Jorge Sanz emerge para doblegar al Huesca

Los jugadores del Chocolates Trapa felicitan a Jorge Sanz, a la conclusión del partido. /Antonio Quintero
Los jugadores del Chocolates Trapa felicitan a Jorge Sanz, a la conclusión del partido. / Antonio Quintero

Dos jugadas del base madrileño en los últimos segundos desatan la pasión en el pabellón

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

Creer o no creer, esa es la cuestión. Y Jorge Sanz creyó por partida doble. Primero para poner a su equipo por delante cuando faltaban 32 segundos y segundo, con la misma penetración, para dar el quinto triunfo al Chocolates Trapa ante un Huesca que ya no va de tapado esta temporada. Sin uñas se quedaron los aficionados palentinos ayer en el pabellón, cuando a menos de un minuto quedaba todo por resolver. Sobre todo, cuando el base madrileño agarró la pelota para encumbrarse en el parqué palentino y guiar en los instantes finales a su equipo. Hasta entonces, el Chocolates Trapa tuvo que remar con fuerza para solventar un arranque arrollador de los oscenses, que venían con la etiqueta de matagigantes, tras dejar en la cuneta a equipos como el Bilbao Basket o el Betis, demostrando que los visitantes ayer no fueron matagigantes, pero sí gigantes.

77 Chocolates Trapa

Sanz (8), Otegui (17), Gustys (6), Hermanson (8), Vasturia (11) -quinteto inicial- Grimau (6), Kone (3), Zubizarreta (4), Cvetinovic (14).

76 Levitec Huesca

Haws (12), Gjuroski (21), Nurger (16), sans (8), García (2) -quinteto titular- Johnson (4), Aukstikalnis (2), De Blas (3), Hartwich (8), demetrio (-), Karahodzic (-).

El 'photocall' con motivo de Halloween instalado por la organización del club asustó en el inicio más a los palentinos, que a los visitantes, que saltaron a la cancha como un vendaval. Las imprecisiones moradas en ataque eran aprovechadas con un parcial de 0-5 para el Huesca. Incluso Sans, el primero en anotar una canasta en el nuevo pabellón allá por el mes de febrero, estuvo a punto de repetir tal hazaña de no ser por un tapón de Hermanson. A partir de ese momento, los oscenses empezaron un distanciamiento en el marcador, imposible de frenar por Alejandro Martínez (con tiempo muerto incluido). Sans, Nurger y compañía no daban tregua a los palentinos, que vivían en un mar de dudas. Pero fue con la reaparición de Grimau (en su camiseta portaba su segundo apellido Gragera), aunque no fuera por sus puntos, cuando el Chocolates Trapa despertó. El parcial 14-0 de los oscenses se paró en seco con la aportación de Urko Otegui. El capitán se echó el equipo a la espalda y empezó con ese trabajo que demuestra que los años no van con él. En sus casi diez minutos de juego del primer cuarto, el vasco anotó diez puntos y no falló ningún lanzamiento, lo que propició que la diferencia bajara hasta los cinco puntos.

El segundo cuarto arrancó con un intercambio de canastas (entre ellas un triple aplaudido de Grimau) que ponía de manifiesto la igualdad del encuentro. Hasta que aparecieron los puntos de Hartwich y Nurger, que en este periodo cometió la tercera falta para condicionarle el resto del encuentro, aunque en el último cuarto dejó patente su calidad. El Huesca se mantenía en una ventaja que rondaba los diez puntos y Alejandro Martínez se desesperaba con las pérdidas en ataque (con enfado incluido con Zubizarreta que le mandó al banquillo tras varios ataques erráticos). Gustys, al que se le da mejor anotar desde la media distancia que los tiros libres, se encargaba de mantener a su equipo en una distancia controlada, aunque al técnico catalán le seguía sin gustar mucho el guion que estaba viendo.

Cambio de guion

Una película que cambió considerablemente en el tercer cuarto. La mano de Vasturia, con dos triples consecutivos, ponía la igualada en el marcador. El americano, a pesar de su juventud, tiraba de galones para liderar a su equipo. Al acierto de Vasturia se sumaba la garra de Otegui, que con dos tiros libres ponía por delante en el electrónico a falta de casi seis minutos para la conclusión del tercer cuarto.

El intercambio de canastas se ponía de manifiesto, aunque el acierto de los morados propiciaba una ligera ventaja. Se empezaba a ver el baloncesto que le gustaba a Martínez. Recuperación, rebotear, correr y encestar. Eso que tanto funcionó en pretemporada volvió ayer en el tercer cuarto, dejando para los últimos diez minutos la emoción de la victoria.

Con Nurger en el campo, el Huesca volvió a ajustar el marcador. El estonio destiló calidad en el poste bajo y, secundado por Gjuroski, volteaba la situación. Los seis puntos de ventaja que tenían los palentinos se convirtieron en un más seis para los oscenses, que veían cerca una nueva victoria ante un grande. Pero como viene siendo habitual en los momentos importantes, Cvetinovic volvió a emerger para enchufar a los suyos. Un triple y un dos más uno del serbio ponían a los morados a un punto de la igualada con casi dos minutos y medio para el final y todo por decidir. Los nervios se notaron antes de que Jorge Sanz se convirtiera en el héroe, dejando en mera anécdota el excelente encuentro de Urko Otegui y Nikola Cvetinovic. Y es que ayer los flashes los eclipsó Sanz, demostrando que el Chocolates Trapa, además de compartir liderato, tiene un base para la temporada.

 

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