Baloncesto

La calidad y el oficio superan a las ganas

Kazadi elude el marcaje de Spieth. /Ricardo Otazo
Kazadi elude el marcaje de Spieth. / Ricardo Otazo

El acierto en el primer cuarto de Sergio Llorente, que se retiró lesionado, dio la vuelta al partido y el Carramimbre ya no pudo remontar

Víctor Borda
VÍCTOR BORDAValladolid

El Carramimbre Ciudad de Valladolid lo peleó. Luchó con más corazón que acierto frente a un rival con más oficio y calidad, que encima se vio beneficiado por un arbitraje nefasto, de los que tuvo dos varas de medir y que casi siempre perjudicó a los de casa. Varias enganchadas y tánganas en un encuentro intenso. Pero a las ardillas les pasó algo similar a los días de Palencia o Melilla. Mayor fondo de armario que la épica no consigue igualar finalmente. Nada que objetar a la entrega carmesí. Los vallisoletanos estuvieron en partido. Como reconoció su técnico es un equipo pelma, muy pesado, al que resulta muy complicado sacar del encuentro.

79 CBCV Carramimbre

Carramimbre CBC Valladolid (79) Óscar Alvarado (2), Greg Gantt (20), Álex Reyes (15), Jubril Adekoya (0), Seydou Aboubacar (4) -quinteto titular-. También jugaron: Mike Torres (2), Álvaro Reyes (-), Jonathan Kazadi (11), Daniel Astilleros (2), Sergio de la Fuente (16), Carlos Novas (7) y Bradley Hayes (0).

85 Liberbank Oviedo

Roope Ahonen (9), Davis Geks (10), Steven Spieth (4), Rolandas Jakstas (9), Óliver Arteaga (15) -quinteto titular-. También jugaron: Bryce Douvier (6), Joey Van Zegeren (6), Víctor Ramos (-), Sergio Llorente (11), Ignacio Rosa (10), Alonso Meana (5) y Antón Bouzán (0).

Parciales:
20-17, 20-29 (40-46 al descanso), 18-16 y 21-23 (79-85 final).
Árbitros:
Uruñuela Uruñuela, Garvín Domingo y Aranzana García. Eliminado Roope Ahonen por cinco faltas personales.
Incidencias:
Unos 2.500 espectadores en Pisuerga. Sergio Llorente se retiró lesionado en el segundo cuarto.

Pero el acierto, más bien la falta del mismo, fue un lastre para un equipo que tuvo problemas en ataque durante todo el encuentro. El Liberbank Oviedo obtuvo mejores registros en tiros de dos, triples y tiros libres. También fue mejor a la hora del rebote –33 de los locales por 39 de los visitantes–. Eso sí, los locales ganaron en valoración al cuadro asturiano, 86 a 81. Escaso consuelo. Mucho oficio y mucha clase en el equipo asturiano, además de dar mucha cera con permiso del trío arbitral. Oliver Arteaga, otro de los históricos de la competición, demostró tener patente de corso. Asuntos de galones y veteranía en los que el Carramimbre tiene también un claro déficit.

El inicio de las ardillas fue muy bueno. Máxima intensidad, eso no faltó en los cuarenta minutos de juego, y acierto inicial de Álex Reyes y Greg Gantt que dieron la máxima renta del partido a favor de los locales (12-8, min. 4).

Pero Javi Rodríguez vio pronto que debía cambiar el sino del encuentro e introdujo en el campo a su base Sergio Llorente. Este se convirtió en un martillo pilón con sus lanzamientos a salida de bloque directo. El jugador del conjunto ovetense anotó 11 puntos, con triple incluido, de manera consecutiva sin que la defensa local pudiera frenarlo. El Liberbank Oviedo había entrado muy frío en el encuentro pero el arreón del base le había metido de nuevo en la onda. Los ovetenses se colocaron a dos puntos del Carramimbre (19-17). Pero entonces se lesionó Llorente en los instantes finales del primer cuarto. Una mala pisada y un problema en la fascia del pie le llevaron al banquillo, del que ya no saldría en el resto del encuentro. Un tiro libre de Sergio de la Fuente cerraba el cuarto con 20-17. El cuadro vallisoletano acababa por delante. Sería el único cuarto. Había quedado patente que los pupilos de Paco García tenían problemas para lanzar y que lo hacían en muchos casos con el reloj de posesión casi a cero.

