Julián Mateo: «En nuestro pabellón entra lo que entra, pero todos los partidos se jugarán en Nava»

Julián Mateo saluda a los aficionados en la recepción en El Caño, en Nava de la Asunción. /Antonio de Torre
Julián Mateo saluda a los aficionados en la recepción en El Caño, en Nava de la Asunción. / Antonio de Torre

El club tiene cerrada «al cien por cien» la plantilla para Asobal y sugiere reformar la instalación si logra mantenerse

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Julián Mateo ha vivido en su primer año como presidente del Balonmano Nava la gesta del ascenso a Asobal. Directivo durante 11 años y patrocinador desde hace 25, cuida la filosofía. Por eso, asegura que todos los partidos se disputarán en el recién estrenado pabellón de Nava de la Asunción, por mucho que fuera planificado en 2009 para un club de tercera categoría que ha desbordado las previsiones.

–Decía tras el ascenso que esto acaba de empezar. ¿En qué punto está el Balonmano Nava?

–Seguimos creciendo. ¿Cuál es nuestro techo? Cada vez estamos escribiendo una página de la historia. No tenemos tampoco un objetivo de llegar a un punto concreto, el tiempo y la competición nos podrán donde nos tengan que poner. Subir a Asobal para un pueblecillo como nosotros, del mundo rural, que estemos compitiendo con ciudades y presupuestos tremendos.... Nos lo hemos ganado en la pista.

–Pone en valor el legado de Quintín Maestro y presumen de ser «cabezotas». ¿Por qué?

–Hemos hemos tenido muchas frustraciones, fases de ascenso perdidas con un sabor agridulce. Estamos habituados a sufrir, pero al año siguiente volvemos a por lo mismo. Perdimos una fase de ascenso en el Pedro Delgado, sufrimos como animales, y al año siguiente volvimos a pedir otra. Por eso, cuando lo logramos, la alegría se extiende de tal manera... El legado de este club durante 43 años es que hay tres generaciones de jugadores de las mismas familias. Los que hoy tienen 60 años, han jugado, han visto jugar a sus hijos y ahora ven a sus nietos. Y ninguno paga por jugar en nuestro club.

–Ascender así da más tiempo para planificar la siguiente temporada. ¿Qué cambio supone?

–La temporada que viene está cerrada al cien por cien. El club hablará de las bajas y dará cuando crea oportuno las altas, pero la estructura deportiva está cerrada. En cuanto a jugadores, seguro, a falta de algún cambio que pueda haber en el cuerpo técnico. Obviamente, el primer entrenador va a seguir. Se han incorporado cuatro nuevos directivos; esto genera una organización más grande, por eso entran más personas para reforzar la entrada al pabellón, control de socios, control económico y otras gestiones.

–¿Qué cambio presupuestario implica el ascenso de categoría?

–No lo sabemos todavía, estamos evaluándolo. Hasta que el oso no está muerto, no podemos vender la piel. Ahora es el tiempo de disfrutar, pero también empezar a ver cuáles son las partidas económicas a presentar a la liga Asobal.

–¿Pedirán un mayor esfuerzo a los socios?

–Todos vamos a tener que aportar. Nosotros no podemos abrir mucho la mano a los socios ni acoger más porque tenemos una limitación en el pabellón de 1.100 o 1.200 personas máximo. Dejaremos una serie de entradas libres pero ya tenemos cerca de 800 socios y pocos más podemos ampliar. Evidentemente, tenemos que subir la cuota, siendo razonables, pedir un poco más de esfuerzo a nuestros más de 100 patrocinadores, pequeños y medianos, y hacer un esfuerzo mayor yo como patrocinador principal porque esto es más grande y cuesta más dinero. Puedo asegurar que seremos el equipo de Asobal que menos va a cobrar por el abono. Estamos encantados con nuestro Ayuntamiento, pero el presupuesto de Nava de la Asunción no se puede comparar con León o Valladolid. Y si nos da tres, por poner un ejemplo, es un esfuerzo porcentual mucho mayor que estas ciudades con 200. Con la Diputación pasa lo mismo. Si esos clubes cuentan con ayudas de 200.000 euros, nosotros llegamos a 50.000; si tienen instalaciones donde entran 3.500 personas y pueden tener 2.000 socios, nosotros podemos tener 850. No porque no tengamos gente que quiera ser socia, es que en nuestro pabellón entra lo que entra.

–¿Se plantea llevar a Segovia algún partido?

–Qué más quisiéramos que tener mil personas más, pero nuestro club está en Nava de la Asunción. Mira que estoy agradecido a nuestros amigos de Segovia, pero queremos jugar con nuestra gente. Qué más quisiéramos que en el pabellón pudieran hacer una reforma, pero eso son los políticos. Hemos subido a Asobal para quedarnos. Y si nos quedamos, los arquitectos tendrán que estudiar en su momento si se puede agrandar y hacer otra grada. Si no hay ninguna norma que nos prohiba jugar aquí, que creo que no, los partidos se van a jugar todos en Nava. Podríamos hacer una reconquista económica terrible en Segovia, pero hemos salido tantas veces fuera que queremos estar en nuestra casa.

–¿Qué oportunidad supone su ascenso para la provincia?

–Llevamos cinco años abriendo escuelas y esto se está incrementando con Congelados de Segovia. Hemos hablado con municipios donde la natalidad es grande porque está muy baja en Nava de la Asunción [unos 14 nacimientos anuales]. Hablo de La Lastrilla, Palazuelos, San Cristóbal, Valverde o Cantimpalos. Estamos preparando monitores para que asistan a esas escuelas para que empiecen a funcionar. Quiero llegar a El Espinar, desarrollarlo más en Segovia y montar una especie de liga provincial no oficial. Hoy ya tenemos unos 100 niños benjamines y alevines; queremos doblarlo el año que viene y triplicarlo el siguiente. De la cantidad saldrá la calidad. Y seguir protegiendo esto con los recursos del primer equipo.

–Pueden presumir de público femenino. ¿Cómo lo potencian?

–Las chicas han jugado siempre, desde las hijas del antiguo presidente a la mía. Hemos sacado este año el primer equipo senior y estamos preparados para potenciarlo con todo lo que llegue de abajo, recuperar alguna que ha salido e intentar, en dos años, que el equipo suba a División de Honor Plata y sea un reflejo para todas los que vienen detrás.

–¿Cómo se rentabiliza el balonmano?

–El balonmano no se rentabiliza. Uno lo hace por cariño al club, otro por hermandad, otros por pasión, como es mi caso... No son Lassa o Abanca, empresas grandísimas; Viveros Herol tiene su facturación más grande en Europa. Vamos a ir a la panadería todos los días, patrocinen o no. Lo suyo es cariño al club de muchos años. Esto es una familia.

–¿Exige la Asobal más responsabilidad?

–Lo que hemos sido en todas las categoría. Nosotros, responsabilidad económica total.