El último romántico de la canasta

Pepe Moratinos posa en el Campo Grande, su segunda casa, donde ha organizado 45 ediciones del Día del Minibasket. /Henar Sastre
Pepe Moratinos posa en el Campo Grande, su segunda casa, donde ha organizado 45 ediciones del Día del Minibasket. / Henar Sastre

Pepe Moratinos cumple 55 años en activo vinculado al mundo del baloncesto como jugador, técnico y los últimos 33 dedicado a la gestión

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Campo Grande y minibasket. Si lanzáramos estas dos palabras en cualquier patio de colegio de la provincia un sábado cualquiera, nueve de cada diez responderían su nombre. El décimo, con toda probabilidad, ha nacido en la última década. Porque en las cinco anteriores, son legión los jugadores de baloncesto que han pasado de una forma u otra por las manos de Pepe Moratinos (Tetuán, agosto de 1939). Son muchas las generaciones que han crecido en su zona de influencia, muchas más de las que acuden cada dos semanas al polideportivo Pisuerga, y no hay un solo nombre y apellidos que escapen a un archivo que es patrimonio del deporte en Valladolid. Hasta las actas con calco conviven aún en sus estantes.

En tres palabras se resume toda una vida dedicada al mundo de la canasta. Las dos primeras le han sobrevenido con el paso del tiempo, y la tercera le acompaña desde 1964, año en el que ve la luz el minibasket.

«Nos llegó propaganda de la 'Operación Cien Mil' a la escuela en San Miguel del Arroyo», recuerda Moratinos, entonces maestro, «y solicitamos más información para poder inscribirnos». Se trataba de una iniciativa de la Federación Española para multiplicar el número de participantes en la que la Delegación Nacional de Juventudes y la Sección Femenina a través del Club Hesperia jugarían un papel preponderante para que España se convirtiera en el primer país europeo en desarrollar el minibasket. «Me doy cuenta de que se trata de un predeporte íntegro con unas características educativas extraordinarias, y enseguida me engancho», sostiene Moratinos, que no dudó entonces en cartearse con Elola Olaso, político relevante durante la dictadura franquista. Su primera gestión obtuvo una respuesta más que convincente. «A los pocos días, una mañana apareció una furgoneta llena de canastas y material para los niños de San Miguel del Arroyo. Aquel fue mi primer contacto con el mini».

Moratinos, en el patio del instituto de enseñanza media Martínez Montañés de Sevilla, año 69.
Moratinos, en el patio del instituto de enseñanza media Martínez Montañés de Sevilla, año 69. / El Norte

El profesor, hijo de militar, había cumplido 25 años y después de hacer gira por la provincia (Traspinedo, Villaco de Esgueva y el propio San Miguel) recogió los bártulos para ejercer en Palencia. «Allí se me ocurre hacer oposiciones de adjuntos numerarios, las saco y voy destinado a Burgos». Lejos de apartarle de su pasión por el mini, el cambio de destino refuerza sus convicciones. Pepe deja de entrenar para dedicar todos sus esfuerzos como presidente del club Hesperia de Burgos y organizar sus dos primeras ediciones del Día del Minibasket.

Carné de presidente del Comité Provincial de Baloncesto y Minibasket.
Carné de presidente del Comité Provincial de Baloncesto y Minibasket.

«Los minis e infantiles siempre han sido su debilidad. Cuando yo estaba en Amor de Dios, recuerdo verle todos los sábados a las nueve de la mañana al pie del cañón», señala Jesús Cossío, veinte años en el Comité Territorial de Árbitros. «Siempre ha querido estar con los más pequeños, con la formación, con su minibasket», recalca Enrique Ugidos, 'la histórica gabardina' del baloncesto en Valladolid desde su atalaya de oficial de mesa.

«Como es impulsivo, siempre se ponía al lado contrario de la gente donde no había nadie»

«Como es impulsivo, siempre se ponía al lado contrario de la gente donde no había nadie» jesús cossío, expresidente comité de árbitros de cyl

Inquieto por naturaleza, durante su estancia en Burgos hace oposiciones de Cátedra de instituto y saca Sevilla como destino. Es el año 69 y Moratinos, recién casado, aterriza en el instituto Martínez Montañés donde vuelve a sentarse en el banquillo, «y a entrenar en un campo de tierra de albero», relata.

«No va a ser fácil encontrar un perfil igual, pero desde luego el que venga detrás de él en la delegación va a tener marcado el camino». Habla Samuel Puente, otro histórico de la canasta, cuya relación con el protagonista se consolida durante su etapa como entrenador del Universitario femenino. «La historia del baloncesto moderno en Valladolid es Pepe Moratinos. Es el gran impulsor del minibasket y del baloncesto de base, y su entrega y pasión por este deporte son impagables», sostiene.

«La historia del baloncesto moderno en Valladolid es él. Su entrega y pasión es altruista»

«La historia del baloncesto moderno en Valladolid es él. Su entrega y pasión es altruista» samuel puente, exjugador y exentrenador

Puente llega a Valladolid en marzo de 1977 y para entonces, Moratinos cumple cinco años de su regreso por enfermedad de su padre. «Vuelvo en el 72 y ya entonces estoy adscrito a la Federación, pero es en el 74 cuando paso a ser vocal de Minibasket», explica. Miembro de la junta directiva y profesor también en el instituto Leopoldo Cano, donde permanece hasta la jubilación, año 2004.

