3x3

Del corazón de Harlem a Palencia

Uno de los participantes anota bajo canasta ante la defensa de sus tres rivales. /Marta Moras
Uno de los participantes anota bajo canasta ante la defensa de sus tres rivales. / Marta Moras

La esencia del baloncesto callejero llega a la capital palentina de la mano del 3x3 'Street Basket Tour'

LÍA Z. LORENZO Palencia

Del jazz al hip hop y al rap, Harlem juega siempre al ritmo de su música. Corazón del baloncesto callejero desde los años 40, marcado por la delincuencia y las drogas, el barrio neoyorquino se ha erigido como la meca a la que peregrinar si se quiere ver baloncesto de verdad. Su espíritu indomable, su chulería intrínseca se condensa en la mítica 'Rucker Park', la pista que solo pisan los elegidos, la cancha a la que no saltan estrellas de la NBA por miedo a ser humilladas por los jugadores habituales. Dicen las leyendas que corren por Harlem que los mejores jugadores de baloncesto de la historia han pasado por allí sin llegar a ser nunca profesionales.

Y ese espíritu indómito es el que se ha vivido en Palencia de la mano del 3x3 'Street Basket Tour'. Casi 1.000 jugadores se refugiaron de la lluvia para vivir una experiencia lejos de la pizarra, con un baloncesto más descarado. Porque las fintas imposibles, la creatividad y la anarquía son los protagonistas de un baloncesto callejero que se alzó como protagonista en las pistas de Campos Góticos y Maristas.

Los partidos se correspondían con la segunda sede del circuito 3x3 'Street Basket Tour', que ya paró en Burgos el 26 de mayo, y Salamanca, 2 de junio; y que aún tiene por delante las citas de Soria, el 16 de junio, y Valladolid, el 23 de junio. Solo entonces, cuando acaben las fases locales, llegará el gran momento para los equipos, la hora de disputar la Master Final, que será en Salamanca el próximo 30 de junio y que decidirá el título de Campeones de Basket3x3 de Castilla y León desde la categoría alevín hasta la absoluta. Esta fecha es importante para los mayores de 16 años, ya que esta competición puntúa para el ranking FIBA 3x3. Y es que hace años que el baloncesto europeo se rindió a la personalidad del baloncesto callejero, ese en el que lo más importante es cómo ganas.

Competición

Eso se notó en todos los partidos que se jugaron, tanto en Campos Góticos como en Maristas. Se vio incluso en los encuentros de benjamines, donde 25 equipos pelearon solo por el placer de jugar, ya que estaban fuera de la competición. Esta empezó con los alevines, donde Las Minis se impusieron a Las Chofs en femenino, y el CB Rubik a Huserjoca, en masculino. Una categoría por encima, en infantiles, el equipo femenino Palencia ganó una apretada final a Las Chopet y los chicos del Future Stars se impusieron a los Space Basket.

Precisamente infantiles son Javier Aguado, Alberto Atienza y Jorge Rodríguez, del Filipenses, que a primera hora esperaban a otro de sus integrantes a las puertas del pabellón de Campos Góticos. Los tres juegan al baloncesto habitualmente, pero era su primera experiencia en el 3x3. «Hemos venido para divertirnos. Nunca hemos jugado al 3x3 fuera de entrenamientos y estos van a ser nuestros primeros partidos», explicaba Javier Aguado mientras sus compañeros asentían. La pasión que vive ahora mismo Estados Unidos y Europa del Este por el baloncesto callejero parece estar creciendo por el resto del mundo, de la mano de una generación que busca emociones más allá de la pizarra y los sistemas tácticos. En cadete, las chicas de Albricias Andantes se alzaron con el título local, mientras que en chicos, los ganadores fueron The Burgos Team, que se impusieron a Oklahoma State Bucks, uno de los equipos que optó por homenajear a sus franquicias favoritas de la NBA.

Y tras todas las categorías inferiores llegó el momento de las finales absolutas, el culmen a un día lleno de emoción y buen baloncesto. Ahí las chicas del Villamuriel no dieron tregua y lograron la victoria frente Las Relámpagos. Por su parte, The Animales se hicieron con el título tras un buen encuentro ante The Inútiles. Todos los ganadores ya tienen su plaza para disputar la gran final y poder optar a conseguir los puntos FIBA. Cada uno de los equipos que participó ayer en esta competición de 3x3 demostró que esta modalidad se está haciendo un hueco importante entre los jóvenes aficionados, que reclaman cada vez más hueco para un baloncesto más pegado a la calle y menos a la pizarra. La FIBA sabe del potencial que esta modalidad aún esconde y por eso han decidido apostar fuerte por ella en los últimos años. Su gran logro ha sido conseguir que el Comité Olímpico Internacional la incluya entre los deportes debutantes en Tokio 2020. Los Juegos Olímpicos pueden ser el espaldarazo definitivo que necesita el 3x3, tan pegado a la cultura callejera que reina en Harlem.

Porque el baloncesto volvió a demostrar que habla un idioma internacional. Lejos de la cuna del jazz y del hip hop, alejado de la pistas de fuego de Harlem, el 3x3 conquistó Palencia de la mano de jugadores locales que solo querían una cosa: jugar al baloncesto callejero.

'Rucker Park', la pista de cemento que forja los grandes mitos de la calle

Con las consecuencias del crack del 29 dando sus últimos coletazos, Harlem se había convertido en un lugar peligroso, donde los más jóvenes caían en la delincuencia y las drogas. En ese ambiente, Holcombe Rucker decidió crear un torneo juvenil de baloncesto en los años 40. Sin saberlo, este visionario acababa de plantar la primera semillas de 'Rucker Park'. Porque aquella iniciativa fue creciendo hasta que en 1965, las pistas encontraron su lugar definitivo, en la esquina entre la calle 155 y la Octava avenida. En Harlem, por supuesto. Porque el barrio neoyorquino ha evolucionado desde entonces, pero 'Rucker Park' sigue manteniendo su magia, su capacidad de seducción para los jugadores y aficionados al baloncesto. Allí se habla de jugadores que nunca debutaron en el baloncesto profesional y otros que lo hicieron, pero que nunca superaron su adicción a las drogas. Y entre todos ellos destaca Earl 'The Goat' Manigault, el mejor de la historia según el mítico Kareem Abdul-Jabbal. Su espectacular salto le permitía machacar ante jugadores más altos que él, lo que hacía que 'Rucker Park' se bamboleara cada vez que él pisaba la cancha. Murió en 1998 y Nueva York le recuerda nombrando varias canchas de baloncesto con su nombre.

Aunque 'Rucker Park' mantiene su espíritu 'underground' en pleno siglo XXI, muchas han sido las marcas ligadas al baloncesto que han escogido la pista para llevar a sus grandes estrellas. Con todo controlado, eso sí. Porque desde que Julius Erving decidió pisarla para recibir la friolera de 50 puntos en un cuarto, pocos jugadores NBA se han atrevido a pisarla fuera de los eventos organizados por sus patrocinadores. El cemento de 'Rucker Park' sigue quemando.

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