«Ya no me daban las horas y necesitaba parar»

Alberto García, jugador del Viveros Herol BM Nava./Antonio de Torre
Alberto García, jugador del Viveros Herol BM Nava. / Antonio de Torre

Alberto García explica las razones por las que deja el balonmano de alta competición «aunque siempre estaré ahí si me necesitan»

Fernando Arconada
FERNANDO ARCONADASegovia

Recibió el cariño y el afecto de sus vecinos y de sus compañeros en el último partido de Liga, antes de vivir todas las emociones de esta última fase de ascenso a Liga Asobal. A sus 34 años, Alberto García ya había decidido entonces que iba a vivir el balonmano de otra manera. Quién se lo iba a decir cuando empezó a jugar a los 13 años. Salvo los tres que estuvo en Valladolid, dos con la Universidad de Salamanca «y uno que creo que estuve sin tramitar ficha», serán unos 15 más o menos los que haya jugado en el equipo de balonmano de Nava de la Asunción.

Le ha quedado ese amargo de sabor de no haber conseguido el ascenso. «Hubiese sido un broche de oro a toda una carrera ligada al balonmano desde los 13 años que empecé. Por eso al final la sensación que me llevo es un poco agridulce; me hubiese gustado mucho despedirme con una victoria y haber conseguido el objetivo de tener una plaza en la Asobal, pero al fin y al cabo hay que asumir que no pudo ser y que para otra vez será. Ahora afronto nuevos retos, me toca vivir de otra manera diferente el balonmano, en vez de una manera tan profesional, que me quitaba muchas horas en mi empleo, no me daban los días y ya no podía compaginarlo de una forma como lo había hecho en anteriores ocasiones, y eso es lo que me llevó a tomar esta determinación», comentó el jugador sobre su decisión.

Alberto García destacó el apoyo de la afición, en los buenos y malos momentos, como quedó reflejado en la recepción del Ayuntamiento. «El apoyo de la gente siempre lo hemos tenido, hayamos ganado o perdido es algo que nunca nos ha faltado. Es cierto que deja un buen sabor de boca, pero la sensación amarga del último partido sigue ahí. Todos querríamos que hubiese sido otro el resultado, si se hubiera ganado la fiesta hubiera sido de otra manera, pero está claro qu siempre hay que agradecer todo el apoyo que se recibe tanto en los buenos como en los malos momentos. Nunca nos ha faltado», añadió agradecido.

«Al final, siempre lo he dicho, yo me quedo con lo que me ha dado este deporte. Recuerdo momentos malos, como han sido las fases de ascenso en el Pedro Delgado, en particular esta última, que es la que tengo más reciente, aunque las anteriores también dolieron bastante. Momentos dulces, pero con lo que me quedo es con el grupo humano que se forma; no tanto a nivel deportivo como lo humano lo que valoro de todo esto. El que vayas por la calle y te pregunte la gente, el jugar con amigos con los que me he criado en el colegio... Somos un grupo de amigos que hace algo que les gusta, de una manera un poco más profesional, pero lo que les gusta», comentó.

«Que nadie lo dude; iré al pabellón y siempre que pueda les echaré una mano. No lo dejo de una manera definitiva, intento tener tiempo para dedicar a mi trabajo, a mi empleo, a mi familia, a mi pareja... Al final lo busco hacer de una manera que no me lleve tanto tiempo en ello, que no ande todo el día a la carrera, como digo yo. Ahora quiero verlo de otra manera. Estar ahí, claro que estaré; siempre que pueda y si ellos quieren, ahí estaré para echar una mano si se necesita. Esto es algo que me gusta, lo he hecho toda mi vida...».

¿Y qué va a hacer a partir de ahora? «Afrontar nuevos retos. Tenía decidido que antes de dejar el balonmano de una manera definitiva jugaría de una manera más en plan hobby, aunque el equipo de aquí de Segunda tiene también su dedicación; entrena sus días, duro, varias horas y quiere lograr su objetivo. Claramente es otra manera de verlo pero al final cuando adquieres un compromiso, siempre lo he dicho, con el club, con el entrenador se adquiere un vínculo. Lo que quiero es seguir jugando y disfrutando como lo he venido haciendo hasta ahora, lo único que ya no me daban las horas y necesitaba parar un poco», recordó.

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