Baloncesto

El Carramimbre desperdicia la primera ocasión de sumar la undécima victoria

El Carramimbre desperdicia la primera ocasión de sumar la undécima victoria

El Clavijo de Logroño se impuso en Pisuerga en un final apretado y coloca al CBC Valladolid ante su irregular realidad

El Norte
EL NORTEValladolid

Campanada en Pisuerga. El Carramimbre CBC Valladolid se dejó sorprender por el imprevisible CB Clavijo (87-92) y certificó el mal momento de las ardillas, que han cosechado 5 derrotas en los últimos 7 encuentros. Los vallisoletanos fueron de menos a más liderados por un extraordinario Óscar Alvarado (16 puntos, 4 rebotes y 9 asistencias) y desperdiciaron 9 puntos de renta en el último cuarto para terminar cayendo tras un final de infarto.

87 Carramimbre

Henri Wade-Chatman (19), Greg Gantt (9), Rowell Graham-Bell (0), Sergio de la Fuente (18), Cristian Uta (4) -quinteto titular-. También jugaron: Óscar Alvarado (16), Jito Kok (10), Daniel Astilleros (6) y Max Hopfgartner (5). CB Clavijo (92):

92 CB Clavijo

Erik Quintela (16), Félix Balamou (6), Carlos Martínez (10), Evan Yates (19), Terrence Bieshaar (8) -quinteto titular-. También jugaron: Trenton Coggins (0), Nils Gutenius (21), Arnaud Adala (4), Carles Bravo (8) y Juan Cabot (0).

Parciales
24-23, 19-22 (43-45 al descanso), 29-18 y 15-29
Árbitros
Ríos Marcos, Guillermo y González Gálvez, Iyán

Contagiados por el ambiente que presentaba el pabellón Pisuerga, los pupilos de Paco García firmaron un comienzo de partido frío, muy frío, que puso en liza las opciones de los visitantes. Clavijo aprovechó la caraja inicial y en apenas cinco minutos se colocó con una renta de 10 puntos (7-17) sin dar tiempo siquiera a que la defensa de las ardillas se asentara en la cancha.

Paco García y su Carramimbre, superados en los compases iniciales, no tardaron en dar paso al plan B con la entrada de Óscar Alvarado y desplazando a Chatman al puesto de escolta. Y la reacción fue inmediata bajo la batuta del base canario. Los vallisoletanos empezaron a encadenar buenos ataques con el isleño de director y el americano de ejecutor hasta poner a los suyos por delante al término del cuarto inaugural (24-23).

Tras unos peligrosos primeros diez minutos, el Carramimbre dio continuidad en el segundo cuarto al buen final del primero. Chatman seguía desatado y Alvarado se hizo con el tempo del partido, mostrando su faceta más agresiva de cara al aro y cargando de faltas a los exteriores del conjunto logroñés. A la sinfonía de los bajitos del Carramimbre (ambos con 14 de valoración al descanso) también se sumó la buena mano de Max Hopfgartner, con cinco puntos consecutivos, para mantener la iniciativa de las ardillas a falta de 3 minutos para el descanso (40-34).

Sin embargo, en la recta final de la primera mitad y aprovechando que los pucelanos entraron muy pronto en bonus, el cuadro de Jenaro Díaz se estiró y volvió a aferrarse al encuentro de la mano de un colosal Evan Yates, que alcanzó los 26 de valoración al término de una primera mitad que terminaron por llevarse los riojanos (43-45).

Despiertan los riojanos

Espoleados por la arenga de Paco García, el Carramimbre saltó a la pista con mucha más intensidad que en el periodo inaugural y en apenas tres minutos metió en bonus a los visitantes, forzando además la cuarta personal de Bieshaar y Coggins. Jenaro Díaz se vio obligado a retirar a dos de sus torres y las ardillas volvieron colocarse por delante (51-47).

Sin sus referencias interiores, Clavijo se encomendó al tiro exterior para mantener el ritmo de los locales, pero el acierto no acompañó y los vallisoletanos empezaron a cerrar filas y frenar al imponente Yates. El Carramimbre se adueñó de la pintura, lo que le permitió correr con alegría de la mano de unos inspirados Alvarado (30 de valoración en esos momentos) y Chatman. Los puntos siguieron cayendo con cuentagotas desde el 4,60 y Jito Kok puso la máxima favorable sobre la bocina del tercer cuarto (72-63).

Aún era pronto para cantar victoria y CB Clavijo empezó el último asalto con el cuchillo entre los dientes, firmando un parcial de 0-8 que tuvo que parar Paco García con un tiempo muerto. Lejos de achantarse por el ambiente hostil que comenzaba a aflorar en Pisuerga, los visitantes se pusieron por delante de muchos minutos (74-75) y metieron el miedo en el cuerpo a los vallisoletanos.

Desde entonces, la igualdad fue máxima y las alternativas en el marcador se sucedieron, pero cuando restaban 2:20 (79-79), una técnica pitada a Óscar Alavarado otorgó una ventaja mínima pero vital a los logroñeses (79-82) que, al contrario que las ardillas, no desperdiciaron. La sangre fría de Gutenius desde la larga distancia y de Carlos Martínez, desde la personal, no dio pie al milagro y certificó el segundo tropiezo consecutivo del Carramimbre y quinto en siete partidos.

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