El Nava juvenil vuelve de Málaga con la lección aprendida

David Blanco lanza a portería ante el Mislata, en Málaga. /El Norte
David Blanco lanza a portería ante el Mislata, en Málaga. / El Norte

Los naveros no se meten en el Campeonato de España, pero regresan curtidos para la fase de ascenso a Primera Nacional

L. J. G. Segovia

Sin tiempo para lujos, el Calzados Rober Nava aprovechó su visita del fin de semana a Málaga y competir en el sector nacional, que otorgaba una plaza entre los ocho mejores equipos juveniles de España, para bañarse un rato en la playa y hacer los estiramientos de la jornada. Fue la nota amable de una cita que se saldó con dos derrotas en tres partidos y que, sin embargo, curte al núcleo del filial de Segunda Nacional, que se jugará del 10 al 12 de mayo el ascenso a Primera –tercera categoría del balonmano español– bajo el mismo formato. «No ha sido el mejor fin de semana en cuanto a resultados, pero les ha servido como una jornada de convivencia. Viene bien aprender que esto son fines de semana, que pueden no salirte las cosas, y tienes que encajarlo y levantarte al día siguiente. Y eso es muy difícil. Espero que les sirva para la fase», apunta su técnico, Carlos Colomer.

El partido clave, el inicial ante el Milsata, valenciano, estuvo marcado por las circunstancias. «Salimos a las siete de la mañana el viernes, un viaje de ocho horas y hacía un calor... Nosotros esperábamos calor, pero a las 7 de la tarde no contábamos con 30 grados en la pista. En el descanso les veía muy asfixiados», apunta Colomer, crítico con la permisividad arbitral. «Cada gol nuestro, alguien bajaba cojo o con golpes en algún sitio. Ellos tuvieron dos o tres tíos que no tenían que haber acabado el partido. Nos pegaron que dio gusto, la verdad». Un par de errores al final completaron la derrota navera por 27-24.

En una competición donde solo el primero tiene premio, caer en la cita inaugural es un lastre indudable. El sábado ante Melilla, un equipo con efectivos escasos, fue una «pachanga» que acabó 37-18. El técnico habla de un partido «para descansar», dar oportunidad a todos y ponerse a punto para el duelo final de ayer con el cuadro anfitrión. El Nava necesitaba la hazaña de ganar de seis para llevarse el gato al agua. «El mensaje en el vestuario era que teníamos que ganar por un gol seis partidos de diez minutos».

Cualquier derrota eliminaba a los locales, que salieron con el previsto arreón. «Nuestro objetivo era llegar al descanso con vida». No fue posible; el equipo que había encajado 20 goles ante un 'coco' como Ademar León en 60 minutos vio cómo le metían 18 en los primeros 30. «En el descanso les dije que quería ver a mi equipo, no éramos nosotros. Y tiene un mérito increíble estar en individual media hora con los mismos después de tres partidos a cuestas». Pelearon hasta el final los segovianos, que terminaron cediendo con tres malos lanzamientos: 33-30. Colomer da valor a la experiencia, ya de vuelta con sus pupilos. «Este grupo es muy majo y esto al final estaba muy lejos de casa».