Arranque imponente del Nava ante un favorito como Puerto Sagunto

Carlos Villagrán ejecuta un lanzamiento a portería. /Antonio Tanarro
Carlos Villagrán ejecuta un lanzamiento a portería. / Antonio Tanarro

El cuadro navero domina de principio a fin a un descendido de Asobal con un gran Yeray y una actuación coral (33-26)

LUIS JAVIER GONZÁLEZNava de la Asunción

En un exigente primer plato de la temporada, el Viveros Herol Balonmano Nava demostró 105 días después de rozar el ascenso a Asobal que su candidatura a la élite no es pasajera. En toda una demostración de poderío, los de Dani Gordo doblegaron sin paliativos al que muchos designan como gran favorito a lograr la plaza de ascenso directo. En su despedida oficial del viejo pabellón –el lunes empezarán a entrenar en el nuevo- y con el latido de las fiestas patronales en el aire, el cuadro navero ofreció ilusión a raudales.

Nava llevó la iniciativa desde el arranque, mostrando la versatilidad como una de sus grandes cartas en un juego muy coral. Rosales, Villagrán o Casado se pasaron la responsabilidad goleadora como si fuera un testigo. La iniciativa era segoviana y el marcador lo reflejaba; los valencianos solo mandaron en el 0-1 y en el 7-8. Venía un rival fornido, con la presencia imponente de Cruz y Corzo, pichichi de Asobal en 2016, como constante quebradero de cabeza. Un recién descendido que no esconde su objetivo desde la campaña de abonados: volveremos. Y Nava le dio un repaso.

Ante grandes defensas, graníticas en su zona interior, romper el guión era clave y los de Gordo buscaron la transición a cada instante. Yeray completó su figura hercúlea en la portería con virtudes de 'quarterback' de fútbol americano. Dio varios pases medidos a la carrera de sus extremos; el primero lo recogió atento Bruno ante la salida en falso del portero; el segundo, todo un láser entre el tráfico, fue aún mejor aunque no tuviera premio. En un balonmano sin acceso a los pivotes, correr era razón de supervivencia.

A ello se añade el elemento emocional. El pabellón navero no tardó en corear el nombre de Yeray Lamariano tras su primer paradón; sus compañeros aprovechaban el impulso de forma casi indefectible para anotar en la siguiente jugada. Y Yeray paró mucho. Su defensa cerró vías por dentro y el meta contuvo con solvencia los lanzamientos exteriores. Y eso que Puerto Sagunto es un equipo con alternativas para hallar caminos hacia la portería.

Las murallas empezaron a ceder antes del descanso y los pivotes entraron en juego. El ataque navero carburó como si lo que había enfrente no fuera una reputada defensa de Asobal. Casado y Villagrán fueron a más con el paso de los minutos y Martins ofreció una salida en seis metros con dos goles atinados al final de la primera parte. Puerto Sagunto se tambaleó antes del descanso tras una extraordinaria parada de Yeray en un lanzamiento de siete metros y un gol posterior del portero, que aprovechó la meta vacía valenciana. La renta al descanso (16-12) se quedaba corta para lo visto en el campo. Si Nava hubiera canjeado un mano a mano de D'Antino o un penalti de Casado el colchón habría sido aún mayor.

No mejoró el diagnóstico para Puerto Sagunto tras el descanso. Ni siquiera aprovechó comenzar en superioridad numérica tras la exclusión de Brakocevic al final del primer tiempo porque Nava anotó sus dos primeros ataques en inferioridad. Las transiciones las siguieron aprovechando los segovianos, con Yeray como director de orquesta y la defensa interrumpiendo la circulación de balón rival como un enjambre de abejas. Los visitantes se agarraban con la calidad de sus lanzadores, pero el viento les daba de cara. Y sus pérdidas ofensivas no eran casuales; entre botes inoportunos en el pie y las manos atentas de gente como Rosales, atacar era en ciertos momentos un ejercicio de funambulismo.

Con el Nava a más, la presencia de Casado fue acorde al momento y recuperó su testigo de referente del curso pasado. Cuando ajustició una contra generada por una recuperación de Rosales, segundos después de haber marcado otro tanto, Puerto Sagunto pidió oxígeno. El tiempo muerto en el minuto 38 de partido con 22-15 en el marcador tenía tintes de punto de no retorno. Y el banquillo navero lo celebró como tal, con la grada en explosión.

No sería así porque los visitantes demostraron ser equipo con vitola y orgullo. Con Corzo como factor desequilibrante, ya sea en la finalización o en la entrada hacia el pivote,con dos tantos seguidos desde seis metros y volvieron a tutear el partido; con toda la tormenta, apenas caían de dos en el ecuador de la segunda parte.

Sentimiento ilusorio, porque Nava volvió a desequilibrar sin remedio la contienda con seis goles seguidos. La carga la lideraron dos tantos oportunos de Villagrán, cuando más quemaba el esférico, y dos paradas de mérito de Ernesto Sánchez, que también dejó su rúbrica en un gran cuarto de hora final. Acto seguido, una exclusión para evitar un gol de Darío Ajo Martín remató a los valencianos; sin suerte en sus dos ataques en inferioridad, Villagrán y Bernabéu remacharon a puerta vacía. Cuando el partido volvió a pararse, la celebración ya no tenía vuelta de hoja. Y el orgulloso público gritó feliz mientras los jugadores saltaban en la banda. Nava subió ayer el primer peldaño hacia su deseada tierra prometida.

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