Copa Castilla y León

Cortocircuito del Chocolates Trapa

Gustys y Urko se lanzan a por el balón para evitar que se lo lleve Hayes. /Marta Moras
Gustys y Urko se lanzan a por el balón para evitar que se lo lleve Hayes. / Marta Moras

Los de Alejandro Martínez pierden un partido eléctrico tras no saber gestionar los últimos segundos

LÍA Z. LORENZO Palencia

El Carramimbre Valladolid jugará la final de la Copa de Castilla y León tras ganar (95-96) en la semifinal al Chocolates Trapa Palencia en un partido eléctrico, que se decidió en el último suspiro, con polémica incluida. Los de Alejandro Martínez no habían jugado aún ningún partido apretado y sucumbieron ante el nuevo escenario. Enfrente, los de Paco García pelearon hasta el final para llevarse una victoria de la mano de un inconmensurable De la Fuente (31 puntos). Una pena que la semifinal se vaya a recordar por la avería del marcador y la imposibilidad de saber si la última canasta de Cvetinovic fue legal o no.

95 ChocolatesTrapa

Jorge Sanz (4), Vasturia (17), Hermanson (27), Urko (149 y Gustys (6) -quinteto titular- Kone (9), Zubizarreta (7), Omeragic (-), Cvetinovic (7) y Toledo (4).

96 Carramimbre

Alvarado (11), Álex Reyes (4), Gantt (7), De la Fuente (31) y Hayes (8) -quinteto titular- Adekoya (10), Torres (5), Álvaro Reyes (-), Kazadi (9), Astilleros (3), Aboubacar (2) y Novas (6).

Porque los palentinos entraron en los últimos 27 segundos cinco puntos arriba (94-89), justo en el momento en el que los marcadores de canasta decidieron dejar de funcionar. Los vallisoletanos tiraron de garra para que Gantt acortara distancias desde el 6,75 (94-92) para ponerse a un solo punto. En el carrusel de tiros libres, Reyes le ganó la partida a Zubizarreta y los palentinos tuvieron la última posesión con un solo punto de ventaja (95-94). Cuando parecía imposible la victoria vallisoletana, Alvarado presionó hasta el límite para forzar el pase de Vasturia, permitir el robo de Kazadi y la canasta que ponía por delante al Carramimbre. Los palentinos sacaran rapidísimo y Cvetinovic anotó sin que nadie en el pabellón supiera si valía o no. Tras una reunión de los tres árbitros con la mesa, se tomó una decisión. La canasta no valía y el Carramimbre estaba en la final ante el Burgos. Antes de que la locura se adueñara de los dos equipos y cortocircuitara al Chocolates Trapa, el partido había tenido dos caras, una para los vallisoletanos y otra para los palentinos. El choque comenzó muy trabado, con problemas para anotar por parte de los dos equipos. Entre falta y falta, nueve cuando aún no se había cumplido la mitad del primer cuarto, el Carramimbre empezó a sentirse cómodo. Los vallisoletanos subieron su nivel defensivo para obligar al Chocolates Trapa a jugar posesiones largas, sin conceder nunca tiros fáciles. Los jugadores del Carramimbre habían parado el habitual juego de los palentinos y aprovecharon el desconcierto para abrir una de diferencia de cinco puntos al final del primer cuarto (19-24).

La intensidad del partido subió nada más comenzar el segundo cuarto y la pintura se convirtió en zona peligrosa para cualquiera que se atreviera a cruzar por allí. La fortaleza física de los de Paco Martínez se estaba imponiendo a los tiradores del Chocolates Trapa, muy imprecisos durante la primera mitad. Un triple de Alvarado llevó la diferencia a diez puntos (24-34) ante la desesperación de los palentinos, incapaces de desmontar la defensa vallisoletana. Alejandro Martínez se vio obligado a pedir un tiempo muerto para serenar los ánimos después de que un enfrentamiento entre Urko y De la Fuente subiera los decibelios del pabellón. El Carramimbre había llevado el partido a su terreno y los palentinos no veían la manera de salir de las arenas movedizas. Un nuevo triple de Alvarado puso una nueva máxima de doce puntos al marcador (32-42), mientras el calor seguía subiendo en la pista. Carpallo señaló una técnica a Alejandro Martínez por protestar una falta sobre Zubizarreta en el último minuto. Las chispas saltaban en cada ataque y solo el final de la primera parte puso algo de tranquilidad en la cancha (32-43).

El paso por los vestuarios despejó un poco a los palentinos, que decidieron huir de la zona y volver al terreno donde se encuentran más cómodos, el 6,75. Ahí redujeron diferencias con dos triples consecutivos, uno de Hermanson y otro de Vasturia. Dos tiros de Urko apretaron de nuevo el marcador (40-43) y Alvarado tuvo que irse al banquillo al cometer su tercera falta personal. Todo esto en poco más de dos minutos.

Parcial

Hayes rompió el parcial de 10-0 que habían conseguido los palentinos tras pelear un rebote y anotar a tablero. Y de repente, cuando nadie lo esperaba, el partido se convirtió en un duelo momentáneo desde el perímetro. Dos triples consecutivos de De la Fuente frustraron la remontada palentina (44-51) e hicieron reaccionar a Hermanson, que había estado invernando en la primera mitad. El alero del Chocolates Trapa anotó desde el 6,75 para lanzar definitivamente el partido. Las defensas apretaban, pero ya no había descargas eléctricas cada vez que un jugador pisaba la pintura. Con un espectacular De la Fuente por los vallisoletanos y un renacido Hermanson por los palentinos, el partido se apretó hasta el 62-63 con el que se llegó al final del tercer cuarto. Un triple de Hermanson, ya en el último periodo, puso de nuevo por delante a los palentinos, que no se veían por encima en el marcador desde el primer cuarto (67-65). Había llegado el momento de máxima igualdad, con alternativas en las dos canastas, esos instantes en los que cada posesión parece la definitiva. Pero, tras huir de la pelea en la zona, los palentinos no parecían asustarse ante nada y se pusieron cuatro puntos arriba con una 'alley-oop' de Kone tras una asistencia de Zubizarreta (72-68). Restaban aún siete minutos para el final, pero Paco García pidió tiempo muerto para tratar de parar la reacción del Chocolates Trapa. El parón sirvió para volvieran a saltar chispas en la pista. Un codazo de Kone a De la Fuente tras un triple del vallisoletano provocó que el colegiado señalara una falta antideportiva que sirvió para que los vallisoletanos empataran el partido (75-75). El partido había entrado en su fase decisiva y el calor había vuelto a la cancha.

Pero esta vez los palentinos no quisieron volver a pelearse en la zona y buscaron su hábitat natural, el perímetro. Hermanson primero y Vasturia después anotaron desde el 6,75 para abrir una brecha de seis puntos (81-75). En el bando palentino, De la Fuente vivía una de esas tardes inspiradas en las que es capaz de anotar desde cualquier lugar. El vallisoletano aguantó a su equipo de pie (87-82) a falta de 2:41 para el final. Era un escenario desconocido para el Chocolates Trapa, que había ganado fácil todos sus partidos de pretemporada, y habitual para el Carramimbre, tan habituado a ceder todo lo ganado en los últimos minutos. La situación era tan nueva para los palentinos que todo un veterano como Urko cometió una innecesaria antideportiva sobre Alvarado al agarrar al base del tobillo desde el suelo. Los dos tiros libres volvían a meter a los vallisoletanos en el partido. Con el 87-87 empezó la locura que terminaría con el marcador apagado, el Chocolates Trapa cortocircuitado y el Carramimbre en la final.