Copa de Castilla y León

El cansancio tumba al Carramimbre

Adekoya pelea por recuperar el balón tras un mal pase. /Marta Moras
Adekoya pelea por recuperar el balón tras un mal pase. / Marta Moras

Los de Paco García solo pudieron aguantar un cuarto el ritmo impuesto por el San Pablo Burgos

LÍA Z. LORENZO Palencia

El San Pablo Burgos fue demasiado rival para un Carramimbre agotado, exhausto tras la semifinal ante el Chocolates Trapa e incapaz de presentar batalla en la final de la Copa de Castilla y León. Los de Paco García se activan desde su defensa, desde la intensidad que imprimen al partido. Y en la final ni siquiera pudieron acercarse a su nivel habitual. Si el Carramimbre convirtió la zona en un lugar con alta tensión frente al Chocolates Trapa, ante el San Pablo Burgos fueron incapaces de hacer saltar ni una chispa. Sin esa tensión y con los burgaleses mostrando por qué están levantando expectación durante la pretemporada, el partido se diluyó cuando aún no había acabado el segundo cuarto. La Copa de Castilla y León viajaría hasta Burgos.

64 Carramimbre Valladolid

Alvarado (3), Gantt (3), Álex Reyes (10), De la Fuente (10) , Hayes (12) -quinteto titular- Adekoya (4), Torres (-), Álvaro Reyes (-), Kazadi (8), Astilleros (-), Aboubacar (3) y Novas (11).

84 San Pablo Burgos

Álex López (9), Jaramaz (4), Javi Vega (13), Kravtsov (7), Radoncic (9) -quinteto titular- Fitipaldo (2), Barrera (11), Frazier (4), Valge (3), Deon Thompson (14) y Huskic (8).

Parciales.
18-15, 11-24, 18-21 y 17-24.
Árbitros.
Bultó, Martínez y Mendoza.

Y eso que los vallisoletanos intentaron agarrarse a su defensa, con una presión inicial sobre la circulación de balón de San Pablo. Pero las pulsaciones latían mucho más despacio que en la semifinal ante el Chocolates Trapa. El baloncesto fluía en las dos canastas y los contactos se reducían a la mínima expresión. Un decorado distinto en el mismo escenario. Antes de que el cansancio frenara sus piernas, el Carramimbre abrió una pequeña brecha de seis puntos (15-9) enganchado a la buena actuación de Álex Reyes y a la solvencia de Hayes y De la Fuente. Con la tenacidad que los caracteriza, los vallisoletanos aguantaron el tirón de Deon Thompson, con cuatro puntos consecutivos, para mantenerse por delante cuando finalizó el primer cuarto (18-15).

Desde el 6,75

El partido iba a entrar en una fase de intercambio de canastas, con un parcial de 0-5 del San Pablo Burgos cortado por un robo y posterior bandeja de Adekoya (20-20). Lejos de la tensión vivida el sábado, pero sin renunciar al esfuerzo en la defensa individual, el Carramimbre aguantaba las embestidas de un equipo burgalés que no acababa de encontrarse cómodo en ataque.

Tal vez porque reinaba una extraña calma sobre la pista, como si los equipos estuvieran esperando que estallara la tormenta. Y la tempestad llegó desde el 6,75. En menos de un minuto, los de Epi obligaron a Paco García a pedir tiempo muerto para frenar la estampida burgalesa guiada por Javi Vega y Álex López, que anotaron desde el perímetro casi sin oposición (25-28). Los vallisoletanos empezaban a pagar el esfuerzo de la semifinal y los burgaleses encontraron por fin posiciones cómodas de tiro. Lo suficiente como para que el San Pablo Burgos abriera a base de triples la primera diferencia significativa (29-39). Álex López y Jaramaz lanzaron a su equipo desde el 6,75 para castigar a un Carramimbre incapaz de mantener las ayudas en defensa. El cansancio pesaba en las piernas de los de Paco García, que agradecieron la llegada del descanso, unos preciosos minutos para tratar de recuperar el aliento y plantearse si podían seguir enganchados al partido.

La respuesta llegó tras un triple de Gantt nada más empezar la segunda parte. Los burgaleses contestaron con otra canasta desde el 6,75 para dejar claro que no iban a levantar el pie del acelerador. Así comenzó una persecución en la cinta, una batida en la que los vallisoletanos respondían a las anotaciones burgalesas, pero no eran capaces de acercarse en el marcador. Las diferencias variaban entre los 9 y los 12 puntos, pero el Carramimbre era incapaz de aproximarse lo suficiente como para que los jugadores del San Pablo Burgos sintieran su aliento.

El partido avanzaba pero la esperada tensión de una final no llegaba. Y no iba a aparecer nunca. Eso quedó claro después de que Gantt no estuviera acertado en dos lanzamientos desde la esquina cuando restaban cuatro minutos para el final del tercer cuarto y los de Paco García estaban once por debajo (43-54). Con Sergio de la Fuente cogiendo aire en el banquillo, el entrenador vallisoletano no encontraba ningún jugador que surtiera al equipo los puntos necesarios como para seguir vivos en el partido. Por si las cosas no fueran lo suficientemente mal en ataque, los vallisoletanos cometieron su quinta falta personal a más de tres minutos para que finalizara el tercer cuarto. Así que cada contacto terminaba en la línea de tiros libres y se convertía en puntos fáciles para el San Pablo Burgos, que se lanzó definitivamente hacia la victoria.

Los de Epi abrieron una nueva diferencia de trece puntos (47-60) antes de que empezara el último periodo. Con su referencia ofensiva en el banquillo e incapaz de mantener su nivel defensivo, los de Paco García veían como el partido se les escapaba entre los dedos.

Sobre todo porque su porcentaje de acierto se había reducido al mínimo (15 de 40) en los tiros de dos. Los vallisoletanos lo habían intentado y habían llegado a su límite para decidir que lo mejor era regresar sin heridos a casa.

El último cuarto fue una sucesión de canastas para que Deon Thompson se alzara con el MVP de la final con sus 14 puntos y 9 rebotes. Al Carramimbre le queda la imagen de la semifinal, en la que pudo imponer su estilo y sus normas. Algo que le resultó imposible ante el San Pablo Burgos.

 

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