El Chocolates Trapa cae en su debut ante el Melilla

Dani Rodríguez conduce el balón ante el Melilla Baloncesto. /MARTA MORAS
Dani Rodríguez conduce el balón ante el Melilla Baloncesto. / MARTA MORAS

El conjunto de Marco se hunde en la segunda mitad y defrauda en su primer partido en casa

Esther Bengoechea
ESTHER BENGOECHEAPalencia

Por fin volvió a sonar el eco del balón botando sobre el parqué palentino, el seco silbato del árbitro anunciando sus decisiones y los aplausos de un público entregado a los suyos, al Chocolates Trapa Palencia. Bueno, aplausos, cánticos y tambores, que aquí somos de animar mucho y de hacer todo el ruido posible para apoyar a los nuestros. Pero, entre todo esto, se coló –al final del partido– algún que otro pito de enfado porque el público local terminó cabizbajo y abandonando el Pabellón Municipal antes de tiempo. Y es que el espectáculo palentino duró solo veinte minutos. Después de eso, se fue desinflando el Chocolates Trapa Palencia hasta que terminó el encuentro con una clara y dura derrota en su debut en casa. Así, el Melilla Baloncesto, que ya se sabía que no venía a hacer turismo, dio un espectáculo sobre la cancha y dominó la segunda parte del partido y, obviamente, el resultado (69-81).

69 Chocolates Trapa Palencia

Bader (6), Larsen (20), Grimau (8), Kacinas (8) y Dani Rodríguez (13) -quinterto titular- Jorgensen (7), Pradilla (4), Antúnez (3).

81 Melilla Baloncesto

Agada (19), Witlinski (-), Matulionis (5). Hartwich (10) y Simarr (10) -quinteto titular- Ortega (14)Fede Ucles (6), Misters (8) y Kouyanouba (9)

PARCIALES:
19-16, 21-21, 18-32 Y 11-12
ÁRBITRO:
Liziana Moreno, Albacete Chamón y Sánchez González.
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la primera jornada de LEB Oro disputado en el Pabellón Municipal de Deportes de Palencia.

Y eso que el conjunto que dirige Alejandro Alcoba aterrizó en la pista palentina sin dos de sus fichajes, Luke y Sibide, que aún no han llegado a la disciplina melillense. El que sí que estuvo, con ficha solo para el encuentro ante el conjunto de Carles Marco, fue Kouyanouba, que ha realizado la temporada con el Melilla y que anotó 9 puntos, dio bastantes quebraderos de cabeza a la defensa local y terminó con más valoración que la mayoría de la plantilla morada.

Y arrancó el partido, haciéndose remolona la pelota y sin querer pasar por el aro. Finalmente, después de casi dos minutos de intentos fallidos por ambas partes, los melillenses inauguraron el marcador con dos tiros libres de Cuevas, seguidos de dos de Bader. Los de Alcoba buscaban mover el balón rápido y atacar con velocidad, pero los palentinos, sabedores de que la defensa era uno de sus puntos flacos, apretaron los dientes y defendieron cada jugada como si fuese la última. Con 4-8 en el marcador y la sombra del miedo por el despegue rival, los capitanes locales, Grimau y Dani, tiraron de experiencia e igualaron la contienda. El buen trabajo de Pradilla y Kacinas dio alas a los palentinos, que lograron terminar el primer cuarto con 19-16. Todo parecía ir sobre ruedas y nadie se esperaba un marcador tan alarmante como el que se vio al final del choque.

Travis Bader no logró anotar ni un solo triple en todo el encuentro

Lucas Antúnez, que había salido al final del periodo anterior para dar descanso a Dani Rodríguez, inauguró el marcador en este segundo cuarto. Los pupilos de Marco se mantenían por delante en el marcador gracias, sobre todo, al gran juego interior que desplegó Kevin Larsen, sin duda el mejor del partido, ya que concluyó con 20 puntos en su haber y con una valoración de 33 puntos. A falta de poco más de un minuto para el descanso, los visitantes se adelantaron en el marcador, obligando a Carles Marco a pedir su primer tiempo muerto del partido, que sirvió para reconducir la situación y llegar al descanso con 40-37.

A partir de aquí comienza una crónica distinta, la crónica de una derrota. Poco tiempo duró la hegemonía local, hasta que Kouyanouba robaba un balón que circulaba entre Bader y Grimau y ponía el 42-43 en el marcador. A partir de aquí, ya nunca estuvo por delante el equipo de Carles Marco.

Kevin Larsen anotó 20 puntos y fue el jugador más valorado del choque

Todo funcionaba en la pizarra rival, no importaba buscar el juego exterior o el interior, porque estaban en racha y todo iba bien. Conseguían marcar su ritmo de juego y corrían por la cancha a sus anchas. Mientras, los palentinos trataban de mantenerse dentro del partido y sobre la cancha, con las indicaciones del entrenador local y los ánimos desde la grada. Varias veces redujeron la distancia los morados, primero con Dani Rodríguez y Kevin Larsen, y después con el pívot de nuevo y con Grimau. Cuando la diferencia era solo de cinco puntos (58-63) llegó, de nuevo, el acierto visitante y el descontrol en defensa, para cerrar el penúltimo cuarto con un abultado resultado de 58-69.

Y llegó el último cuarto, donde las prisas y los nervios eran uno más entre los jugadores palentinos, que veían cómo se iba evaporando el tiempo mientras el marcador seguía inamovible. Esto preocupaba, obviamente, a los palentinos, que tenían que salvar una diferencia de once puntos y esto cada vez parecía más imposible. Todos lo iban intentando, desde lejos, con los triples que ayer brillaron por su ausencia –cinco de veinte–, bajo el aro, pero todo fallaba en los momentos complicados, tanto la defensa como el ataque. Y tuvieron que pasar más de cinco minutos para que el marcador se moviera. Y tuvo que ser Travis Bader, aunque no con un triple, sino con un lanzamiento de dos, que dio algo de esperanza a la plantilla morada, que no pensaba bajar los brazos por mucho que se complicase.

El triple de Kacinas fue un último intento de mantenerse en el partido, pero el acierto rival desde fuera del perímetro lastraba cualquier intento de remontada y hundía, un poco más, a los morados en sus propios fantasmas. Dos aciertos de tres de los melillenses ponían punto y final a cualquier resquicio de remontada. Y así se fue llegando al doloroso resultado de 69-81 en el debut liguero del Chocolates Trapa Palencia, que aún necesita tiempo para funcionar como equipo y, sobre todo, necesita otro pívot que apoye el trabajo de Larsen.

Cierto es que Marco tuvo solo ocho jugadores disponibles, ya que el 5 sigue sin llegar, mientras que Niang y Jasaitis estaban lesionados. La segunda cita de la liga es otro hueso, el Palma, que recibe a los palentinos el próximo domingo.