Pepe está ya en su salsa. Organiza ese año, cuarenta y cinco han transcurrido, la primera de sus ediciones del Día del Mini. «El primero en Maristas, luego ya vinieron Lourdes, La Salle, Francesas,...». Y el Campo Grande, dos de las tres palabras que le definen. Allí donde pasado mañana debería reposar un busto. Una baldosa con su nombre. Acaso una placa.

«Él siempre ha querido estar con los más pequeños, la formación, con su minibasket»

«Él siempre ha querido estar con los más pequeños, la formación, con su minibasket» enrique ugidos, exoficial de mesa

«He tenido la suerte de poder dedicarme a lo que me ha gustado con el cocido asegurado, y todavía me queda fuerza», señala Moratinos, a pocos meses de cumplir los 80. «Ahora no habría nacido el mini. Floreció en una época y unas circunstancias en las que la sociedad no tenía los alicientes que sí tiene ahora. Había más implicación porque la sociedad te bombardeaba con muchas menos cosas que ahora», se lamenta. «Ese espíritu de predeporte formativo que tenía el mini se ha perdido, ahora se busca más el resultado. Antes era todo mucho más familiar. El entrenador quedaba con los niños dentro de la ciudad e iban juntos al partido. Ahora se lleva lo que llamamos entrenadores de 'y 5 y menos 5', llegan a a y 5 y se van a menos 5». Pocos atienden ya a esa filosofía. La del espectador de calle y con zapatos que salta al campo a ayudar a un árbitro apocado por los gritos de los dos técnicos... ¡y se pone a arbitrar! Ése es Pepe Moratinos, presidente desde el año 88 de la entonces Federación Vallisoletana. Primero en Simón Aranda, también en Divina Pastora,...

45 de las 58 ediciones del Día del Minibasket bajo su manto protector

No tardó mucho tiempo Pepe Moratinos en organizar la primera edición del Día del Minibasket en Valladolid. Llegó en 1972 procedente de Sevilla y en el 74 consiguió bautizar al que desde entonces ha sido su ojito derecho. Ya había organizado dos ediciones en Burgos (plaza San Lesmes y colegio La Salle), de modo que la teoría estaba más que asimilada. No había que empezar a gatas y aquellos primeros pasos se dieron en el patio de colegios como Maristas, Lourdes, La Salle, Francesas,... Allí donde el baloncesto no solo era moneda de curso sino que pitaba, y mucho, en la ciudad. Con columnas tan consolidadas no resultó tan difícil la puesta en marcha de un proyecto que desde sus orígenes trató de huir de lo establecido. Y lo establecido en deporte, haya o no canastas de por medio, es el resultado. En el Día del Minibasket es lo de menos. Lo que prevalece es disfrutar de un ambiente sano y familiar en el que solo hay dos mandamientos de obligado cumplimiento que prevalecen por encima del reglamento: respeto y educación. «He intentado mantener ese espíritu, que no es sino una desviación de mi condición de profesor, y por eso lo quiero mantener y no lo quiero dejar», reconoce Moratinos, «porque el Día del Mini no es una obligación de la Delegación Provincial».

Hoy es patrimonio del baloncesto en la comunidad –de las nueve provincias solo se hace en Valladolid y Salamanca– y mañana será un legado impagable que por el momento no conoce herederos.

Las cifras que manejará la 58ª edición el próximo mes de mayo en el Campo Grande –45 de ellas bajo el manto protector de Pepe Moratinos– explican por sí solas el valor de esta iniciativa. Por allí desfilarán 1.300 niños, 1.400 deportistas si le sumamos árbitros y entrenadores, que darán forma a 110 partidos en los once campos que se instalarán para la ocasión, lo que se traduce en la participación de veintidós equipos cada dos horas del calendario establecido. «Es una fiesta que primero llevamos a los colegios y que luego se ha celebrado tanto en la Plaza Mayor como en el Campo Grande». Y siempre al aire libre. «Me gusta hacerlo al aire libre y si cae tormenta, ¡qué se le va a hacer!», exclama el alma máter del Día del Mini en Valladolid, que espera soplar las sesenta velas de su obra a su lado y con buena salud.

Dos años le faltan a ese cumpleaños, la misma distancia que separa de las próximas elecciones deportivas en las que habrá cumplido su novena legislatura como gestor.

«Luciano ya estaba mayor y le dio un achuchón, así que decidió dejarlo. Todos dijeron que no se hacían cargo y yo, que era el último vocal, decidí dar el paso pensando que sería cosa de un par de años. Me dije: 'Estoy dos años y me vuelvo con mi mini'», sonríe. Nada menos que 31 años han pasado desde aquel anhelo.

«Siempre se han hecho cosas desde las delegaciones y cumpliendo deseos, ahora muchas menos porque están las Territoriales», comenta, con un solo deseo pendiente. La publicación, ya terminada, del vademécum del baloncesto en Castilla y León. Tres tomos de 1.500 páginas que llevan por nombre 'Política, Cultura y Deporte'.