El Nava ensaya la remontada ante el Villa de Aranda y luchará por la Copa de Castilla y León (30-20)

Darío Ajo Martín es derribado en un contragolpe. /Antonio Tanarro
Darío Ajo Martín es derribado en un contragolpe. / Antonio Tanarro

El Nava voltea siete goles en la primera parte con Yeray en una gran versión, una defensa aguerrida y fondo de armario

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZNava de la Asunción

l Viveros Herol Nava mostró ayer dos cartas con las que pretende ganarse un digno caminar en su debut en Asobal a partir de la semana que viene. La primera, la constancia, quedó de nuevo evidenciada en un equipo que no pierde el norte por un mal comienzo. Las remontadas del curso pasado ante Ciudad Real o Barça B hablan bien de ello; ante Villa de Aranda tocó voltear siete goles y la tarea se completó antes del descanso. La otra, un portero imperial y veterano como Yeray Lamariano. En un deporte que presume de goles, el guardameta vasco es experto en restarlos. El Nava se ganó así su primer aperitivo de un año con menú cinco estrellas. Este domingo (12:15 horas) espera el Ademar León, el visitante más ilustre de este pueblo de 3.000 habitantes en partido oficial. En juego, la tercera Copa Castilla y León ante el ganador de los dos títulos anteriores, que se impuso con solvencia al Valladolid (35-26). Todo un hueso para levantar un título.

30 Viveros Herol BM Nava

Paco Bernabéu, Andrés Alonso, Eduardo Fernández (2), Álvaro Rodrigues, Agustín Casado (4), Bruno Vírseda (2), Darío Ajo Villarraso (3), Nico D'Antino (2), Ernesto Sánchez, Carlos Villagrán (2), Rodrigo Pérez Arce (4), Darío Ajo Martín (1), Miguel Baptista (1), Antonio Llopis (5), Javi Gomez (1), Pablo Herranz (1), Yeray Lamariano y Oleg Kisselev (2).

20 Villa de Aranda

Luis de Vega, Julián Souto, Da Silva (1), Lucas Garndi (3), Nico López (3), Linares, Víctor Megías (2), Sergio Calleja, Kilian Garajonay, Javi García (2), Almeida (3), Julen Elustondo (4), Alejandro Pombo (2).

PARCIALES CADA CINCO MINUTOS.
0-5, 1-6, 2-9, 5-9, 8-10, 13-13 (descanso), 17-14, 19-16, 22-18, 23-19, 27-19, 30-20.

El Nava se puso ante sí una montaña reseñable de inicio. En 90 segundos, tras dos ataques fallidos segovianos y dos buenas réplicas burgalesas, el marcador ya iba 0-2. Un minuto después, con 0-3, Dani Gordo perdía tiempo muerto para cortar la dinámica. No funcionó. Las pérdidas naveras y la falta de acierto de cara a portería continuaron una sangría que llegó al 0-6, por más que Yeray hiciera dos intervenciones de mérito. Nico D'Antino abrió el marcador local sudando la gota gorda. El meta burgalés, amo y señor en la portería, detuvo su lanzamiento de siete metros y el italiano anotó en el rechace a los 9 minutos y 17 segundos, una sequía desconocida desde la fatídica final del 'play off' ante Sinfín en el Pedro Delgado que costó un ascenso.

El bloque inicial del Villa de Aranda bordaba la circulación y castigaba las pérdidas de un Nava romo en ataque. El déficit llegó a los siete goles (2-9), pero pudo ser mayor de no perdonar los visitantes alguna transición propicia. Pasado el cuarto de hora, con otro tiempo muerto de por medio, respondió el Nava con Andrés Alonso y Oleg Kisselev en el eje defensivo. La segunda unidad del cuadro burgalés no mantuvo el listón y su circulación, hasta entonces armónica, perdió el tono. El bloque segoviano obligó al rival a lanzamientos muy forzados que facilitaban la labor a Yeray; entre pasivos, faltas en ataque y alguna pérdida evitable, su ventaja se esfumó.

El Nava mejoró también en ataque pese a que Agus Casado tardó 20 minutos en marcar su primer gol. Se abrieron los huecos, llegaron las transiciones y los extremos empezaron a entrar en juego. También el pivote, un Darío que sirve de termómetro. Así llegó un parcial de 10-2 con el dinamismo de Rodrigo Pérez Arce. Todo ello con la inestimable colaboración de Yeray, que empezó a desquiciar rivales y obligando a tiros soberbios como el de Lucas Grandi por la escuadra, tras un salto portentoso, para sacar el balón de su red. Así las cosas, los segovianos ya se habían puesto la tirita al descanso (13-12).

El paso por vestuarios no interrumpió la dinámica. Nava apenas desempolvó a piezas más habituales como Rodrigues, el jerarca de su defensa, Villagrán o Bruno. Agus Casado ya encontraba las autopistas para embestir por el carril central y se sacaba lanzamientos de clase como un brillante tiro de cadera. Los goles de Nicolás López retrasaban la sangría para los burgaleses. Cuando el cuadro visitante paró el partido en el octavo minuto (19-15) quedaba claro que su ventana de oportunidad ya había pasado.

Dani Gordo: «Nos estábamos chocando contra una pared»

Dani Gordo se mostró autocrítico con un comienzo mejorable. «Los primeros 15 minutos el equipo estaba con muchísimas ganas de hacer las cosas bien, pero solo era eso. Mucha precipitación, fruto de querer solucionar un partido en los primeros diez minutos y eso es imposible. Nos estábamos chocando contra la pared. Encima ya nos ha pasado, es algo que tenemos que analizar. Te estás jugando mucho y el equipo quiere solucionarlo muy rápido». El calor fue un factor a tener en cuenta. El técnico presumió de Yeray, tanto en la pista como en su papel de ejemplo en el vestuario. «Quitando la del Barça, tengo la mejor portería de Asobal». El técnico del Villa de Aranda, Alberto Suárez, valoró el ambiente. «Aunque pierdas, es un lujo. Asobal está llena de canchas muy vacías». No se mostró satisfecho con su equipo: «Demasiado bien al principio. Luego, demasiado mal».

Pese a sus esfuerzos, el Villa de Aranda había perdido irremediablemente la iniciativa. Yeray, que había encajado nueve goles en los 14 primeros minutos, apenas encajó 11 en los siguientes 46, apenas un tanto cada cuatro minutos. Ahí es nada. Con él como seguro de vida, al ataque navero le bastaba con mantener una velocidad cómoda para seguir al frente del timón. Con Darío sacando el puño en el pivote y Bruno activando propulsores a la contra, los de Dani Gordo ampliaban su renta y animaban al público, que también hace su particular pretemporada. Llegaron los primeros cánticos a Yeray y a Darío. Incluso los juveniles tenían su pequeño reducto de fieles que difundía sus nombres ante el gran público.

Mientras el duelo menguaba en intensidad, Llopis se hacía dueño de las operaciones. Acabó como máximo goleador de la contienda con cinco tantos, algunos de gran factura, y cedió el último lanzamiento de siete metros para que estrenara su cuenta el juvenil Pablo Herranz. Otro de los canteranos, Javi Gómez, demostró también maneras en el tramo final, dominado por Yeray, amo y señor de un equipo que esgrime pedigrí de Asobal y tiene este domingo una oportunidad para demostrarlo.