LEB Oro

El Chocolates Trapa cae en la trampa del Granada

Vasturia se lanza para tratar de arrebatarle el balón a Cobos tras una pérdida. /Marta Moras
Vasturia se lanza para tratar de arrebatarle el balón a Cobos tras una pérdida. / Marta Moras

La defensa del Covirán maniató a los morados, que ya llevan tres derrotas consecutivas

LÍA Z. LORENZO Palencia

El Chocolates Trapa fue incapaz de encontrar la salida en el laberinto que creó Pablo Pin a través de los cambios defensivos constantes y la intensidad que pusieron sus jugadores en la pista. Los morados fueron incapaces de atacar al ritmo que les gusta y acabaron metidos en la trampa que les habían tendido.

76 Chocolates Trapa

Grimau (15), Jorge Sanz (2), Urko (5), Gustys (5), Vasturia (19) -quuinteto titular- Kone (2), Zubizarreta (-), Cvetinovic (12), Hermanson (16) y Toledo (-).

79 Covirán Granada

Tomás (7), Marín (13) Iriarte (-), Cobos (11), Olmos (18) -quinteto titular- Corts (8), Bortolussi (11), Rodríguez (5), Wright (2) y Rubio (4).

Parciales.
17-18, 16-17, 13-15 y 30-29.

Un aire gélido ya había recorrido el Pabellón Municipal durante los tres primeros minutos, el tiempo que tardó el Chocolates Trapa en anotar su primera canasta. El nefasto recuerdo del primer cuarto ante el Río Ourense Termal sobrevoló la pista con el 0-4 en el luminoso, pero los de Alejandro Martínez no se dejaron amedrentar por el pasado y le dieron la vuelta al marcador con un parcial de 5-0. Eso sí, cada canasta de los locales llegaba tras superar la pegajosa defensa de los hombres de Pablo Pin, muy insistentes con las manos. El juego interior de los morados respondió a la apuesta granadina y empezó el intercambio de canastas con ventajas mínimas para unos y otros. Hasta que Cobos anotó el primer triple del partido para dar aire a los suyos cuando restaban tres minutos para que finalizara el primer cuarto (9-13). Se había abierto la veda del 6,75 y Rodríguez llevó la diferencia hasta los +5 (11-16) desde el perímetro. Los exteriores del Chocolates Trapa no estaban acertados, pero el juego interior mantenía al equipo en el partido, con un Kone, que sustituyó a Gustys, inconmensurable.

El cinco anotó, reboteó y taponó para imponer su físico dentro de la pintura. El problema es que los palentinos no se encontraban en ataque y la entrada de Cvetinovic y Hermanson por Urko y Grimau no solucionó la lentitud ofensiva tan rápido como el equipo morado necesitaba. Hasta que Hermanson respondió a la propuesta de zona de Pablo Pin con un triple que desató a los locales. Vasturia se sumó a la fiesta y en menos de veinte segundos, el Chocolates Trapa se había comido la ventaja que con tanto ahínco habían levantado los granadinos (17-18). Los de Alejandro Martínez necesitan esos fogonazos que deslumbran al rival. Se alimentan del miedo que provoca su rapidez ofensiva, de las dudas que crea un sistema que puede acabar con el partido a la velocidad de la luz.

Subidos a los seis puntos que habían conseguido al final del primer cuarto, el segundo comenzó con un 2+1 muy bien buscado bajo canasta por Vasturia. Con el tiro libre, el americano daba la vuelta al marcador (20-18). Pero el Covirán Granada no se iba a rendir con facilidad. Los de Pablo Pin insistieron con su defensa, siempre encima de los tiradores, para obligar a los morados a jugar mucho más lento de lo que les gusta. Hermanson respondió a los triples de Bortolussi y Rodríguez para que el partido se mantuviera igualado (25-26). El choque había entrado en una fase de toma y daca, con una verdadera guerra desatada en la pintura, donde los dos equipos luchaban por controlar el rebote. Esa pelea la ganó ampliamente el Covirán Granada a lo largo del encuentro. Las posesiones se iban alargando cada vez más y aunque en la pista reinaba la igualdad, la batalla por el estilo la ganaba el Granada. Porque se estaba jugando al ritmo que quería Pablo Pin, con posesiones largas y tiros dentro de los últimos cinco segundos. El Chocolates Trapa apenas podía correr, lo que encorsetaba a sus jugadores. Así se entró en los últimos tres minutos de la primera mitad con el marcador igualado (29-29). El Granada volvió a variar su defensa y se colocó en zona, pero los morados no se atascaron y mantuvieron el pulso de los andaluces, que se marcharon a los vestuarios con dos puntos de ventaja (33-35).

Defensa

Con el ataque morado en medio del barrizal que había conseguido crear el Covirán Granada, el Chocolates Trapa supo crecer desde la defensa. Un parcial de 8-0, con dos triples de Vasturia, dio la primera ventaja seria a los locales (41-35). Era el momento de apretar en defensa y luchar por cada rebote. Pero Bortolussi se encargó de frenar el parcial y volver a colocar a los suyos a solo un suspiro de los palentinos (41-39). Con las defensas aumentando su intensidad cada segundo, el Covirán Granada entró en bonus cuando aún restaban cuatro minutos para el final del tercer cuarto. En un partido tan trabado, los tiros libres podían ser decisivos. Pero los granadinos supieron sacar las manos en los momentos adecuados y los jugadores morados no acudieron ni una sola vez al tiro libre en los últimos cuatro minutos. Y los visitantes volvieron a variar su defensa al hombre para plantar una zona que esta vez sí hizo daño al equipo palentino. Alejandro Martínez se vio obligado a pedir tiempo muerto tras una canasta de Bortolussi que colocaba a los granadinos con +3 (44-47).

El técnico morado apostó entonces por una defensa al hombre con muchos cambios para intentar presionar a los jugadores del Covirán. Pero Marín replicó con un triple para dar cuatro puntos de ventaja a su equipo (46-50). El Chocolates Trapa tenía cada vez más problemas para atacar las variaciones defensivas de los visitantes, que dejaron a los morados en 13 puntos durante el tercer cuarto. Una cifra muy alejada de los guarismos habituales de los palentinos. Nada más empezar el último periodo, Hermanson forzó una falta en un lanzamiento desde el 6,75, anotó los tres tiros libres y puso de nuevo el contador a cero. El partido se decidirían los últimos diez minutos (49-50). Pero el Granada aún tenía pólvora escondida, y con un parcial de 0-5, siempre arropado por su defensa, puso en verdaderos apuros a los morados (49-55). Ahí, en el borde del precipicio, el Chocolates Trapa se agarró a Grimau, que con cinco puntos consecutivos mantuvo con vida a los palentinos (54-57). Pero las pérdidas iban a lastrar a los locales. El Covirán abrió una brecha de seis puntos y los palentinos se perdieron tratando de desenmarañar su defensa.El Chocolates Trapa quiso pelear hasta el final , pero la tenacidad granadina lo apresó en su trampa.

 

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