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Piñones: sabor y salud

Piñones: sabor y salud

Muy tiernos y de sabor fino, inconfundible y un poco dulzón, los piñones cuando son frescos tienen un cierto gusto a resina, lo que disminuye al pasarlos por la sartén

Ana Santiago
ANA SANTIAGO

Dan un peculiar toque a los platos salados, a ensaladas y a postres. Tanto frescos y fríos como tostados en una sartén y calientes o en salsas, como el famoso pesto italiano, resultan sabrosos y un buen ingrediente. El piñón marca distintas personalidades según los recetarios de cada tierra. Es muy frecuente en los pueblos del Mediterráneo y también en esta tierra castellana. Muy tiernos y de sabor fino, inconfundible y un poco dulzón, los piñones cuando son frescos tienen un cierto gusto a resina, lo que disminuye al pasarlos por la sartén. Por su peculiar sabor se emplean para sazonar alimentos o potenciar sabores y aromas de algunas ofertas un poco sosas. Son también el ingrediente básico de un dulce de repostería llamado 'empiñonados' y de toda clase de pastas secas a las que confiere un sabor muy fino y característico.

La combinación de pasas y piñones funciona muy bien en multitud de recetas, especialmente acompañando a carnes, bien como relleno o como guarnición. Los platos de aves de corral son también muy idóneos para hacer uso de piñones, al igual que el bacalao. Y es sencillo, cuestión de añadir en el plato ya hecho y de forma salpicada en pequeñas cantidades –preferiblemente tostados– sobre la ensalada, las espinacas, la pasta, el puré o crema, pescado o pato... Incluso es muy habitual en las morcillas. En Italia, los 'pignolo' resultan imprescindibles para la elaboración de platos tradicionales como el bacalao al sardo o la tortilla de piñones, una receta que requiere tener este fruto seco a remojo en leche tibia durante varias horas, antes de ser mezclados con los huevos.

Pueden conservar hasta más de cinco años

Si están bien protegidos en el interior de las piñas, los piñones pueden conservarse hasta más de cinco años. Una vez ya extraídos y pelados, si no se protegen enseguida se ponen rancios por lo que es bueno guardarlos en recipientes herméticamente cerrados y lejos de la luz e, incluso, en el frigorífico.

Son los únicos frutos secos que no vienen de plantaciones sino que se recolectan del bosque. Esto conlleva que no lleven ningún pesticida ni producto químico. Son caros porque su recolección es costosa y a su extracción de la piña también. Para obtener un kilogramo de piñones se necesitan entre 20 y 30 kilos de piñas. Pueden encontrarse en el mercado pelados o con cáscara. Los primeros obviamente dan menos trabajo pero también caducan antes.

Y además de sus ventajas gastronómicas, las saludables. Refuerzan el sistema inmunológico, son ricos en antioxidantes por lo que nos pueden ayudar a proteger el corazón y prevenir las enfermedades cardiovasculares y tienen un importante aporte de fibra. Su consumo es aconsejable para un adecuado crecimiento y desarrollo del organismo.

 

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