El conjunto asturiano apretó más en el segundo capítulo del partido. Siguió el cuerpo a cuerpo. Arteaga hacía daño en la pintura, lo mismo que un intenso Douvier. Los visitantes se adelantaron por primera vez (24-25, min. 14) y ya no volverían a perder la delantera durante el resto del encuentro. Seguían los problemas en ataque, pero el Carramimbre aguantaba el tú a tú de la mejor manera posible. El arbitraje comenzó a coger protagonismo y el concierto de pito, que desafinó lo suyo hasta que el partido estuvo decidido y favoreció al cuadro local, comenzaron a tirar para el visitante. La grada comenzó a encenderse. Al descanso, el Liberbank Oviedo se iba por delante de seis puntos (40-46).

Máxima renta visitante

Las cosas no mejoraron en el arranque del tercer cuarto. Los ovetenses endosaron un 0-8 de parcial que les disparó hasta un ya peligroso 40-54, un +14 que sería la máxima renta del Oviedo en el encuentro. Paco García intentó frenar la sangría con Álex Reyes como 'cuatro' abierto. Entró también Astilleros, lo que subió el nivel defensivo del quinteto carmesí. Los locales devolvieron un 5-0 de parcial. Había partido.

Gantt, con un par de triples, se convirtió en el referente ofensivo local y dejó la diferencia en cuatro puntos. Pero volvieron a aparecer los colegiados con una inexistente falta técnica. La grada entró en ebullición e insufló ánimos a las ardillas. Con solo cuatro puntos de renta (58-62) el equipo de Javi Rodríguez se marchaba al final de los primeros treinta minutos de juego.

En el último cuarto, el Carramimbre lo intentó, pero se encontró con el oficio de los Arteaga y compañía. Oviedo se fue de nuevo a los diez puntos (64-74, min. 34). Pero si algo tiene el cuadro carmesí es que no se rinde nunca. Con un Álex Reyes acertado, siete puntos en tres acciones consecutivas, volvió a acercarse hasta un ajustado 73-76.

Pero hasta ahí llegó la riada. Broncas y encontronazos hasta el pitido final. Victoria de oficio y calidad de los asturianos. El Carramimbre estuvo cerca, pero no lo suficiente.

«No se puede hacer más con menos»

Sabor agridulce dejó al técnico vallisoletano la derrota ante el Oviedo. Por un lado alabó el «partidazo» de su equipo y por otro lamentó contar con muchas limitaciones ante un «gigantes». «Poco más de puede pedir a este equipo. Nos hemos dejado la piel ante un grandísimo rival que encima cuando han tenido problemas tras la primera vuelta se han reforzado aún más. ¡Vaya suerte! Y con todo y con eso, les hemos ganado en valoración y solo hemos perdido siete balones», comentaba Paco García orgulloso de sus jugadores pero reconociendo el mayor potencial del Oviedo. «Ellos han acertado en momentos puntuales y se nos han ido. A pesar de ello nosotros somos un equipo muy pesado, muy peleón. Nos hemos bajado al barro y hemos tenido opciones, pero no el acierto. No se puede hacer más con menos», valoró el técnico vallisoletano. Y también destacó la calidad del juego interior del Oviedo, «mientras nosotros tenemos a Hayes, que parece Fantomas, se le espera pero no aparece nunca».

Sobre el pésimo arbitraje de los colegiados en un partido trabado y con mucho juego subterráneo que no supieron atajar equivocándose y compensando de forma absurda no quiso hablar el técnico. «Solo les he dicho que me voy a casa con malas sensaciones, así evito posible sanciones». Con esta derrota, Paco Garcí a afirmó que «faltan tres partidos y el objetivo es llegar a Huesca con una victoria más para no tener que jugárnosla en su cancha. El equipo tiene gasolina para aguantar este tramo final».

Javier Rodríguez, técnico del Oviedo que estuvo como jugador juvenil a las órdenes de Paco García en el Baskonia, afirmó que había sido un partido muy intenso. «He disfrutado muchísimo con este encuentro, parecía un partido de 'play-off'. Me encanta los equipos de Paco por su estilo de juego y la garra». Yante estos piropos, el técnico vallisoletano comentó: «Me gustan los halagos, pero prefiría más victorias».