Balonmano

El campeón resulta inalcanzable para el Aula

Lanzamiento de Alba Álvarez. /G. Villamil
Lanzamiento de Alba Álvarez. / G. Villamil

El Rocasa aprovecha la mala segunda parte de las vallisoletanas

Víctor Borda
VÍCTOR BORDAValladolid

El Rocasa Gran Canaria, vigente campeón de la Liga Guerreras Ibredrola y de la Supercopa, es un escollo demasiado grande para el Aula Alimentos de Valladolid. Mal inicio del que se recuperó en la parte final de primer tiempo y una segunda parte en la que enterró por méritos propios sus opciones de sorprender a las canarias. Mal en defensa, donde la pivote Haridian Rodríguez fue un auténtico dolor de muelas. Muchos despistes atrás en un cuadro de Pajarillos con demasiadas caras nuevas, lo que va a exigir un tiempo para que Miguel Ángel Peñas dé forma a un equipo que tiene más potencial físico que en temporadas anteriores y también la posibilidad de lanzamiento con jugadoras como Tina López, que no tuvo su tarde, o Iara Grosso, una zurda que dejó algunos detalles de lo que puede aportar desde atrás a la hora de lanzar. También es verdad que en el inicio de la segunda mitad, los errores de lanzamiento permitieron a las insulares abrir un hueco entre cuatro y seis goles que iban resultar claves para decantar el choque a favor de las visitantes. Además, Silvia Navarro, la veterana portera internacional, es mucha Silvia Navarro y con sus intervenciones dio alas al Rocasa en ese tramo inicial del segundo periodo, donde las lanzadoras locales estuvieron poco certeras.

La primera parte fue un choque de poder de poder con caminos opuestos, una Aula que fue de menos a más y un Rocasa que se movió en sentido contrario. Las locales tuvieron serios problemas para parar los movimientos de la pivote Haridian Rodríguez, una letal depredadora de los seis metros. Seis goles al descanso, uno de ellos desde los siete metros. La pivote fue un dolor de muelas, un incordio que el equipo de Miguel Ángel Peñas no lograba controlar. Eso y alguno despiste defensivo con las extremos circulando como Pedro de su casa por la línea de seis metros. El Aula Alimentos de Valladolid fue siempre por detrás en el marcador, solo logró igualar la contienda a tres goles. La diferencia se movió entre los dos y tres tantos a favor del conjunto que entrena Roberto Santana. Iara Grosso y su poderosa zurda fueron el mejor recurso de las vallisoletanas. Las grancanarias nadaban y guardaban la ropa.

20 Aula

Lulu Guerra (9 paradas), Nieto (3), Cifuentes, Puertas (3, 1p), Viloria, Cuadrado, Grosso (3) –equipo inicial–, Carmen Sanz (ps), Camejo (4), Tina López (1), Teresa Álvarez (1), Elba Álvarez (4), Bolling, Molés (1), Bergara y María González.

26 Rocasa

ilvia Navarro (17 paradas), Falcón (1), Arinegua Pérez (2), Lusson (5p), Spugnini (1), Haridian Rodríguez (9, 1p), María González (2) –equipo inicial–, Tanaskovic (2), Gutkowska (1), Valdivia (3), Trojaola y Palomino (ps).

marcador
1-3, 4-6, 7-9, 8-11, 10-11, 13-14 (descanso); 14-17, 15-20, 18-23, 19-25 y 20-26.
Incidencias
Partido aplazado correspondiente a la primera jornada de la Liga Guerreras Iberdrola jugado en Huerta del Rey.

La entrada de Yuris Camejo en el pivote, con dos goles consecutivos de la cubana, permitieron colocarse a las locales a un solo tanto del Rocasa (10-11, m. 25). Fueron los mejores minutos del Aula. Pero Haridian Rodríguez –anotaría 9 goles durante el choque– seguía a lo suyo, como un martillo pilón. El cuadro canario llegó a recuperar la renta de tres goles, pero dos tantos, uno de Tina López y otro de Elba Álvarez, dejaron el marcador al final de los primeros treinta minutos con un más que ajustado 13-14. Todo quedaba a la espera de lo que pasase en la segunda mitad.

Aumenta la diferencia

Pero todo se torció en la reanudación. Las insulares obtuvieron de salida un 0-3 que iba resultar ya un trecho demasiado grande para un equipo que empezó a tener pesadillas con Silvia Navarro. La renta visitante alcanzó los seis goles (14-20) sobre el ecuador de la segunda mitad. Rocasa vio el partido resuelto. Probó a jugar con dos pivotes y Peñas, viendo que el partido se le había ido, optó por utilizar un ataque con siete jugadoras de campo. Fue un tramo final en el que todo estaba dicho, en el que el cuadro grancanario había impuesto su mayor calidad física y técnica para estrenarse con triunfo en la competición liguera. El Aula careció de suficientes argumentos para dar la campanada. Aunque el nivel físico del equipo vallisoletano ha mejorado de manera ostensible con respecto a años anteriores, con la presencia de lanzadoras, la diferencia en el nivel táctico y técnico fue enorme. El Aula necesita tiempo para armar el puzzle. De momento, solo hay mimbres.