Obituario

Fallece Rafael Viloria, cofundador del extinto CB Valladolid

Propietario de la juguetería Mentaberry, fue uno de los impulsores del baloncesto profesional en Valladolid

JOTA DE LA FUENTE

Ayer por la mañana, gentes de bien, como Quino Salvo, Lalo García, Luis Ángel Hermoso, Gonzalo Gonzalo o Juan Pagés no contaban con la inesperada llegada de su amigo Rafael Viloria cuando se reencontraron con él. No esperaban la visita, pero Titas, su mujer -atenta como siempre- le condujo donde se habían organizado para seguir y comentar el partido de su amigo David Enciso con los cadetes del CBC Valladolid frente a La Salle Palma en los campeonatos de España de Lérida. Celebraron la victoria en la prórroga de un emocionante partido de baloncesto, lo que más les gustó toda la vida.

Aquí, en la tierra, en su Valladolid natal, quedaron desolados sus hijos, Faly y Juanjo, Diana y sus nietos Jorge y Olivia, cuando de madrugada vieron como su padre y abuelo emprendía el viaje a sus 93 años para reencontrarse con sus amigos y con María Paz 'Titas', su compañera y esposa durante todos los años que la vida les dio salud. Años de sacrificio y dedicación en su juguetería Mentaberry, en los soportales junto a la Plaza Mayor. Bazar donde generaciones enteras, desde los años 30 del siglo pasado, aprendieron a reír y disfrutar con juguetes de los de verdad, de los de madera, palito y cordel, de los que enseñaba su uso con entusiasmo Rafael Viloria.

El baloncesto de Valladolid debe todo a Rafael Viloria. De su amistad personal con Gonzalo Gonzalo, patrocinador del Castilla Gamo, surgió su relación con el baloncesto, del que fue gran aficionado hasta su último día. Fundador y directivo del Valladolid Club de Baloncesto, aportó su bondad, paciencia y buen hacer en los años del Impala, del Miñón, e incluso del Fórum Filatélico Valladolid. Entró en la directiva justo tras el mandato de Patxi Calabaza. Fueron años de esfuerzo desinteresado y apreturas económicas con Gonzalo, Teodoro Rodríguez, Pagés, Juan Codina, Hermoso, Arturo Seara o Samuel Puente, en las canchas de Moreras, en la Feria de Muestras, en Huerta del Rey y en Pisuerga.

De su mano, contactos y gestión llegaron los primeros profesionales, los primeros americanos, nombres como Carmelo Cabrera, Nate Davis, Feñe, Morty, Castrillón, Trumbo, Singleton, Quino Salvo, etc. Fueron años de directivo en los que muchos podrían dar fe de su personalidad, al igual que Montse, la madre de Lalo García, que disfrutó de una amistad forjada en sus años de vecindad.

Fue aficionado de los de verdad, de los de grada y frío, siempre junto a Germán Merino y Poveda, trío inseparable en cada partido que jugaba su hijo Juanjo, incluso en sus últimos años de liga senior con el Tutto Sport o Compás Café Bar, y antes en el Universitario CDU. Las tertulias y análisis del juego de ese trío siempre me llamaron la atención, así como su amistad imperturbable e inquebrantable.

Y qué decir de la cancha de baloncesto de su casa de Viana de Cega, por la que han pasado verano tras verano jugadores internacionales, profesionales, estrellas del deporte de la canasta, pero sobre todo amigos de su entorno y aficionados al baloncesto, e incluso gentes del rugby, sin miedo a practicar el deporte de la canasta en tan singular pista rodeada de seto. Amigos de Faly y Juanjo. Amigos y gentes de baloncesto. Personas que desde ayer añoran a todo un señor del baloncesto, Rafael Viloria.

 

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