Homenaje sin final feliz del Chocolates Trapa Palencia

Petar Aranitovic lanza una bomba ante la defensa de Dos Anjos/Antonio Quintero
Petar Aranitovic lanza una bomba ante la defensa de Dos Anjos / Antonio Quintero

Los palentinos solo podrían optar a la séptima plaza si consiguen la victoria en la última jornada contra el Covirán Granada

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

El Chocolates Trapa funciona últimamente a golpe de interruptor. Cuando el 'on' está en funcionamiento, todo sale, pero cuando el 'off' impera en la maquinaria morada, las dudas asaltan a los jugadores. Ayer, en el pabellón, en el homenaje a los héroes del ascenso de 2009, la incertidumbre volvió a asolar a la afición palentina. Nadie se quiso vestir de Carles Bravo, Sergio Alonso, Emilio Morán, Camilo Riveiro, ni de Nacho Lezcano para recuperar el espíritu de hace diez años. Nada de eso se vio en el Pabellón Municipal de Deportes, lo que significó la despedida del factor cancha del Chocolates Trapa, que solo podrá ser séptimo a falta de una jornada para el final de la fase regular.

76 Chocolates Trapa Palencia

Sanz (2), Urko (3), Gustys (11), Hermanson (14), Vasturia (16)- quinteto inicial- Aranitovic (8), Grimau (5), Kone (4), Cvetinovic (13), Veljkovic (-).

84 Melilla Baloncesto

Balaban (11), Zyle (17), Franch (12), Agada (15), Gilling (9) - quinteto inicial- Marín (2), Urtasun (5), Dos Anjos (12), Vucetic (1) y Kalinicenko (-)

Árbitros:
Quintas Álvarez, Muñoz García y Carrera Rosdevall.
Parciales:
18-16; 19-20; 20-22; 19-26
Incidencias:
Partido de la LEBOro disputado en el pabellón municipal de los deportes de Palencia ante 4.500 espectadores.

Empezó ofreciendo su mejor versión Calvin Hermanson. El escolta viene demostrando los últimos encuentros sus mejores números y ayer volvió a encubrir un problema que azota a los morados de las últimas semanas, el poco aporte desde la línea de 6,75. Era un ilusionante inicio de encuentro para la afición morada, que esperaba impaciente el homenaje a los héroes del ascenso. Eso llegaría minutos más tarde. Hasta el momento todo funcionaba. El optimismo se instalaba en el seno morado con canastas de Gustys y Vasturia, mientras la defensa conseguía maniatar la fortaleza en la pintura de los melillenses. Pero se cambió el interruptor a 'off'. El parcial 7-0 dio paso al despertar de los de Alejandro Alcoba. Un triple de Hermanson, que le robó los puntos a Vasturia en el primer cuarto, establecía un +8 para los locales. Poco a poco esa ventaja se volatilizó y el Melilla aprovechó los varios minutos sin ver canasta del Chocolates Trapa para igualar el encuentro. Las pérdidas y las dudas llegaron a la parroquia de los de Carles Marco y eso lo aprovechó Alcoba para meter más mordiente en el juego interior con los centímetros de Dos Anjos. Acto seguido, el entrenador catalán introducía a su particular torre para paliar la diferencia de altura. Experimento insatisfactorio la entrada de Veljkovic, que ofreció su peor imagen en defensa y demostró que en el baloncesto la altura no lo es todo.

Aranitovic, de base

El segundo cuarto arrancó con Aranitovic en la posición de base, demostrando Carles Marco que ha relegado a un segundo o tercer plano a Aitor Zubizarreta. No es su demarcación principal y lo padeció en los primeros compases el Chocolates Trapa. Agada, con cinco puntos consecutivos, ponía por delante a su equipo por primera vez en el encuentro, lo que obligaba a Marco a solicitar tiempo muerto y a introducir a Moussa Kone en el campo, que se encargó de poner en práctica todo lo que no hacía Veljkovic. El americano revitalizó a su equipo, aunque los árbitros se encargaron de enfriar la reacción morada con dos jugadas en las que debatieron más tiempo que los aspirantes a la presidencia del Gobierno. Entre estas, el Chocolates Trapa se acercó a un marcador que oscilaba en pequeñas ventajas para cada equipo. Aranitovic fue calentando y ofreció una mejor versión que en el inicio de este periodo. Tan solo Agada mantenía a su equipo en el encuentro. El final de la primera parte concluyó con una demostración de coraje de Cvetinovic y Gutys, robando y anotando para ir al descanso con una ventaja de +1 (37-36).

Tras el descanso y un homenaje en el que tuvieron que reclutar hasta las patas del banquillo, Vasturia volvió a ser ese jugador determinante. Ágil, directo y con puntos en su muñeca. Seis tantos del escolta americano servían para aumentar la ventaja hasta los siete puntos. Estaba enchufado el escolta y eso lo quiso exprimir tanto que sus dos siguientes lanzamientos acabaron repelidos por el aro. La brecha obtenida por los palentinos la difuminó Zyle con el paso de los minutos. El interruptor del Chocolates Trapa volvía a instalarse en el 'off' gracias a un gran juego interior de los melillenses, que dominaban ambas pinturas. Balaban, al que no se le da nada mal jugar en el Pabellón Municipal de Deportes (debutó con la camiseta del Melilla en pretemporada en la cancha palentina nada más fichar), era un imán para recibir faltas y desde el tiro libre acercaba a su equipo a la igualdad, incluso lo puso por delante tras el intercambio de triples de Cvetinovic y Gilling. Con el Melilla ya por delante, Kone cometía su cuarta falta personal y dejaba coja la defensa palentina. 57-58 y todo por decidir en los últimos diez minutos.

No terminó de entrar en el encuentro los morados en el último acto. Con más corazón que cabeza intentaba acercarse en el electrónico. Tan solo las penetraciones de Aranitovic rascaban puntos, mientras que los de Alcoba se iban hasta un doloroso +7. La quinta falta de Kone terminaba de hundir a los de Marco, que arriesgaba en la cancha sin un base claro. Y funcionó. Un triple de Hermanson reducía la ventaja hasta los tres puntos con tres minutos por jugar. Pero apareció la magia de Josep Franch para finiquitar el encuentro.