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Piña: refrescante y tropical

Piña: refrescante y tropical

Apetecible en cualquier época del año;pero en verano resulta especialmente refrescante como postre

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Dulce, sabrosa y jugosa, fácil de comer. Rica en crudo, en ensaladas y también a la plancha en caliente. Apetecible en cualquier época del año;pero en verano resulta especialmente refrescante como postre, en macedonia, en helado, en ensalada, con yogur, para mejorar una pizza y combinada con mariscos y salsa rosa, o dorada a la plancha con carne, sobre todo de cerdo o pato, o pescado.

Por su apariencia, propiedades nutritivas y sabor, su consumo es adecuado en todas las etapas de la vida. Es un fantástico antioxidante y resulta un postre ideal para facilitar la digestión o como ingrediente para preparar al estómago ante los posibles excesos. Por su aporte de vitamina C, está especialmente recomendada para quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias de dicha vitamina y que no toleran bien los cítricos, el pimiento u otros vegetales, que son fuente casi exclusiva de vitamina C. Además, su contenido de fibra le confiere propiedades laxantes y previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia en la persona que tiene diabetes.

Es posible encontrar piña fresca en el mercado durante cualquier época del año, ya que su cultivo está extendido en países de los dos hemisferios; pero también es un alimento comercializado de forma masiva en España, en almíbar, al natural y en zumo.

Cuestión de colores

Para saber si una piña natural está en su momento perfecto, hay que observar que las puntas sobresalientes de su piel sean de color verde o amarillo intenso;al presionar la piel con los dedos, que apenas ceda y el olor de su base tiene que ser afrutado, entre dulce y ácido. Lo recomendable es rechazar ejemplares con el tallo manchado o mohoso, así como aquellos que posean las hojas de la corona marchitas.

Las piñas se pueden conservar durante unos días siempre en lugares frescos y secos, evitando los cambios bruscos de temperaturas que afectan a su textura, sabor y aroma. Tampoco es aconsejable introducirla en el refrigerador, demasiado frío torna en marrón el corazón de la fruta.

Para pelar la piña es necesario utilizar un cuchillo u objeto punzante separando su piel firme de la pulpa. Tras este proceso, sí se puede conservar en el frigorífico, cubierta por una bolsa de plástico, siendo conveniente consumirla lo antes posible. Algunos fruteros recomiendan una técnica para conseguir que la piña quede más dulce al paladar y es el mantenerla boca abajo durante unas diez horas, repartiéndose por toda la pulpa el azúcar acumulado en su extremo inferior.

La piña puede consumirse en fresco como fruta de mesa, formando parte de recetas dulces y saladas, en bebidas refrescantes e incluso en licores, como la popular piña colada.

 

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