El Nava ve en la UVA un incentivo más para fortalecer su cantera

Julián Mateo, el tercero por la izquierda, junto a Agustín García Matilla. /L. J. G.
Julián Mateo, el tercero por la izquierda, junto a Agustín García Matilla. / L. J. G.

La universidad otorgará créditos a los alumnos que militen en el club, que se profesionalizará con estudiantes de prácticas

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

El vicerrector de la Universidad de Valladolid en Segovia, Agustín García Matilla, deseó que su acuerdo firmado ayer con el Viveros Herol Balonmano Nava surja «una colaboración extendida en el tiempo» y destacó su apuesta contra la despoblación. «El hecho de que estemos colaborando en un municipio de 2.790 personas es para nosotros un ejemplo de cómo vincular el deporte, la educación y la cultura». El presidente del club, Julián Mateo, recuperó la frase de la España vaciada: «Nosotros estamos orgullosos de ser de un pueblo. Con trabajo y con constancia, las cosas se pueden conseguir».

El convenio compromete a la UVA a financiar actividades concretas hasta un máximo de 3.000 euros anuales. Reconocerá créditos de formación en planes de estudios a los jugadores de la estructura masculina –compitan en Asobal o en el filial, de Segunda Nacional– y femenina, cuyo primer equipo milita en Primera Nacional. Los alumnos tendrán hasta seis créditos y el campus ofrecerá sus instalaciones para seminarios, congresos o charlas divulgativas. Además, el club será reconocido como posible centro de prácticas para los alumnos. García Matilla recalcó el apoyo del Nava hacia las zonas rurales.

Mateo, habló de «otro día histórico» dentro de las páginas que firma un club debutante en la máxima categoría nacional. «Unimos el deporte a la cultura. Todos nuestros monitores intentan inculcar a nuestros niños una serie de valores desde pequeñitos. El educativo es el principal, también el colectivo y, además, el del esfuerzo». El objetivo del acuerdo es claro: «Que los jugadores tengan más facilidades para seguir practicando su deporte y su carrera universitaria. Tenemos chicos y chicas que van terminando su categoría juvenil y tienen que salir a estudiar. De hecho, hay varios de los nuestros en Valladolid».

El dirigente habló de un convenio «fundamental» y desgranó los motivos. «Nuestros jugadores y jugadoras que terminan el instituto y quieren seguir practicando el balonmano pueden realizar la universidad cerca de nuestro pueblo». La cercanía del campus a efectos de prácticas deportivas, publicitarias o de marketing es otro activo. «Es importante que las puedan hacer en nuestro club y nos ayude también a crecer en todos esos aspectos que todavía nos pueden faltar».

El Nava visita Cangas, «una de las pistas en las que gusta jugar»

El Viveros Herol Nava visita esta tarde el Pabellón Municipal de O Gatañal para medirse al Cangas. «Es uno de esos equipos en los que Nava se debe mirar al espejo. Es un histórico de la Liga Asobal en el que han pasado jugadores de muchísima calidad», subrayó el técnico del club navero, Dani Gordo, que recordó un reciente duelo en Copa del Rey en Nava de la Asunción. Se verán las caras en la sexta jornada de Asobal, con los segovianos en sexto lugar con cinco puntos. «Somos conscientes de la dificultad que tiene el reto, pero si somos capaces de competir de igual a igual durante 45 minutos luego veremos hasta dónde somos capaces de llegar».

Salvo Bruno Vírseda, que disputó el jueves su primer entrenamiento de la semana tras un proceso de gastroenteritis, Gordo contará con toda su plantilla en plenas condiciones en una semana con tres partidos que incluye el duelo de Copa del Rey en O Rosal ante el Novás y el viaje del próximo sábado a Cuenca. «Los jugadores lo que quieren es jugar. Al final, es cambiar una sesión de entrenamiento por un viaje, que los chavales se lo pasan de cine». Gordo se muestra satisfecho con las prestaciones físicas. «El preparador les tiene como motos. Y la ilusión por jugar es total. La palabra fatiga, en este semana por lo menos, no existe en nuestro diccionario».

También en el ámbito anímico. «Si algo tiene bueno este vestuario es el optimismo. Son pistas en las que gusta jugar».

En este línea, en un pueblo como Nava de la Asunción con una media de 14 nacimientos anuales, Mateo reivindicó el proyecto de una liga provincial oficiosa para alimentar su cantera. Este año ya han abierto escuela Sanchonuño, Valverde del Majano y Palazuelos de Eresma. «Vamos a seguir abriendo escuelas e intentaremos agruparlos cada mes para que compitan entre ellos para extender el balonmano en la provincia con un coste cero». Está integrado por benjamines, de 8 y 9 años. «Nuestra filosofía nos ha hecho llegar donde estamos». Ya hay otros pueblos como Navalmanzano, Carbonero el Mayor o Santiuste.

Las equipaciones de la cantera llevarán el logo del campus segoviano. «Que los niños se habitúen a que tienen esa oportunidad», señaló Mateo, que recordó la anécdota del pasado sábado en la derrota en Nava ante Logroño. La costumbre del club segoviano, de saludar a los aficionados en cada partido, la acompañó el cuadro riojano. «Eso no se ve nunca, solo en nuestro club. Habiendo perdido, damos la mano al rival. Respetamos mucho a los rivales, es la forma de que nos respeten a nosotros». Todo un legado digno de una universidad.