del choque y al final.

El Atlético Valladolid sorprendió con un inicio en el que metió una marcha más que el equipo local, corrió en todo momento y sus rápidos ataques descolocaron a un Logroño que buscaba un juego más asentado en esos momento.

Mientras los vallisoletanos se empeñaban en correr, los locales buscaron su superioridad en el centro del ataque, con Kusan a muy buen nivel en el pivote.

Gracias al croata, el conjunto riojano siguió dentro del partido en el primer cuarto de hora, cuando el Valladolid pudo haberle dado un disgusto, pero su máxima renta fue de dos goles (3-5).

Cuando el Logroño entendió la velocidad que pedía el choque las cosas cambiaron; primero con unos minutos de imprecisiones, pero en cuanto los locales se «ajustaron» en defensa, se hicieron con el mando del encuentro.

Balenciaga lanzó a su equipo, Javier Muñoz -que regresaba hoy tras un mes ausente por enfermedad- y Scott ayudaron a dar un ritmo alto a los riojanos.

Y a ellos se sumó, como siempre, Sergey Hernández en la portería riojana; hizo ocho paradas en el primer tiempo, pero fueron cuando su equipo lo necesitaba para ponerse por delante y consolidar una renta que fue de tres goles al descanso (15-12).

El Valladolid reaccionó en el segundo tiempo con un patrón de juego diferente de salida; Abel Serdio estuvo mucho más activo en el centro del ataque y creó muchas dificultades a la defensa riojana.

Pero el Logroño, en esos momentos, si encontró la calidad de sus jugadores, y con un balonmano más coral mantuvo esos tres goles de ventaja muchos minutos.

Sin embargo, el Valladolid no se descentró, siguió corriendo y con fe en todas sus acciones, con lo que, tras un par de errores locales se vio de nuevo dentro del partido (24-24, m.17).

Quedaba un mundo por delante, pero el Logroño no supo hacer lo que había hecho antes; no frenó el juego de los vallisoletanos y así, ellos ganaron.

Aún hubo una oportunidad más para los locales, que sufrieron para volver a igualar el partido a 28 goles; pero para entonces ya estaban muy nerviosos, cometían continuas imprecisiones en los pases y daban cada vez más muestras de debilidad.

Y en esa dinámica fue el Valladolid el que mostró personalidad; siguió corriendo y encontró dos grandes referencias en el campo, la del portero Carlos Calle y la del central Diego Camino, que movió a su equipo, penetró con decisión cuando hizo falta y siempre dio buenos pases.

Así, el conjunto que dirige David Pisonero se vio con dos goles de ventaja en los últimos cinco minutos y ahí tampoco falló; controló el ritmo de juego y se hizo con un triunfo merecido sobre todo tras un gran segundo tiempo.

 

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