Ardillas, al barco

De la Fuente realiza una entrada a canasta frente al CB Prat. /Alberto Mingueza
De la Fuente realiza una entrada a canasta frente al CB Prat. / Alberto Mingueza
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

Ardillas, solo faltáis vosotras. El barco del deporte vallisoletano tiene un pasaje libre, un hueco muy importante, y tenéis que ocuparlo cuando termine el próximo curso. Estoy seguro de que lo vais a conseguir. El baloncesto merece codearse de nuevo con los grandes. El tesón de Mike Hansen y Pepe Catalina agitará el árbol y el álbum lucirá con orgullo todos sus cromos. Es cuestión de tiempo. Al círculo le falta coser sus dos extremos para que la ciudad vuelva a presumir de que todos sus clubes están en la máxima categoría de cada una de sus disciplinas.

El vallisoletano suele ser discreto, no le gusta presumir, pero el ascenso del Real Valladolid ha cerrado un menú de tres estrellas Michelin al alcance de muy pocas ciudades. Balonmano, masculino y femenino, rugby, con los dos mejores equipos de la península (incluido Portugal), hockey, baloncesto adaptado… La lista asusta y pocas veces damos la importancia que se merece a un elenco de clubes que cincelan con letras doradas el nombre de la capital castellana en el mapa deportivo nacional e internacional.

Después de la depresión que significó la defunción de los dos estandartes en basket y balonmano, el deporte local vuelve a lucir sonrisa. El ciclo por fin ha sellado la cuesta abajo y ahora solo falta que el Carramimbre ejecute el último tirabuzón para escapar de la LEB. Entonces, el aficionado vallisoletano volverá a ser la envidia del resto de España.

El reto para el próximo ejercicio tiene varias aristas. Unas ambiciosas, como las que deben manejar en su hoja de ruta los dos equipos de balonmano para dar el salto de calidad que les permita pelear por cotas mayores, o Quesos y El Salvador, que volverán a exponer sus argumentos para demostrar que en el rugby patrio la corona reside en Pepe Rojo. La otra es más conservadora, pero no menos importante, la permanencia del Real Valladolid en Primera. La ecuación necesita que todas las incógnitas estén despejadas para que la ciudad mantenga sus credenciales.

Y con los clubes en plena ola del éxito, es el turno ahora de la ciudad, de los hinchas que lloraron cuando perdieron el paso de la elite y que ahora deben arrimar el hombro para que Valladolid mantenga su estatus. El baloncesto no puede estar solo hasta que lleguen los 'play-offs' de ascenso, ni Zorrilla helado con las butacas vacías hasta que nos juguemos la permanencia a vida o muerte. El balonmano también necesita el aliento de todos para que Aula y Recoletas se asienten en la zona noble. Hockey, baloncesto adaptado, rugby. Afición y equipos deben caminar juntos. Es el momento de dar un paso más y demostrar que todos queremos que Valladolid siga siendo un ejemplo, la referencia del deporte nacional.

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