El UEMC vence a sus propias dudas y suma la sexta victoria en Logroño
Reacciona en el último cuarto para dar la vuelta a un partido que se puso cuesta arriba en el segundo
Saúl Martínez-ADG
Logroño
Domingo, 23 de noviembre 2025, 17:06
El UEMC se levantó con energía, aunque dejando también algunas dudas, del revolcón sufrido la semana pasada en Ponferrada. No era un encuentro sencillo, con un Reina Proteínas Clavijo que se presentaba a la cita con cambio de entrenador tras la destitución de Ricardo Úriz. Esta vez, sin embargo, sí pudo llevarse el triunfo el equipo pucelano en su segundo choque consecutivo lejos de casa tras llegar empatado a un último minuto en el que Pau Isern fue clave con una canasta y una asistencia para Taiwo. Tampoco quedaron ahí las buenas noticias, ampliadas con el estreno de Carreño esta temporada después de recuperarse de su larga lesión.
De inicio, la escuadra vallisoletana obligó a Aitor Fantova a parar muy pronto el cronómetro ante el parcial de 2-9 con el que los discípulos de David Barrio dejaron su tarjeta de presentación en el Palacio de los Deportes de La Rioja. Un tiempo muerto que en ningún caso frenó el buen desempeño del equipo pucelano, rebosante de dureza y energía en defensa. Un buen trabajo que se complementó con la efectividad de Haney, Martín y Ordóñez en ataque. Precisamente el pívot pamplonés regaló otra muestra de su talento con un reverso para mantener en ventaja al UEMC (6-14, min. 6). Fue ya cerca del final del primer cuarto, con tres ataques infructuosos, cuando Jacobs anotó cinco puntos consecutivos para devolver el suspense a un marcador que cambió de dueño con un triple de Royo (19-18, min. 9).
Clavijo
De Pablo (4), Jacobs (11), Pardina (11), Arbosa (13) y Diene (4) -quinteto inicial-, Nongo (4), Querejeta (9) y Royo (17).
73
-
77
UEMC
Marín (4), Martín (11), Haney (17), Ordóñez (12) y Taiwo (10) -quinteto inicial-, Hanna (8), Pau Isern (6), Arqués (3), Carreño (3) y García-Abril (3).
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Árbitros: Martín Abad (Colegio castellano y leonés) y Mirantes Ibabe (Colegio vasco). Sin eliminados.
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Parciales: 19-18, 25-17 (44-35), 15-21 (59-56), 14-21 (73-77)
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Incidencias: Palacio de los Deportes de La Rioja. 500 espectadores.
Pesaron mucho los siete minutos sin anotar para el elenco de David Barrio, en un lapso de tiempo en el que el Reina Proteínas Clavijo logró 14 tantos (29-18, min. 14). Con el correr del reloj se evaporó como un espejismo la excelente imagen ofrecida en el inicio. La falta de claridad en ataque, con constantes empellones infructuosos contra la pintura, se vio acompañada por un desorden defensivo que permitió lanzar al cuadro rival desde todas las posiciones posibles. Así lo atestiguan los seis triples recibidos antes del intermedio, tres de ellos de Royo, unidos al buen hacer de Querejeta en las inmediaciones del aro (42-30, min. 18).
Una renta que sí consiguió limar la escuadra vallisoletana con un camino lento, pero seguro. Sin precipitarse, con Haney como principal argumento ofensivo, y alternando la participación de Pau Isern para elevar las revoluciones, el Reina Proteínas Clavijo se vio acorralado en el final de un tercer cuarto en el que le faltaron piernas y le sobraron nervios. El 59-58 a falta de escasos ocho minutos para el final dio fiel muestra de la igualdad que se vivió en un partido muy irregular por parte de los dos contendientes.
No encontró la fórmula David Barrio para dar estabilidad a sus pupilos, con fases de buen juego muy intermitentes. En todo caso, los dos tiros libres anotados por Haney permitieron al UEMC situarse a un triple de diferencia, el anotado en la acción posterior por el propio Haney tras un rebote de Hanna (67-67, min. 34). Ese fue el pistoletazo de salida para recuperar un pedazo de la mejor versión del Valladolid Baloncesto. Con Arqués, Ordóñez y Taiwo cargando la pintura, Marín tuvo siempre soluciones para jugar bloqueos, además de hallar lanzamientos cómodos.
Fue el base de Dos Hermanas quien participó en los mejores momentos de una formación pucelana que, sin embargo, no pudo abrir brecha en el marcador (73-73, min. 38). Fue el momento elegido por Pau Isern para destapar su magia con un espectacular alley oop que finalizó Taiwo y una posterior entrada a canasta con tiro desde la bombilla. Dos chispazos de brillantez a los que siguieron dos buenas acciones defensivas para amarrar la victoria y volver a la senda del triunfo con más suspense del esperado.