Pizarra serbia para el baloncesto palentino

Momcilo Stojanovic y Sara Jerkic posan con un balón tras una de las sesiones. /A. Quintero
Momcilo Stojanovic y Sara Jerkic posan con un balón tras una de las sesiones. / A. Quintero

Momcilo Stojanovic y Sava Jerkic imparten un campus de perfecionamiento técnico para jóvenes jugadores

LÍA Z. LORENZOPalencia

«La fuerza, la tensión tiene que ir en las piernas. Los brazos están relajados, centrados solo en el movimiento». Sava Jerkic corrige así a uno de los jugadores que está participando en el campus de perfeccionamiento técnico que se ha organizado en Palencia. Él y Momcilo Stojanovic son dos especialistas serbios en trabajar con jóvenes talentos serbios y ayudarles a dar el salto al baloncesto profesional.

Ahora han cogido todos esos conocimientos y han aterrizado en Palencia con la intención de que todos los participantes en su campus mejoren sus cualidades técnicas, incluyendo las habilidades con el balón y el tiro. «Para nosotros es muy agradable estar aquí. Trabajamos todos los días para que los chicos aprendan algo nuevo, que sean capaces de interiorizarlo y luego ponerlo en práctica durante los partidos», afirma Momcilo Stojanovic 'Momo'. Porque ese es uno de los grandes objetivos de este campus, conseguir que los chicos jueguen mejor al baloncesto desde una mejora personal.

«Esto es un juego de equipo, pero las habilidades de cada uno influyen en lo que hacemos luego. Se trata de que aprendan a tirar mejor, que interioricen la técnica de tiro y que sepan que si son mejores individualmente pueden aportar más cosas al colectivo», explica Sava. Él sabe bien lo que es trabajar con jóvenes talentos, ya que ha trabajado en la Júnior NBA Serbia League, la competición que la mejor liga del mundo organiza por los países europeos durante los meses estivales. Mientras Sava explica lo que supone trabajar con un número elevado de chavales, Momo se acerca hasta uno de los participantes para corregirle la posición de las manos durante el tiro. Y lo hace desde el sosiego y la tranquilidad, consciente de que su capacidad para transmitir a los jóvenes es realmente buena.

«Lo primero que tienes que tener claro es que no estás trabajando con adultos. Muchos de ellos son muy maduros para su edad y tienen las cosas muy claras, saben lo que quiere, pero no dejan de ser chavales. Así que todos los ejercicios, todo lo que trabajamos aquí con ellos está adaptado a su edad, desde los partidos hasta la técnica individual», afirma Momo. Algo normal si se tiene en cuenta que el campus acoge a chavales de 6 años con otros que rondan los 18, una mezcla explosiva si no se sabe gestionar. Sobretodo porque en los entrenamientos se pueden ver los destellos de las perlas del baloncesto nacional llegadas desde el Baskonia Baloncesto y también desde el Perfumerías Avenida.

Ella es Irene Mata, una palentina que esta temporada ha buscado minutos en la cantera del equipo salmantino y ha conseguido debutar en la máxima categoría tras un trabajo espectacular en la base. «Yo ya había estado en un campus con Sava y fue espectacular, mejoré mucho y aprendí más. Así que no me lo pensé cuando supe que iban a estar aquí», asegura la jugadora palentina. Y lo hace después de anotar una espectacular serie de tiro bajo la atenta mirada de Sava, que la corrige y aplaude a partes iguales. Junto a ellas, jóvenes espigados se pasan el balón entre las piernas y entran a canasta con la misma soltura con la que luego nadarán en la piscina para relajarse. Porque las sesiones son exigentes, de cuatro horas por la mañana y partidos por la tarde. «Queremos que se diviertan, que recuerden con cariño la experiencia, pero también tenemos el objetivo de que aprendan, que cuando se vayan de aquí sean mejores que cuando llegaron», afirma Momo ante los gestos de asentimiento de Sava. Ambos se distribuyen por la pista para hablar con cada jugador de forma individual, incluso con el pequeño Hugo, que con tan solo seis años se esfuerza en dar bien los pases de pecho y picados. Mientras, sobre la pista, los balones sisean cada vez que entran en la canasta. Porque la pizarra serbia moldea el futuro del baloncesto palentino.