LEB Oro

El Chocolates Trapa se descose ante el Real Betis

Olumuyiwa tapona la bandeja de Kone. /Antonio Quintero
Olumuyiwa tapona la bandeja de Kone. / Antonio Quintero

Los morados pierden ante el líder después de treinta buenos minutos y un último cuarto para olvidar

LÍA Z.LORENZO Palencia

El plan del Chocolates Trapa se descosió en diez minutos, los que marcaron en el último cuarto la diferencia entre el líder de la LEB Oro y el equipo de Carles Marco, que se perdió en la marea verdiblanca.

66 Chocolates Trapa

Jorge Sanz (7), Urko (9), Gustys (4), Hermanson (18), Vasturia (6) -quinteto titular- Aranitovic (3), Kone (9), Zubizarreta (2), Cvetinovic (8) y Veljkovic (-).

76 Real Betis

Briopleh (15), Borg (8), Costa (8), Stainbrook (-), Malmanis (-), -quinteto titular- Dee (16), Olumuyiwa (10), Almazán (4), Mbaye (2), Dani Riodríguez (2) y Enechionyia (11)

Parciales.
19-19, 18-15 (descanso), 14-13 y 15-29.
Árbitros.
Terreros San Miguel, Olivares Bernabéu y Martínez Silla.

Al principio, el Chocolates Trapa se colgó a su defensa y al acierto de sus hombres exteriores, con un espectacular dos de dos desde el 6,75 de Calvin Hermanson, para abrir una pequeña brecha en el marcador nada más comenzar (12-5). Los morados defendían como nunca, pero los béticos no tardaron en exhibir su potencial exterior con Bropleh a los mandos. El estadounidense dio la vuelta al marcador con cuatro triples consecutivos que dejaron frío el Pabellón (12-14). Y eso que Curro Segura había decidido dejar en el banquillo a Dani Rodríguez y apostar por Costa. El veterano base tomó los mandos de la nave verdiblanca después de que Jorge Sanz anotara de nuevo desde el perímetro para poner el 15-14. El partido se había convertido en una pelea de golpes desde la línea de tres.

Carles Marco también movió ficha para dar entrada a Zubizarreta, Cvetinovic y Aranitovic. Con los cambios, Vasturia se emparejó con Bropleh en defensa para tratar de frenar el festival anotador del americano. La intensidad defensiva de los morados iba subiendo y se cobró una rigurosa falta antideportiva de Vasturia que facilitó que los verdiblancos consiguieran empatar cuando el primer cuarto ya agonizaba (19-19). El partido ya era de alto voltaje. Carles Marco salió en el segundo cuarto con un quinteto sin Vasturia ni Hermanson para tratar de mantener la intensidad defensiva hasta el final.

Porque el partido se había transformado. Los jugadores exteriores parecían estarse tomando un respiro y los dos ataques se concentraron en jugar uno para uno y terminar en penetración. Y no con mucho acierto. Después de cinco minutos, el marcador reflejaba un ajustado 23-24 que revelaba el súbito descenso de anotación. Las pérdidas y las malas decisiones en ataque hicieron que el choque se ralentizara. No parecía ser lo que quería Carles Marco, que de nuevo dio entrada a Hermanson y a Vasturia. Pero el partido era tan desconcertante que ni los árbitros se aclaraban con sus propias decisiones después de que el banquillo morado viera cómo sus protestas se transformaban una técnica. El choque estaba definitivamente loco, con más errores que aciertos en las dos canastas. Menos para Bropleh, que se regía por sus propias normas dentro del caos. Un triple suyo puso el 27-30, rápidamente neutralizado por un 2+1 de Cvetinovic, siempre el más listo dentro de la pintura. Y cuando el segundo cuarto agonizaba apareció la versión superlativa de Hermanson para anotar un triple que llevó el delirio a la grada y una ventaja de tres puntos para el Chocolates Trapa (37-34). El paso por los vestuarios no apagó el fuego de la muñeca de Hermanson, que volvió a anotar desde el 6,75 para abrir de nuevo un pequeño hueco en el marcador tras la igualdad reinante (40-34). Milenko había conseguido imponer su intimidación en la pintura y al Betis le costaba anotar en un tercer cuarto que había empezado mucho más lento.

Ida y vuelta

Enfrente, el Chocolates Trapa se sentía más cómodo en el nuevo escenario y Urko abrió la brecha desde el 6,75 (43-36). Pero los verdiblancos saben resolver las situaciones complicadas y con dos robos volvieron a dejar la ventaja morada en un suspiro (45-42). Y así siguió hasta el final del cuarto, con un Chocolates Trapa tratando de estirar la ventaja y un Betis reduciéndola una y otra vez (51-47).

Casi no había empezado el último periodo cuando los verdiblancos consiguieron empatar el choque (51-51). Con Hermanson en el banquillo, los morados se atascaron en ataque, momento que aprovecharon los visitantes para dar la vuelta al partido (51-54). Era el momento de que los morados apretaran los dientes para aguantar el envite del líder. Pero el Betis se había desmelenado, había cerrado las puertas atrás con una zona y mostraba su músculo en ataque (52-57). Carles Marco se vio obligado a pedir tiempo muerto después de que su equipo morado solo anotara un tiro libre en tres minutos. El partido se escapaba entre los dedos de los palentinos, incapaces de encontrar la canasta tras el bosque de brazos que habían construido los béticos, inapelables en los minutos finales. Ahí apareció Dee y ahí se acabó de descoser el Chocolates Trapa, que no encontró la receta para frenar todas las variantes ofensivas de los verdiblancos, desatados hasta el final.