El Nava demuestra su capacidad de sufrimiento

Kisselev intenta lanzar por encima de la posición de un jugador rival./Fernando Álvarez
Kisselev intenta lanzar por encima de la posición de un jugador rival. / Fernando Álvarez

Yeray Lameriano detuvo un lanzamiento de siete metros con el tiempo cumplido durante el empate ante el Ciudad de Logroño

VÍCTOR SOTOLogroño

El Viveros Herol Balonmano Nava se plantóla localidad riojana de Autol con seriedad ante un Ciudad de Logroño al que le costó desperezarse, pero que por dinámica estuvo metido en el partido. Los segovianos se mostraron intensos mientras que a los logroñeses parecía bastarles la calidad de sus jugadores. Eso hizo que el inicio del encuentro fuera un toma y daca con pocas defensas y muchos goles. En este sentido, el conjunto riojano supo explotar las contras que tuvo con un Rudolph Hackbarth efectivo, autor de cinco tantos en esa primera parte. Poco a poco, la defensa comandada por Patrik Ligetvari se fue armando y el Logroño empezó a abrir pequeñas rentas de dos y tres goles. Una doble parada del nuevo portero franjivino Jorge Pérez dio alas a los de Miguel Ángel Velasco, aunque esa hueco que llegó a ser de cuatro goles se difuminó en un abrir y cerrar de ojos. Malas decisiones en los ataques riojanos sumado a una exclusión de Lazar Kukic permitieron a los segovianos igualar las cosas en el último minuto de la primera parte. Una equidad rota por un tanto de Kule Kusan a falta de segundos.

32 Ciudad de Logroño

Jorge Pérez, Romeo, Sánchez-Migallón, Dapiran (9), Balenciaga, Kusan (2), Ligetvari (4), Goñi, Ceretta (2), Moreira (2), Kukic (1), Ortiz, Edu Cadarso (2), David Cadarso, Imanol (4) y Rudolph (6).

32 Viveros Herol Nava

Ernesto Sánchez, Yeray (1), Bernabéu, Alonso, Fernández (6), Rodrigues, Casado (8), Virseda (1), Ajo Villarraso (4), D'Antino (1), Villagrán (2), Pérez Arce (2), Ajo Martín (1), Llopis (1), Herranz y Kisilev (5)

En la segunda parte continuó la misma tónica: la defensa no pudo frenar las embestidas de los naveros, que estuvieron conducidos por un serio Carlos Villagrán. El central empezó a asociarse con Darío Ajo Villarraso y el Nava, que siempre fue a rebufo, se mantuvo en el partido. Con dificultad, pero igualando siempre el gol marcado por los riojanos. Como gato panza arriba.

Con esa paridad el partido entró en la recta final. En ese intercambio de goles, los riojanos pusieron cierta tierra de por medio (dos tantos), pero el Nava aprovechó dos errores para empatar las cosas a través del brazo de Agustín Casado a falta de veinte segundos. La última jugada acabó en siete metros a David Cadarso. Y con el tiempo acabado, Lamariano lo detuvo para sellar el empate.

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