CBC Valladolid - Melilla Baloncesto

El Carramimbre da por amortizada la temporada (70-76)

Mike Torres fuerza la entrada ante la oposición de Agada. /Villamil
Mike Torres fuerza la entrada ante la oposición de Agada. / Villamil

Sin acierto, músculo ni gasolina, cae rendido ante un Melilla que manejó siempre el ritmo y la ventaja en el marcador. Todos sus intentos se quedaron a medio camino

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Es la misma plantilla que entusiasmaba no hace tanto, y sin embargo algo se le ha perdido por el camino en las últimas fechas que escapa a la vista. Hizo la goma en Ourense hace unos días después de remar y remar en busca de algo que cambiara su destino, y acabó entregado ante un rival a priori peor. Ha repitido esta noche con Melilla enfrente, mucho más equipo, y el resultado es el mismo. ¿No da más de sí? Al menos su técnico no tiene ningún reparo en asentir. «No hay más. El chicle da para lo que da», ha reconocido al término de un partido sin más historia que la escrita por su rival.

No necesitó Melilla hacer unos números estratosféricos para llevarse la victoria. Ni siquiera notables. Con una tarjeta aceptable se quitó de en medio a un Carramimbre sin músculo, acierto ni gasolina al que se le vieron las costuras del primero al último de los minutos. Sin Reyes entonado y Gantt desconocido, bastó una defensa zonal para anular a un CBC Valladolid sin respuestas sobre el campo. Dominó siempre el equipo de Alejandro Alcoba, fue mejor posición por posición y en cada centímetro del campo, y si su golpe en la mesa no resultó más contundente fue solo por el último arreón de los locales cuando lo tenían ya todo perdido.

Melilla sí tiene un objetivo por el que luchar, mientras el CBC Valladolid parece dar por amortizada la temporada siete jornadas antes de su final.

Tardó en ajustar el equipo de Paco García, que ni encontraba fluidez en sus posesiones ni atrás se encontraba cómodo, en buena parte por el desequilibrio que creaba Vucetic cada vez que recibía. Empezó con él Novas y no tardó en cambiar de par con Sergio, incapaz de cerrar la vía (7-7 en 5 minutos con los siete puntos de Vucetic). En el otro bando, Melilla encontraba en ataque los tiros liberados que tanto añoraba su técnico en las últimas semanas, pero sin acierto, mientras en defensa se refugiaba en una zona de ajustes para generar confusión en el rival.

70 CBC Valladolid

Alvarado, Astilleros (4); Sergio de la Fuente (15), Novas (8), Aboubacar (5) -cinco inicial-, Álex Reyes (4), Mike Torres (10), Gantt (2) , Kazadi (4) y Hayes (10).

76 Melilla Baloncesto

Franch (6), Rubio (5), Kalinicenko, Vucetic (11), Dos Anjos (3) -cinco inicial-, Javier Marín, Balaban (13), Agada (16), Zyle (17), y Gilling (5).

Parciales:
13-14, 14-23 (27-37), 23-22 (50-59) y 20-17 (70-76)
Árbitros:
García León, Franquesa Vázquez, y García Parejo. Eliminados: Zyle.
incidencias:
Jornada 27ª de la Liga LEB Oro disputada en el polidepoitivo Pisuerga ante 2.000 espectadores.

La rotación no tardó en llegar, con un desfile que empezó por Sergio de la Fuente por sus malas elecciones en ataque, y siguió por el resto hasta cerrar el círculo (salvo Álvaro Reyes) en tan solo trece minutos de juego (15-22, coincidiendo con un tiempo muerto local). Hasta entonces, lo único positivo era el marcador de faltas, con dos casi consecutivas del brasileño Dos Anjos que pronto le mandaron al banco y tres de Vucetic a un minuto del descanso.

En el resto de apartados dominaba Melilla a su antojo ante un Carramimbre sin chispa, pesado en sus movimientos y por momentos hasta apático. El resultado a su indolencia dejaba al único equipo aparentemente con algo en juego en ventaja, la máxima antes de pasar por vestuarios (37-27).

Algo tenía que cambiar. Había que activar al equipo, sacudir el árbol, y Paco García optó por hacerlo desde atrás, con una zona 1-3-1 que amagó con revolucionar la salida de los suyos (36-41, ninuto 23). Con una marcha más, el partido entró al menos en otra dinámica. Suficiente para despertar a un Carramimbre aletargado, pero insuficiente para intimidar a un Melilla con recursos para atacar cada uno de sus puntos débiles (36-49, minuto 25). Dieron igual las alternativas planteadas. Sin actitud, la 1-3-1 dio paso a la 2-3, y esta de nuevo a defensa individual sin que variara la respuesta ni, lógicamente, el resultado. El Carramimbre se movía a impulsos y sus embestidas lo único que conseguían era hacer la goma (48-57, minuto 29). Sin Alvarado enchufado, necesitaba un revulsivo y por momentos pareció agarrarse a un Mike Torres más inspirado en las últimas jornadas. Pero tampoco. Ni con Alvarado ni sin él. Ni sin Torres ni con él. Sin Sergio, sin Novas, por supuesto sin Hayes,... El quiero y no puedo acabó por convertirse en impotencia, en una frustración que terminó por desviar la atención al trío arbitral.

Dos técnicas por simular y una más a Paco García por lo aireado de sus protestas encendieron la chispa. Lejos de dar más aire a Melilla, espolearon a los locales en un ambiente crispado que les devolvió al partido (del 53-65 al 60-68, minuto 35).

El último as que quedaba en la manga pasaba por jugar con dos bases... y jugársela al fallo del rival. Defensa cerraday conceder tiros para buscar un posible rebote. Y por ahí el Carrambibre encontró una espita (66-72, minuto 38). Pero tampoco. Ahí se dio de bruces con su realidad, y en ese último intento fue Aboubacar el que entregó en ataque todo lo que fue capaz de dar, que fue mucho, en defensa.