El Carramimbre se hará fuerte en Pisuerga para cerrar la serie frente a Melilla

El Carramimbre se hará fuerte en Pisuerga para cerrar la serie frente a Melilla

Los de Paco García, que dieron la campanada en el primer partido de la eliminatoria para revertir el factor cancha, tratarán de sellar la eliminatoria ante los melillenses, que siguen partiendo como favoritos

El Norte
EL NORTEValladolid

Dos partidos separan al Carramimbre CBCV de la Final Four por el ascenso y dos partidos quedan en Pisuerga esta temporada. Las cuentas son sencillas para mantener viva la llama de la promoción. Los de Paco García, encomendados a su público, tienen en su mano cerrar la serie ante el poderoso Melilla Baloncesto, a quienes sorprendieron en el punto inaugural (76-78) pero no pudieron doblegar una segunda vez (76-70). Con la eliminatoria igualada después de lo visto en el Javier Imbroda, no obstante, quedó claro que las opciones de superar la serie son muy reales.

Así, el feudo carmesí tiene la llave de la eliminatoria y el jueves (21:00) y el sábado (19:00) deberá demostrarlo ante un rival, el Decano de la competición, que sigue siendo el favorito para estar en Bilbao luchando por la segunda plaza de ascenso.

La semana pasada y en el Javier Imbroda, los pupilos de Paco García volvieron a demostrar sobradamente lo que les ha llevado hasta aquí: que no solo pueden competir contra cualquiera, sino que también pueden vencer a cualquiera. Dos realidades con un mundo de diferencia. La victoria en el primer partido y la actuación del segundo a pesar de la derrota, denotaron que el gen competitivo del Carramimbre CBCV está intacto y que hay piernas para un par de machadas más. Ambas, eso sí, pueden ser más «sencillas» con el factor Pisuerga de su lado.

La igualdad ha sido la nota predominante en los dos primeros partidos en el Javier Imbroda de la ciudad autónoma. Si en el primer partido los pupilos de Paco García impusieron su juego veloz y rápido para golpear desde la larga distancia, con una gran actuación del MVP Álex Reyes y un siempre inspirado Sergio de la Fuente, no pudieron repetir éxito con el mismo sistema en el segundo envite.

Aunque cerca estuvieron, pero los 34 tantos de valoración de Caleb Agada lo evitaron en buena medida. Alejandro Alcoba, sabedor de que frenando a Álex Reyes y a Sergio de la Fuente iban a llegar los problemas en ataque para las ardillas, cumplieron a la perfección dicho cometido. Y se cumplieron las cábalas. A pesar de que emergieron los puntos de Greg Gantt y Mike Torres, finalmente no se pudo volver a sorprender a un conjunto, el melillense, con mucho talento y potencia en la pintura.

Los detalles, así, marcaran las diferencias en una eliminatoria que se está decidiendo con márgenes muy cortos, lo cual erige al factor Pisuerga como vital para ser el juez. Los melillenses, aún favoritos para imponerse, tendrán que sobreponerse a un ambiente hostil y a un conjunto que les ha plantado cara hasta el límite. Las ardillas por su parte, buscarán la machada con menor rotación en el banquillo y meterse en la Final Four sin necesidad de tener que jugar un quinto partido en Melilla, con todo lo que ello supone.

«No hay más partido que el del jueves»

«Nos hemos ganado el derecho a soñar. Sueño con ganar el jueves, no hay más partido que ese, aunque indudablemente ellos siguen siendo favoritos», ha admitido Paco García en la previa de los dos próximos partidos de la eliminatoria de playoffs. Para sacarla adelante, eso sí, el Carramimbre CBCV deberá pulir una serie de detalles porque los márgenes entre melillenses y vallisoletanos están siendo muy cortos.

«El equipo no se descompone nunca y esa es una gran virtud, siempre competimos. Estuvimos 20 abajo y fuimos poco a poco, con objetivos cortos», comenta el técnico vallisoletano sobre el primer encuentro, aunque en el segundo las tornas variaron. «Ellos mejoraron mucho sus números y nos cuesta frenarlos en la zona. En frío, hemos encajado lo mismo los dos días, pero no hemos anotado tanto, son diferencias muy cortas, aunque aún tenemos margen de mejora», reconoce Paco García. «El primer día ganamos más rebotes y perdimos menos balones. En el segundo fue al revés. Esa es la diferencia entre la victoria y la derrota», explica.

No obstante, en esta ocasión, el ambiente hostil será para Melilla, algo que ilusiona al entrenador vallisoletano, quien alcanzará los 1000 partidos como primer entrenador: «Es muy emocionante estar en la oficina y ver que entra la gente continuamente a por entradas. Va a haber muy buen ambiente, la gente rezuma ganas de vernos ganar. Si hay algo que me fastidia es pensar que la temporada de puede terminar. La vida tan sana de este equipo es buenísima y me va a dar pena porque va a ser difícil reunir otro grupo humano así, pero los chicos tienen ganas de alargar esto», concluye.