Leb Oro

El motor morado ya carbura

Kone, a punto de hacer un mate. /
Kone, a punto de hacer un mate.

El Chocolates Trapa muestra sus virtudes, y algunos defectos, en su victoria ante el Bilbao

LÍA Z. LORENZO Palencia

Al Chocolates Trapa de Alejandro Martínez aún le quedan muchos detalles por ajustar, pero el entrenador canario ya puede presumir de que el motor de su equipo ya carbura. La idea, mover el balón con fluidez, correr, anotar canastas rápidas, está ahí y sirvió para que el equipo palentino ganara al Bilbao Basket en su segundo partido de pretemporada.

90 Chocolates Trapa

Jorge Sanz (4), Grimau (7), Hermanson (13), Urko (13) y Gustys (9) -quinteto inicial- Kone (14), Zubizarreta (-), Omeragic (-), Cvetinovic (12), Vasturia (11) y Carlos Toledo (7).

82 Bilbao Basket

Brown (18), Rigo (2), Iván Cruz (6), Javi Salgado (14) y Lammers (10) quinteto inicial- Matulionis (21), Betaloza (-), Aldecoa (-), Rodríguez (2), Dani Martín (-) y Sinica (9).

El partido empezó a un ritmo vibrante, con canastas rápidas y un Bilbao Basket acertadísimos desde la línea de 6,75 con tres de tres triples anotados en los primeros cinco minutos. Esa puntería desde el perímetro permitió abrir las primeras diferencias en el marcador cuando restaban algo más de cuatro minutos para el final del primer cuarto (12-17). Un nuevo triple de Brown ampliaba la ventaja bilbaína hasta los ocho puntos (12-20) mientras Alejandro Martínez cambiaba completamente el quinteto titular.

Los de Mumbrú salieron a la pista con un punto más de intensidad, mientras que los palentinos dejaban claro que todavía les quedan muchas cosas que ajustar en su juego en estático. Los jugadores morados aún están conociéndose y asimilando la pizarra de Alejandro Martínez y eso se notó durante los diez primeros minutos (21-29).

Juego interior

La falta de conexión en el equipo palentino provocaba continuas pérdidas de balón que se traducían en canastas fáciles del Bilbao Basket. Pero la maquinaria morada empezó a engrasarse mediado el segundo cuarto de la mano de Cvetinovic y Kone. El estallido del juego interior del Chocolates Trapa despertó a los exteriores, que respondieron de la mano de Hermanson para apretar el marcador (30-31).

Al ataque morado le costaba fluir, pero cuando lo hacía, el resultado era fantástico. De la mano de Hermanson y de las aportaciones de Urko y Grimau, los morados le dieron la vuelta al marcador (41-39). A la defensa le costaba más carburar, sobre todo por que en el Bilbao Basket Brown y Matulionis estaban muy acertados y sumaban entre los dos 23 de los 39 puntos de su equipo a falta de dos minutos para el final de la primera parte. Vasturia también se integró en la fiesta a base de asistencias y de un espectacular tapón sobre Brown que provocó la primera gran ovación del Pabellón Municipal. El descanso llegó de la mano de otra jugada de Vasturia, que mostró por una rendija por qué era conocido en la NCAA como el chico de hielo (47-44). El Bilbao Basket volvió de los vestuarios con la muñeca caliente y de la mano de los triples de Sinica y del veterano Javi Salgado dio la vuelta al marcador (49-59) en menos de cuatro minutos. El acierto de los bilbaínos obligó a Alejandro Martínez a pedir el primer tiempo muerto del partido, ya que su equipo estaba siendo borrado de la cancha y no encontraba la manera de volver al encuentro. Tres tiros libres de Grimau por una falta de Matulionis permitió a los morados coger un poco de aire. Luego, un triple de Jorge Sanz y dos acciones de Gustys y Vasturias permitieron al Chocolates Trapa Volver a meterse en el choque cuando terminó el tercer cuarto. La mejor noticia de estos diez minutos es que los morados movieron con fluidez el balón cuando les tocó jugar en estático, pero no renunciaron a correr cuando tuvieron oportunidad. Incluso hubo tiempo para el espectáculo cuando Kone robó el balón y finalizó el contraataque con un espectacular mate tras una asistencia al tablero de Jorge Sanz. La canasta empataba el partido (70-70).

Enganchados a la fuerza de Kone bajo el aro y a los triples de Hermanson, los palentinos abrieron una ventaja de nueve puntos (85-77). El cansancio empezó a pasar factura a todos los jugadores en los últimos minutos, cuando el porcentaje de acierto en el tiro bajó estrepitosamente. Ahí fueron más listos los palentinos, que buscaron el juego dentro de la zona para anotar canastas fáciles y llevarse la segunda victoria de la pretemporada (90-82).

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