El Nava borra al Antequera tras una primera parte colosal (29-22)

Kissilev impide el avance a Fernando Moreno en la pista de Nava de la Asunción. /Antonio Tanarro.
Kissilev impide el avance a Fernando Moreno en la pista de Nava de la Asunción. / Antonio Tanarro.

Los segovianos logran la mayor racha de su historia en Plata con una de sus mejores versiones y siguen invictos en casa

LUIS JAVIER GONZÁLEZNava de la Asunción

El Viveros Herol Nava es un proceso industrial en su fase óptima de producción. Un equipo al que le sobran virtudes. Nueve rivales han pasado por Nava de la Asunción en lo que va de temporada en División de Honor Plata y nadie ha caído por menos de cuatro goles. La máquina está engrasada y los de Dani Gordo están viviendo desde el cambio de año la mejor versión de su historia. No en vano la de Antequera es la sexta victoria consecutiva, su mejor dato en los cinco años que llevan en la categoría.

29 Viveros Herol BM Nava

Darío Ajo (3 goles), Ajo Villarraso (1), Andrés Alonso, Brakocevic (3), Agus Casado (9), D'Antino, Yeray Lamariano, Llopis (2), Alonso Moreno (3), Ernesto Sánchez, Rodrígues, Martins (2), Villagrán (2), Bruno Vírseda (2), Bernabéu y Kissilev (2).

22 Conservas Alsur Antequera

Cabrera (3), Alberto Castro (3), Luis Castro (3), Mario Dorado (4), Jiménez (3), Maireles (1), Morales, Fernando Moreno (1), Moyano, Ortega, Santamaría (1), Soto (1) y Tello (2).

PARCIALES CADA CINCO MINUTOS.
3-2, 6-2, 8-3, 10-4, 13-6, 16-8 (descanso), 19-10, 21-14, 24-15, 26-17, 28-18 y 29-22.

Las primeras secuencias no fueron para nada un buen augurio para los malagueños. Soto se encontró con la madera, cuando recogió el rechace lo estrelló en Yeray y se quedó en la pista lamentando su fortuna y su tobillo. Bruno aprovechó la superioridad anotando la transición y Brakocevic puso el segundo gol en un disparo que golpeó en el palo y en el portero antes de arrastrarse hacia la portería. Cuando el reto es una hazaña –y esa es la categoría aplicable a ganar en Nava de la Asunción este curso- ese tipo de detalles deben caer de tu lado. Mal síntoma para Antequera.

En el que era el duelo entre las dos mejores defensas de la categoría, Nava exhibió recursos. Álvaro Rodrigues es el gendarme de la zaga; su desplazamiento lateral es admirable para alguien que es un auténtico muro. El ataque malagueño, estrellado una y otra vez con el portugués por el carril central, genera cierta empatía por la pesadilla que supone tenerle enfrente. Es alguien que regula los contactos con maestría dentro del reglamento y grita inequívoco a sus compañeros que mantengan la intensidad cuando ya ganan de ocho y faltan dos minutos para el descanso.

A eso hay que añadir los cimientos bajo palos de Yeray, artífice silencioso del parcial que rompió el partido: apenas dos goles encajados en 17 minutos. Desde el lanzamiento lejano, las visitas malagueñas a seis metros y cualquier flanco neutralizado con su envergadura. Dorado es un gran lanzador de siete metros, venciéndose casi hasta caer al suelo y lanzando el balón en el último suspiro. Acertó la primera, pero el vasco aprende rápido y neutralizó la segunda. Incluso cuando Antequera maquilló su cuenta goleadora antes del descanso lo hizo con dos tantos que solo fueron posibles tras recoger el rechace del meta.

Con una defensa así, las opciones ofensivas se multiplican. Desde las transiciones, con buenos pasadores como Andrés Alonso, que asistió a Agus Casado con una parábola precisa, al fondo de armario en el lanzamiento exterior con los proyectiles de Brakocevic o Kissilev. Casado, en una versión apoteósica, es un reto mayúsculo hasta para una defensa notable como la de Antequera, que echó en falta una actuación destacada de su portero Moyano. La circulación navera a nueve metros exige reflejos, sobre todo si el gran goleador almeriense es capaz de enganchar un obús desde la cadera.

Antequera se vio pidiendo tiempo muerto en el octavo minuto de juego con 6-2 abajo. Otro mal síntoma que no cortó un parcial de 10-2 que rompería irremediablemente el partido. Dictaba la defensa de Nava, que supo mantener el tipo en las exclusiones. Fue por momentos tan abrumador que los visitantes, ya ocho abajo y necesitados de provocar algo, agotaron más de un minuto de posesión y lanzaron de aquella manera un balón desesperado contra la cruceta cuando los árbitros levantaron el brazo por pasivo. El descanso (16-8) pareció un alivio.

Necesitados de acelerar el ritmo, los visitantes adelantaron su defensa y precipitaron sus ataques. Adquirió protagonismo Álex Tello, muy activo en su regreso a Nava de la Asunción. El lateral se erigió en el bastión anotador de su equipo –Yeray dejó claro que de todas formas no tenía derecho a banquete con dos paradas de cortesía- pero apenas valió para recortar un par de goles. No hubo grietas en la granítica fortaleza navera, que aguantó el tipo con la aportación de los dos Darío y los inevitables contragolpes culminados por Casado. Maireles mejoró levemente la prestación de la meta malagueña, pero no cambió el guión y el tiempo muerto pedido por su entrenador al ecuador del segundo tiempo (24-15) tenía un claro aroma a desenlace. Los malagueños lograron maquillar el electrónico y validaron la diferencia media de siete puntos por las que han perdido los nueve visitantes en Nava.

Y para el público, una fiesta rutinaria. Con el equipo diez arriba y 15 minutos para el final, se tomó un momento para reconocer a sus pupilos con un aplauso antes de una posesión que, como el grueso de la segunda parte, no debía tener mayor relevancia. Y el equipo que en junio fue apeado de la final por el ascenso a Asobal en el último segundo fue barrido ocho meses después en el pabellón que debió celebrar aquella fase. Si el 'castigo' de Nava por perder la final fue una temporada más, los de Gordo están convirtiendo la penitencia en placer.