El Nava asume la «exigencia máxima» de Asobal en su primer día de pretemporada

Los jugadores del Nava corren por los aledaños del pabellón. /Óscar Costa
Los jugadores del Nava corren por los aledaños del pabellón. / Óscar Costa

El club convoca a 17 jugadores del primer equipo y cinco juveniles, de los que uno o dos podrían entrar en la dinámica de los mayores

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZNava de la Asunción

La pista de Nava de la Asunción aún tiene ese aroma a recién pintado diez meses después de su inauguración. Son las galas de su inquilino, el Viveros Herol Balonmano Nava, que este lunes descorchó su primera pretemporada en la élite nacional. El corro protocolario tenía un mensaje claro: aquí no se gana con ataque o defensa, todo empieza en el vestuario. Llegaron las primeras risas, el primer discurso de Carlos Villagrán dando la bienvenida a los nuevos y el foco del entrenador, Dani Gordo, en los objetivos individuales para el reto colectivo de la permanencia en Asobal. Y el grito de guerra para arrancar las hostilidades: «¿Quién juega en un frontón? Nava de la Asunción». Porque la memoria colectiva de los orígenes sobrevive.

«No sabemos muy bien a lo que nos enfrentamos», reconoce el capitán Villagrán. «Va a ser difícil conseguir buenos resultados, pero para nosotros va a ser muy importante salir a competir». Detrás, subyace un mensaje para compañeros y aficionados: vivir el momento. «Que lo aprovechemos. Ahora no lo valoramos, pero nos tenemos que acordar de dónde hemos venido. Que retengan cada detalle».

Gordo sonreía ante «el primer día de colegio» de una preparación con dos primeras semanas de carga, con sesiones de mañana y tarde. «Que puedan conocer lo antes posible el modelo de juego». Estaban citado los 17 jugadores de la primera plantilla y cinco del filial: Javi, Óscar, Félix, Pablo y Samir, que hará de tercer portero y suplirá la labor de Carlos Colomer y competirá en el filial.

El mensaje del entrenador la temporada pasada era ser un poco mejor en cada apartado del club para subir el escalón del ascenso. «El de este año es que la exigencia tiene que ser máxima. Cualquier cosa que hagas tiene una repercusión, para bien o para mal. Son muchos ojos los que nos miran. Estoy convencido de que los jugadores lo van a captar rápido porque es un grupo muy profesional y la palabra responsabilidad va en su ADN».

El grueso del grupo del ascenso continúa, con Nuno y Raúl como cambios en el cuerpo técnico. «Las altas son jugadores que, por la demanda de estos dos últimos años, necesitábamos. La fórmula de cinco zurdos nos va a venir muy bien. A Rodrigo y Eduardo les conozco de mi etapa en León, les hice debutar en Asobal y pongo la mano en el fuego por ellos. Se van a integrar rápidamente en el grupo y van a gustar a la grada. Y Miguel nos da un complemento en ese lateral derecho». Gordo subraya un mensaje a los jóvenes. «El fichaje de este año van a ser los jugadores de casa. Que seamos capaces de que uno o dos de esos cinco pueda entrar en dinámica con nosotros. Ese es nuestro reto».

Agustín Casado pasa el balón durante un ejercicio.
Agustín Casado pasa el balón durante un ejercicio. / Óscar Costa

La preparación varía en poco respecto al año pasado. Se mantienen las costumbres; repiten Campaspero (14 de agosto), el torneo de Oporto y la Copa de Castilla y León. El trofeo Viveros Herol ante Guadalajara, «un rival que nos va a medir dónde estamos» y el «gran atractivo» del duelo en Logroño, un club amigo. «Repetir los pasos del año pasado, porque nos fue bien. Vamos a exprimirlo al máximo».

La sonrisa se le caía del rostro a Darío Ajo Villarraso al desgranar la ilusión y la exigencia de lo que se avecina. «Jugar en Asobal con el equipo del pueblo es algo muy ilusionante». Otro embajador, Agus Casado, sonrío ante el «bonito reto» por delante. «Hay que empezar a trabajar, saber que vamos a competir contra los mejores. Hay que prepararse para el comienzo de Liga porque nos va a suponer estar al mil por mil desde el inicio hasta el final. La exigencia de este club, el staff técnico y la afición es siempre la máxima».