LEB Oro

Pequeños detalles, gran diferencia para el Chocolates Trapa

Urko se lamenta durante la serie ante el Bilbao Basket. /Marta Moras
Urko se lamenta durante la serie ante el Bilbao Basket. / Marta Moras

El adiós del Chocolates Trapa a la Final Four estuvo marcado por el cansancio y los problemas ofensivos

LÍA Z. LORENZO Palencia

Cinco partidos, 200 minutos y mil historias dentro de cada posesión. El Chocolates Trapa y el Bilbao Basket han brindado una serie muy emocionante, agotadora mental y físicamente, que ha dejado la sensación de que cualquiera pudo haberse llevado la plaza para jugar el la Final Four del 1 y 2 de junio. Al final, solo los pequeños detalles marcaron la diferencia entre dos equipos que se vaciaron sobre la cancha.

El factor cancha

Miribilla fue una olla a presión desde el primer minuto en el quinto y definitivo encuentro. Los aficionados bilbaínos se dejaron la garganta para que los suyos sintieran que los empujaban para romper el partido. El mal final de los palentinos en la liga regular les desplazó hasta la novena plaza, lo que tuvo unas consecuencias desastrosas. Los de Carles Marco no solo perdieron el factor cancha, también se vieron emparejados con el Bilbao Basket, el rival que nadie quería.

Desgaste físico

Todos los jugadores estaban agotados en el último cuarto del último partido, pero la pequeña ventaja que habían cogido los bilbaínos les daba alas cuando las piernas ya no respondían. La mini brecha que habían abierto los bilbaínos al final del tercer periodo permitió que estuvieran más frescos cuando empezaron las pérdidas y cada canasta costaba una vida. En el cuarto choque de la serie, los palentinos habían sobrevivido al cansancio físico gracias a su ventaja en el marcador y la historia se volvió a repetir en Miribilla, aunque en este caso el beneficiado fue el Bilbao Basket. Aunque el resultado de la serie no debería dejar que no se viera lo fundamental. Los jugadores morados pelearon hasta el límite. El juego interior palentino terminó agotado después de haberse peleado hasta la extenuación con Lammers y Larsen, dos gigantes. El desgaste de verse por detrás en el marcador también pasó factura en el quinto choque.

El tercer partido

En medio de la última comparecencia de prensa de Carles Marco esta temporada tras perder el último y definitivo partido ante el Bilbao Basket, el entrenador miró hacia atrás e hizo una interesante reflexión sobre el tercer partido. «Quién sabe qué hubiera pasado si hubiésemos tenido más acierto en el tercer partido, si hubiésemos jugado el cuarto con la posibilidad de llevarnos la serie. Es algo que nunca sabremos, pero...». Y el pero de Carles Marco se quedó flotando en el aire. Porque, cosas del baloncesto, el Chocolates Trapa perdió en su mejor encuentro de 'play-off'. Era el tercero de la serie y los morados venían de recuperar el factor cancha tras imponerse en el segundo choque. Y jugaron como nunca. Firmaron su mejor porcentaje desde el perímetro, un 46% con 13 triples anotados, se impusieron en la pintura y obligaron a los bilbaínos a refugiarse en el 6,75. La igualdad reinaba en el Pabellón Municipal hasta que con el 79-80 el Chocolates Trapa estuvo a punto de robar un balón que acabó en manos de Schreiner en lo que todo el equipo palentino consideró un flagrante campo atrás. La jugada terminó con una técnica a un desesperado Carles Marco. Aún no lo sabían, pero esos momentos cruciales iban a ser definitivos para el desenlace final de la serie.

Desde fuera

Los triples han sido un problema desde el comienzo de la temporada. Hermanson, un tirador de mano caliente, no ha acabado de encontrar su sitio y, a pesar de jugar algunos partidos memorables, ha sido incapaz de mantener una línea regular durante la temporada. Pero las dudas de los palentinos desde el perímetro no han sido solo cosa del americano. Solo Aitor Zubizarreta ha mejorado su porcentaje de la liga regular. El base ha anotado 6 triples de 14 intentos en esta serie de 'play-off' para firmar un 43%, el mejor porcentaje de todo el equipo. Porque el escaso acierto de los morados desde el 6,75 ha lastrado a los de Carles Marco frente al Bilbao Basket. En el quinto partido, los palentinos anotaron solo 3/17 para un paupérrimo 17,6%. Lo más destacable de este porcentaje es que no es el peor de la serie. Ese dudoso honor se lo lleva el segundo encuentro, con un 11% (2/18). Pero, sorprendentemente, el Chocolates Trapa ganó ese partido y perdió el tercero, en el que se fue hasta el 46% con un 13/28. En el momento de la verdad, los errores en el lanzamiento lastraron definitivamente a un equipo que se atascó en ataque. En el otro lado Schreiner apareció para mantener a su equipo en los momentos complicados y dos triples del austriaco apuntillaron a los de Carles Marco en Miribilla. Enfrente, el Chocolates Trapa no encontró respuesta cuando necesitaba anotar rápidamente.

El rebote

Todo el mundo intuía que el poder reboteador del Bilbao Basket podía inclinar a su favor la serie. El Chocolates Trapa trabajó mucho ese aspecto y minimizó el daño, pero no lo suficiente. Los de Álex Mumbrú solo cogieron seis rebotes más que los de Carles Marco en la serie, 167 por 161, pero en el primer y el último partido, los que verdaderamente marcan la derrota de los morados, los bilbaínos tuvieron diez posesiones más. Los jugadores del Bilbao Basket atraparon en estos dos choques 22 rebotes ofensivos, por doce de los palentino. Y ahí se le escapó la Final Four a los de Carles Marco. Porque cada balón escupido por el aro y atrapado por los bilbaínos suponía otra defensa, más desgaste físico y psicológico. En una serie tan igualada como la que se ha vivido, diez rebotes marcan, y mucho, la diferencia.

Escasa rotación

El Chocolates Trapa decidió reforzarse en el mercado de invierno y trajo a Aranitovic y a Veljkovic para reforzar el lanzamiento y meter centímetros en el juego interior. Pero la influencia de los dos nuevos jugadores en el 'play-off' ha sido casi nula. Aranitovic solo ha jugado tres minutos de un partido, mientras que Veljkovic ha sumado 8:31 en dos encuentros. Carles Marco les ha dejado fuera de la rotación, lo que ha obligado al resto de jugadores a exprimirse al máximo. El cansancio mental y físico también ha llegado desde ese punto, ya que gente importante como Vasturia ha terminado exhausta la temporada. El escolta americano ha jugado más de 30 minutos por partido en la liga regular y eso ha acabado pagándolo en el 'play-off'.