Un ascenso que nadie olvida en Palencia

La mascota Roby, Nacho Lezcano, Raúl Fernández, Leen Borsboom, Emilio Morán, Juanpe García, Sergio Alonso, Carles Bravo, Camilo Riveiro, José Emilio Bure y Marta Maté reciben ayer la ovación del público en mitad de la cancha. /Antonio Quintero
La mascota Roby, Nacho Lezcano, Raúl Fernández, Leen Borsboom, Emilio Morán, Juanpe García, Sergio Alonso, Carles Bravo, Camilo Riveiro, José Emilio Bure y Marta Maté reciben ayer la ovación del público en mitad de la cancha. / Antonio Quintero

Los jugadores que ascendieron a LEB Oro hace diez años rememoran con cariño la gesta del equipo

JESÚS GARCÍA-PRIETO Palencia

2009, toda una fiesta. En 2019, el pabellón se vistió de nuevo de luz y color para recibir al descanso del encuentro frente a Melilla a algunos de los héroes del ascenso a LEB Oro hace diez años. Camilo Riveiro, Carles Bravo, Juanpe García, Sergio Alonso y Emilio Morán fueron los únicos que estuvieron de la plantilla de aquel entonces, junto a José Emilio Bure y Marta Maté, fisioterapeutas del equipo, Leen Borsboom, delegado, y RaúlFernández, preparador.Tras ellos apareció Nacho Lezcano, entrenador del equipo durante ocho temporadas. Además, los jugadores que no pudieron acudir a la cita dejaron un mensaje a través del videomarcador. Tras las presentaciones, los protagonistas recibieron una fuerte ovación del público y varios obsequios de la marca Alimentos de Palencia, que fueron entregados por el gerente de Faymasa (patrocinador de aquella temporada), Aurelio Rafael. Además, se descubrió una pancarta con los dorsales de los jugadores campeones de Liga y Copa LEBPlata.

Una efeméride que nadie del Palencia Baloncesto olvidará nunca, tampoco Nacho Lezcano. «Guardo un excelente recuerdo. El año anterior fue complicado, sufrimos mucho. La temporada siguiente guardamos una base de jugadores que ya habían estado con nosotros y que nos habían dejado muy buenas sensaciones. Todo el mundo aceptó los roles dentro del equipo y eso fue la clave del éxito», subrayó Lezcano.

Aquel ascenso coincidió con la creación de la peña Basket Morao. Balbi Merino, tesorero de la peña, cree que el ascenso sirvió para que el Palencia creciese como club. «El salto de calidad de ese día en cuanto al número de asistentes fue brutal. Cualquiera de los aficionados de aquel momento se sabe de memoria el quinteto inicial», subrayó Merino, quien además recalcó que «para todos los integrantes de la peña, la plantilla del ascenso ha sido la que más congenió e intimó con la afición morada».

El equipo de entonces rebosaba optimismo antes del último partido. Así lo recuerda Sergio García, por aquel momento segundo entrenador. «El nivel humano era fantástico, incluso los jugadores extranjeros estaban muy metidos en el grupo. Eso no suele ser habitual. Lo recuerdo como una época en la que lo que queríamos era competir de la mejor manera posible. Las últimas jornadas no las olvidaré nunca. Ese partido frente a Tarragona recuerdo llegar al Pabellón y pensar que el público se había equivocado de hora, porque nosotros aparecíamos dos horas antes y ya había mucha gente por allí. Nos salió el partido perfecto. Recuerdo la ilusión de la afición que venía de años complicados y luego cumplimos con un año perfecto», destacó García, que actualmente se encuentra en el banquillo guipuzcoano de Delteco GBC como segundo de Sergio Valdeolmillos.

Para García, sería todo un éxito que la temporada que viene ambos equipos jugasen sus encuentros en la ACB, categoría a la que ascendió entrenando al Palencia. «Me encantaría competir contra ellos, porque eso significaría que nosotros nos salvamos. El Palencia se ganó el derecho de jugar en ACB, pero las condiciones que había eran imposibles. Ojalá pueda jugar pronto porque se lo merece», concluyó el donostiarra.

El buen ambiente en el vestuario es algo que también destacan los jugadores. Muchos de ellos llegaron a ser parte fundamental del futuro equipo en la competición, como Carles Bravo, que militó durante seis campañas en el club. «Cada temporada dábamos un pasito hacia adelante. Llegué y afortunadamente conseguimos el ascenso, peleamos por la Copa de Castilla y León, la final de la Liga y la de la Copa. Fueron seis años a nivel deportivo y familiar increíbles. Solo tengo buenos recuerdos de Palencia y de todos los aficionados», señaló Bravo.

Otro de los indiscutibles fue Xavi Forcada, actualmente jugando en tierras francesas, que recuerda con emoción aquellos momentos. «Me sigo acordando de mis compañeros. Recuerdo que teníamos un ambiente de grupo increíble. Gracias a eso nos divertíamos mucho en el campo, había muy buena química. Esa era la gran fuerza del equipo. Recuerdo la fiesta que había, el pabellón lleno y la ciudad entera volcada con el equipo. Me da mucha pena no poder estar, guardo un grato recuerdo de los años que pasé en Palencia, pero si no ha sido para este este aniversario, confío estar en el próximo», señaló Forcada.

Camilo Riveiro, actualmente director de la cantera de Obradoiro, recuerda con melancolía el ascenso de aquel equipo. «Para mí es un momento inolvidable. Ya pasé mi época como jugador y he hecho balance. En mi carrera tuve tres ascensos, pero ninguno como este», expresó Riveiro.

Sergio Alonso, que en la actualidad vive en Palencia, destacó el compañerismo de todos. «No tengo ningún recuerdo malo. Había muy buen ambiente en el vestuario, incluso con los americanos, que normalmente les cuesta más integrarse. Éramos un solo bloque y creo que esa era una de nuestras grandes bazas», destacó Alonso.

El único jugador palentino de la plantilla y capitán, Juanpe García, tampoco ha podido olvidar aquella época. «Ganamos la Copa que ya fue un éxito y luego conseguimos el ascenso, que fue el broche de oro. Aquel equipo conectó con la afición desde el primer momento», concluyó Juanpe.

Para Emilio Morán, que los aficionados estuviesen abarrotando los exteriores del pabellón casi dos horas antes del choque fue algo que no podrá olvidar nunca. «Teníamos la sensación de que llegábamos tarde. El golpe moral de tener a todo el pabellón dos horas antes contigo era brutal. En los dos años que estuve en Palencia, nunca he estado en un campo donde pasase algo parecido», recordó Morán con cariño.

La celebración del homenaje de anoche retrasó durante varios minutos la salida de los jugadores del vestuario para la segunda mitad, que tuvieron que esperar en la caseta, lo que supuso que se alargase unos minutos el partido.