El Chocolates Trapa Palencia, en caída libre

Nikola Cvetinovic se lamenta de la derrota entre la alegría del Real Canoe. /Antonio Quintero
Nikola Cvetinovic se lamenta de la derrota entre la alegría del Real Canoe. / Antonio Quintero

Los morados desperdician una ventaja de 19 puntos en el último cuarto

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

Un despertador o un paracaídas. Uno de los dos objetos necesita ahora mismo, si no son los dos, el Chocolates Trapa Palencia, que se ha instalado en una crisis de resultados y, por momentos de juego, ofreciendo una imagen impropia de ellos en los últimos cuatro minutos de juego. Cuando el pabellón era una fiesta, las ovaciones flotaban en el ambiente y la victoria volvía al casillero morado, apareció el apagón del Chocolates Trapa, que, en su casa, regaló un triunfo a un Real Canoe, que demostró garra y corazón. Y es que ayer los morados parecieron el equipo recién ascendido, mientras que los madrileños, con la experiencia de Miguel Ángel Aranzábal, demostraron que no vienen a pasearse por la categoría de plata del baloncesto nacional. Victoria de prestigio para el Real Canoe.

94 Chocolates Trapa Palencia

Grimau (19), Sanz (7), Urko (10), Gustys (16), Vasturia (10) -quinteto inical- Kone (2), Zubizarreta (4), Cvetinovic (15), Hermanson (11), Toledo (-).

96 Real Canoe

Jiménez (-), Pérez (19), Fuentes (11), Gil (21), Martínez (9) -quinteto inicial- Jugovic (26), De la Rúa (8), James (2).

Empezó muy intenso en defensa el Chocolates Trapa, destruyendo los dos primeros ataques del Real Canoe. No querían cometer los errores del pasado los palentinos, que en ataque se aprovechaban de una tímida defensa madrileña. El juego interior de los morados funcionaba con Gustys y Urko dominando la pintura. Tan solo Tyson Pérez, el jugador más valorado de la competición, inquietaba a los de Alejandro Martínez. El juego del recién ascendido fluía por las manos de Adrián Fuentes. Al exmorado no se le ha olvidado dirigir y sus conocimientos los pone ahora al servicio del Real Canoe. La dirección de Fuentes y el acierto de Pérez servían para que el Chocolates Trapa no se despegara en el marcador. A los puntos de la pareja de pívots palentinos se sumaba la anotación de Vasturia, que, con un 2/2 en triples, distanciaba a los suyos. Mientras tanto, Gustys cometía su segunda falta personal en el primer cuarto y acababa en el banquillo. Empieza a ser ya una tónica habitual las dos personales del lituano en los primeros diez minutos, que contrastan con todo lo que produce cada vez que está en la cancha. Sin Gustys sobre el parqué, los palentinos cerraron el primer cuarto con dos triples (Vasturia y Sanz), que ponían un más ocho en el marcador (27-19).

El segundo periodo arrancó con dos tiros libres convertidos de Cvetinovic, que establecían un más 10 de ventaja. Y ahí llegó un apagón de los morados, porque esa diferencia se evaporó gracias al acierto de Jugovic desde la línea de 6,75. El despertador del Palencia se volvía a quedar sin pilas. Los triples del escolta obligaron a Alejandro Martínez a pedir tiempo muerto y espolear a su equipo. El testigo lo recogió Grimau, que, con cuatro puntos, se encargaba de ahuyentar fantasmas, que se agazaparon para relucir en el tramo final del encuentro. A pesar del acierto del catalán, los madrileños, correosos como llevan demostrando toda la campaña, no decían adiós al encuentro y las canastas en ambos aros se daban constantemente, reflejando el electrónico un apretado 42-40 al término de la primera parte.

Arreón morado

El tercer cuarto empezó por los mismo derroteros, Gil se imponía en la pintura, hasta que un tiro del pívot ponía por primera vez por delante a los madrileños. Faltaban ocho minutos para el final del periodo y el Chocolates Trapa necesitaba reprogramar la alarma de su despertador. Y funcionó. Las imprecisiones se empezaban a adueñar de los dos equipos y tan solo Gustys y Grimau daban el toque de cordura necesario. Con el paso de los minutos, cimentados en una buena defensa, los palentinos se despegaron en el marcador.

El acierto del Chocolates Trapa forzaba a Aranzábal a modificar la defensa y establecer una zona que tampoco dio resultados. El tercer periodo también sirvió para ver a Carlos Toledo en cancha, que se llevó una sonora ovación por poner el pie sobre el parqué. La afición le quiere y muestra su afecto vitoreando su nombre. Con el murciano en cancha, la tónica no varió y la defensa se acrecentó, gracias, entre otros asuntos, al poderío físico de Kone, otro de los jugadores que recibió el cariño de la hinchada. Entre ovaciones y agradecimientos, Hermanson elevaba la diferencia a un más trece con un triple para la tranquilidad de los presentes. Esa diferencia se mantuvo hasta el final del tercer cuarto.

El partido parecía sentenciado en el inicio del último periodo. Las canastas de Cvetinovic y Zubizarreta ponían una ventaja de más 19 puntos para el Chocolates Trapa. El ataque madrileño se atascaba, pero llegó un inexplicable apagón morado. Canasta a canasta, la ventaja se reducía, aunque parecía que no había tiempo para lamentarse. Parecía que estaba todo controlado, pero los morados se olvidaron de anotar. Y es que en tan solo dos minutos, los visitantes remontaron doce puntos de desventaja para mandar el partido a la prórroga. Increíble. Nadie en el pabellón se lo creía y entre el desánimo se recordaba que el último entrenador que perdió cuatro partidos consecutivos (los primeros cuatro encuentros de la pasada temporada) fue Joaquín Prado, y no concluyó la campaña.

En la prórroga, con el ánimo dolido, el Chocolates Trapa fue siempre a remolque, a pesar de que Urko y Grimau pusieron a su equipo por delante en el último minuto. Pero Gil y Jugovic, el mejor del partido, silenciaron el pabellón y al Chocolates Trapa, que necesita urgentemente un paracaídas. La polémica también apareció en el último segundo, con un palmeo de Cvetinovic que los árbitros anularon sin dudarlo.