El Nava resuelve un derbi agónico ante un gran Zamora (23-22)

Alonso Moreno completa un lanzamiento a portería. /Antonio Tanarro
Alonso Moreno completa un lanzamiento a portería. / Antonio Tanarro

Las paradas de Yeray sostienten la resistencia de los naveros, líderes, que siguen sumando todos los puntos en su pabellón

LUIS JAVIER GONZÁLEZNava de la Asunción

La resistencia del irreductible Zamora le brindó al Viveros Herol Balonmano Nava el primer triunfo agónico en su nuevo pabellón. El delicioso derbi regional cae para los segovianos tras un final de infarto ante el visitante que más le ha complicado la existencia en su pista, donde sigue sumando todos los puntos en juego. Quedan siete partidos y el puesto de ascenso a Asobal sigue amarrado con cinco puntos de ventaja sobre el Alarcos Ciudad Real, que visita el sábado la pista navera como última bala real para sumarse a una lucha que, hasta el momento, es un monólogo.

23 Viveros Herol BM Nava

Álvaro Rodrigues, Agustín Casado (7 goles), Bruno Vírseda (1), Darío Ajo Villarraso, Nicola D'Antino (2), Carlos Villagrán (3), Darío Ajo Martín, Andrés Alonso, Antonio Llopis (1), Yeray Lamariano, Tomislav Brakocevic (2), Oleg Kissilev (1), Alonso Moreno (3) y Filipe Martins (3).

22 MMT Zamora

Felipe Barrientos, Marc Ábalos, Fernando Ruiz, Octavio Magadán (6 goles), Henrique Petter (1), Luis Posado, Iñaki Gómez, Guillermo Carballo (1), Ramiro Martínez (2), Gastón Alberto Mouriño (4), Jaime González (2), Dalmau Huix (3), Adrián Prieto (2), Pablo Cubillas (1), Miguel García Magariño y Raúl Maide.

parciales cada cinco minutos.
3-1, 5-1, 7-3, 8-7, 10-9, 12-14 (descanso), 14-15, 16-17, 19-19, 19-20, 21-22 y 23-22.

Con el Zamora preparado para poner el balón el juego, el cántico de la afición navera era cristalino: «Hay que defender». La mejor defensa de la categoría está orgullosa de serlo. Todo visitante necesita un periodo de adaptación y los tres primeros intentos del Zamora acabaron en pasos, una parada de Yeray y una falta en ataque. En la otra mitad, los locales cumplían con su parte abriendo el marcador con un pase interior a Alonso Moreno y forzando la primera exclusión rival en una falta a Casado. Así las cosas, basta que Yeray marque la diferencia para despegarse; el meta encadenó una parada de mérito a Prieto, desvió un lanzamiento de siete metros de Magadán y bloqueó una transición de Cubillas. Nava ya ganaba por 5-1 y el técnico rival recurría al tiempo muerto antes del minuto 10.

Hasta aquí, otro día más en la oficina en Nava de la Asunción, que no había visto a ningún rival perder por menos de cuatro goles. Ocurre que Zamora, por pedigrí y por momento de forma, no iba a poner las cosas fáciles. Magadán, el pulsómetro de los visitantes, empezó a hilar combinaciones con sus compañeros. La defensa segoviana es un reto de entidad, con unas ayudas siempre al rescate. Por momentos, el Zamora debía recurrir a la inventiva para desarbolarla, a través de colgadas, pases arriesgados al pivote o lanzamientos forzados. Los zamoranos debían vivir en esa delgada línea que les permitiera tejer sin ataque sin conceder transiciones. Hubo pérdidas, pero Nava se marchó al descanso sin un solo contragolpe claro.

Magadán se adueñó del choque y la circulación llegó al pivote Mouriño, recién llegado de Valladolid, y a los extremos. Barrientos se erigió en referencia bajo palos y exhibió sus dotes de pasador, con envíos de fútbol americano a las carreras que ofrecía Cubillas. Mientras, el ataque navero no encontraba su ritmo más allá de algún lanzamiento exterior. Demasiadas pérdidas de balón y ataques entorpecidos ante un rival que no perdona. Y el Nava pasó de encajar tres tantos en el primer cuarto de hora a recibir 11 en los siguientes 15 minutos.

El Zamora entendía la entidad de su reto ante un rival que había escaldado a Antequera y Palma del Río antes del descanso. Mientras Casado lidiaba con su aparatoso vendaje en la frente, los visitantes despedían con furia la primera parte, celebrando con efusividad cada tanto ante su grupo de fieles con tambor. Cubillas rescató con tino la posesión junto a la esquina y Magadán gestó la primera ventaja visitante al recoger el rechace al tiro que le había parado Yeray. Aún quedaron segundos para otra pérdida navera; lo castigó un tanto de Petter que alargó a 0-4 el parcial antes del descanso (12-14).

La reacción navera no iba a ser sencilla ante un rival con sus pilares atinados. Magadán seguía dando salida a ataques enrevesados y Barrientos se hacía fuerte bajo palos con dos intervenciones excelsas en mano a mano ante Darío Ajo Martín. Quizás pecó de atrevimiento el cuadro zamorano al vaciar su portería para mitigar una exclusión cuando ganaba de dos. Se lo hizo pagar Nava, sonado por momentos pero capaz de buscar soluciones.

Los segovianos recuperaron el empaque gracias a su gran defensa, provocando dos situaciones de pasivo prácticamente consecutivas de las que Zamora no supo salir. Y con la presencia de Filipe Martins. Tanto dentro de la pista, exhibiendo concentración para recoger con una mano un pase medido de Brakocevic para batir a Barrientos y generar con su desquiciante presencia una cascada de penaltis que los locales conseguían canjear. También fuera de ella, levantado de la banqueta con el aliento contenido como un boxeador esperando el combate, siempre demandando un punto más a sus compañeros.

Nava no encontraba la consistencia ante un rival con recursos como Mouriño, un pivote capaz de correr sin apuros a la contra tras robar el balón. Y la mezcolanza de aficiones lo agradecía durante uno de los últimos tiempos muertos: el himno navero frente a los cánticos generosos de los hinchas visitantes. Por primera vez un duelo llegaba coleando a los últimos diez minutos (19-20) en Nava de la Asunción.

El muro central del Zamora no permitía lardes ni que las paradas de Yeray se realimentaran en área contraria. Kissilev no encontraba soluciones –pérdida en un pase al extremo y lanzamiento exterior bloqueado- y Barrientos aprovechaba el rechace para asistir con otro pase largo a González. Necesitaba voltear dos goles a falta de cinco minutos el cuadro local, que cambió la estrategia y asfixió a Magadán con una defensa mixta. Se tornó clave un tiro de Moreno que los colegiados dieron como gol al entender que el balón había botado dentro tras golpear al larguero. Le siguieron un par de pérdidas visitantes; Bruno canjeó el primer contragolpe pero no embocó el segundo.

Sería el último empate, porque Nava tuvo la última palabra con una gran defensa al ataque de Zamora y una buena construcción para que D'Antino remachase con un gran tiro desde el extremo. La última baza visitante la apagó Yeray, que conservó el gol de ventaja con dos paradas excelsas a Magadán y a Dalmau Huix, la última poniendo la cara como escudo. Allí estaba segundos después, conteniendo con algodón la sangría en su nariz para culminar la contienda. No necesitó aparecer de nuevo antes de correr junto a sus compañeros, que agotaron con veteranía el reloj, para celebrar una victoria de las inolvidables.