Dos laterales dispuestos a «dejarse los dientes» por la permanencia en Asobal

Miguel Baptista y Eduardo Fernñandez, posan durante su presentación con el Nava. /Óscar Costa
Miguel Baptista y Eduardo Fernñandez, posan durante su presentación con el Nava. / Óscar Costa

El Nava presenta a Eduardo Fernández y a Miguel Baptista y esgrime un bloque equilibrado

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZNava de la Asunción

Miguel Baptista, que promete ser una fuerza de la naturaleza sobre la pista, ofreció en su presentación con el Viveros Herol Balonmano Nava una pose de educado intelectual. Desde su sonrisa complaciente a sus elegantes gafas. Su esfuerzo por hablar castellano y su modesto volumen de voz, hablan de la humildad de este lateral derecho cedido desde el Oporto. La paz que transmite de calle tendrá poco que ver con su adrenalina de corto. Como un líder espiritual, se explayó en el Hotel Fray Sebastián: «Vamos a trabajar mucho para conseguir los objetivos y ser todos felices aquí».

El portugués, de 23 años, es internacional con su país y producto de la potente cantera del Oporto, habitual rival del Nava en un torneo amistoso en tierras lusas. «Nuestro proyecto de cantera consiste en ceder a otros equipos para conseguir experiencia. El objetivo es que nos formemos como séniors y estemos preparados para jugar al más alto nivel», apuntó. Tras su experiencia en Francia y en Portugal, subrayó sus ganas de jugar en España. «Para mí es una gran oportunidad porque la Asobal es una gran liga. Es un balonmano más táctico e inteligente». Baptista tiene clara sus virtudes: «Espero aportar mucha fuerza en defensa para construir un buen bloque y ayudar a mis compañeros en ataque marcando muchos goles».

En contraste, Eduardo Fernández es alguien con el cuchillo afilado, con ese punto de intensidad que trasciende el envoltorio. Tras militar en Torrelavega, es testigo de una experiencia que vivirán muchos equipos de Asobal: ser visitante en un pabellón eléctrico. «Es una cancha muy difícil, la grada te aprieta mucho. Como visitante, lo ves desde el otro lado, pero es muy bonita para venir a jugar. Ver este pabellón hasta arriba y la gente animando... te dan ganas de vestir la camiseta».

Fernández, leonés de 22 años, debutó en Asobal bajo las órdenes de Dani Gordo en Ademar León. Sus caminos se reencuentran. «Cuando me llamó, me convenció. La afición, los compañeros... todo ayudó bastante. Y aquí estoy». No se esconde ante el reto por delante. «Es un cambio de categoría, tanto para mí como para el club, y sabemos que va a ser un año difícil. Vamos a empezar el lunes [primer día de pretemporada del club] a trabajar y nos dejaremos todo». Y subrayó lo que desea aportar al proyecto. «Humildad e intensidad. Ir siempre al cien por cien, a dejarse los dientes en cada acción. Todo desde el trabajo y día a día».

El presidente del Nava, Julián Mateo, detalló la planificación. «Intentamos equilibrar. Teníamos un poco de carencia en el lateral derecho y estos chicos, con Llopis, nos van a aportar lo que necesitamos. Son gente joven, con muchas ganas de crecer, y ya tenemos a los veteranos para la experiencia». El resultado es un bloque equilibrado con antelación. «Lo teníamos movido desde hace muchos meses. Nuestra idea es crecer como club, que ellos puedan competir y que nos den la posibilidad de mantener la categoría». El primer plato, en casa ante el Valladolid. «Perfecto», resume Mateo.