La maldición palentina del Carramimbre

Sergio de la Fuente lanza con la oposición de Cvetinovic/Antonio Quintero
Sergio de la Fuente lanza con la oposición de Cvetinovic / Antonio Quintero

El Ciudad de Valladolid vuelve a perder ante el Chocolates Trapa un partido que tuvo casi ganado

Víctor Borda
VÍCTOR BORDAPalencia

El Carramimbre Ciudad de Valladolid sucumbió otro año más a la maldición palentina. Otra vez tuvo el partido para ganar, pero se vio igualado en el último suspiro y superado en la prórroga por un gran rival. Partidazo en la cancha y en las gradas, en un encuentro que pudo ganar cualquiera, pero que de momento siempre de decide de lado morado. Un día de ataques en el que las defensas no estuvieron demasiado finas y en el que el talento ofensivo dejó momentos estelares. El equipo vallisoletano compitió contra un gran rival, lo tuvo ahí, pero faltó esa dosis de fortuna que hubiera supuesto ganar por primera vez en Liga a los palentinos.

El encuentro comenzó con un cariñoso homenaje a Urko Otegui, el jugador que más partidos ha disputado en la LEB Oro. Emoción que se trasladó a la cancha, pues el Chocolates Trapa saltó mucho más entonado y endosó un 8-2 de salida bajo el efecto Otegui. Los visitantes se mostraron muy fallones en los tiros. Pese a todo, el cuadro carmesí se rehizo y un 1+1 de Novas llevó a apretar las cosas a un ajustado 10-9. Falsa alarma, otro apretón local con un Vasturia que hacía daño y el Palencia dobló en el marcador a las ardillas (22-11, m. 8).

101 Chocolates Trapa Palencia

Grimau (10), Sanz (15), Urko (12), Gustys (2), Vasturia (31) -quinteto titular- Kone (6), Zubizarreta (2), Cvetinovic (10), Hermanson (13)

97 Carramimbre Valladolid

Gantt (3), Alvarado (19), De la Fuente (15), Novas (5), Hayes (4) - quinteto titular- Torres (14), Kazadi (13), Álex Reyes (15), Aboubacar (7), Adekoya (2).

Paco García lo intentó con cambios, pero la cosa no mejoró hasta que Aboubacar saltó a pista. El rocoso pívot hizo de Astilleros e inoculó más agresividad atrás. A trancas y barrancas el Carramimbre redujo diferencias gracias a un parcial de 2-9, con triple final sobre la bocina de Álex Reyes. Con 24-20 se llegaba al final de los primeros diez minutos de juego.

En el segundo cuarto, los brotes verdes de final del primero se borraron de golpe. Buena dirección de Sanz, Vasturia seguía a lo suyo y mayor fluidez tanto adelante como detrás. Así las cosas, la renta local engordó y se asentó entre los ocho y los nueve puntos. El Chocolates Trapa tampoco tuvo la regularidad necesaria para abrir más la diferencia. Los vallisoletanos, despistados por momentos, aguantaron como pudieron. Paco García lo intentó con todo su arsenal, incluso probó con la habitual dupla de pívots pequeños, Sergio de la Fuente y Jubril Adekoya, pero la cosa no tenía visos de mejorar. El Carramimbre competía, como siempre, pero el mejor juego tenía color morado. Palencia, con todo merecimiento, mandaba en el electrónico al descanso por 45-39.

Hasta el receso, las estadísticas reflejaban un claro dominio de los hombres de Alejandro Martínez. Los locales valoraban 57 frente al 32 de las ardillas. Palencia basaba su renta en su mayor acierto en los lanzamientos –61% en triples, 50% en triples y 100% en tiros libres–. Eso sí, en los visitantes destacaba la aportación del banquillo, con 23 puntos.

Reacción visitante

El Carramimbre volvió a la cancha con la misma dinámica. Parecía que Palencia tenía una velocidad más, sobre todo Vasturia, un auténtico animal anotador. La renta morada continuaba moviéndose por los mismos derroteros, hasta los nueve puntos. Pero algo cambió. Alvarado comenzó a ser el faro carmesí y, con sus puntos y su dirección, el Ciudad de Valladolid comenzó a recortar. Álex Reyes, con la anotación de 1+1, igualó a 57 a poco más de dos minutos para la finalización del tercer cuarto. El equipo de Paco García se metía en el partido y comenzaba a sembrar dudas en el cuadro palentino. El ritmo y la intensidad eran trepidantes. Bradley Hayes, que puso más interés que juego, adelantó a los pucelanos por primeras vez el el último minuto del cuarto (60-62). Hermanson dejaba en tablas la cosa para el último capítulo del choque, (62-62).

A los pupilos de Paco García se les veía lanzados. En el cuarto definitivo apareció un Mike Torres que lo metía todo –incluido un triple más tiro adicional–. Álex Reyes acertaba desde más allá de la línea de 6,75. El Carramimbre dominaba con pequeñas ventajas, la máxima de cuatro puntos tras triple de un imperial Alvarado (77-81). La diferencia se mantuvo en los tres puntos para los visitantes, con Alvarado, este año sí, acertado desde la línea de personal. Con 85-86, Kazadi erró uno de sus dos tiros li libres y puso el 85-87 a falta de siete segundos para el final. Palencia atacó con todo, el lanzamiento no entró, pero Koné estaba ahí para hacerse con el rebote ofensivo, anotar y mandar el encuentro a la prórroga (87-87).

En los cinco minutos de tiempo extra, el Chocolates Trapa gestionó mejor sus ataques y la ansiedad final. Después de nuevas igualadas iniciales, Palencia logró dar el golpe definitivo con un triple de Grimau, que colocaba a los morados cuatro puntos arriba (98-94). El Carramimbre no se rindió, pero el equipo llegó a esos instantes finales sin la suficiente gasolina para forzar al menos otra prórroga. El partido fue muriendo sin que la victoria saliese ya del remozado pabellón de Palencia. La maldición palentina volvió a aparecer para dejar a las ardillas sin un triunfo que rozaron.

 

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